17 mayo 2022

Mujeres del color de la tierra

 














Inicié un nuevo proyecto que he nombrado Mujeres del color de la tierra. Deriva de mi encuentro con el arte textil que comenzó de manera profesional en 2016 con primera pieza pública, BORDARSE, DESBORDARSE. EL CORAZON EL CUERPO LAS PALABRAS, de la serie Tejido recuperado, cuerpo propio. Miguel nació el 20 de agosto de 2019 y desde entonces bordo  con mayor frecuencia, en realidad a diario. En el año 2020 completé cuatro series textiles durante las noches de vigilia junto a mi bebé. Durante la pandemia atravesamos la rudeza de los días, como una tormenta en el océano, una soledad indecible y la enfermedad del cuerpo, del corazón, del pensamiento. Mi cuerpo pasó de ser un trasatlántico a un submarino y enseguida fue que me convertí en ballena madre. Han pasado tantas cosas de las que no hablaré hoy. 

Diré que bordar,  coser y entregarme a la costura es un proceso mágico de destrucción y creación. De reconstrucción. El universo propio se desdibuja, se expande y toca con la historia de las mujeres, con la genealogía colectiva que somos nosotras. Las brujas. Ya pronto nacerá para el mundo el proyecto editorial arte objeto pieza colectiva con nuestras voces piensos y sentires, que se decantan tras dos años de aislamiento. Que sea un abrazo. Lleno de gratitud por estar vivas, por aprender a abrazarnos unas a otras para continuar sanando y sanando la tierra. La vida del hijo me alienta, me da calor. 

Dicen las mujeres bordadoras que para vivir hay que aprender a ser colectivas, cambiar los modos. Mujeres del color de la tierra proyecto editorial arte objeto suma saberes y piensos, cariños también y fe. Nace de varias mujeres y su primera edición va dedicada al TERRITORIO. 

17 julio 2020



Tuve poca advertencia sobre las condiciones de producción bajo el contexto de la maternidad. Aun no me recupero. Trato de identificar si fue silencio, complicidad o desconocimiento. Incluso si mis amigas madres practican el olvido como estrategia de sobrevivencia o si han normalizado la circunstancia. Intento colaborar, ser buena. Amo a mi hijo. Cada momento. Sin embargo. 
A ciertas horas me susurran cosas algunas mujeres: del pasado, pasado, Alejandra Kollontai y Simone De Beauvoir; y del presente, estas otras casi que me gritan ¡Miriam, Miriam! Anzaldúa, Cusicanqui, Silvia Federicci, Francesca Gargallo, Virginia Despentes y mi querida Marcela, Marcela Lagarde. Todas ellas me acompañan, me serenan y me despiertan también. Me hacen sentir sedienta de estudio, deseosa de expandirme otra vez, fuerte y reflexiva. 

17 junio 2020

Hoy es 17 de junio. La pandemia nos tiene casa desde el 17 de marzo. El nacimiento del hijo desde el 20 de agosto de 2019. 
Hoy cerramos el capítulo estaremos en casa para siempre. Cambio de auto, misma ruta. Muchos aliados en este camino. 
De cierta forma, estamos felices. 

16 junio 2020

Hola, soy Miriam. Dejé de escribir porque me dio miedo equivocarme. Me pesa mucho el error, el nombre incluso. Me pesan las voces sin rostro. 
Mi cabello se volvió blanco. Lo tiño al menos una vez al mes, ahora en tonos de café. Nunca queda del color elegido. Antes sí. 
Mis pechos gotean leche todavía. 
Y el insomnio ha regresado. 
Una parte de mí también.

03 marzo 2019

Escribir,
la última frontera.


08 noviembre 2018

Cuando logré llegar a la cima de la montaña descubrí que del otro lado había un cañón interminable. Era un trayecto complicado para atravesarlo en bicicleta. Un recorrido lleno de peligros y magia. El sol oradaba las piedras, todo lo vivo. Era otoño. Felizmente recordé el asenso y mi respiración agitada. El deseo de volver a casa me motivó descender con suavidad. El invierno estaba cerca, debía guarecerme. Conmigo bajaron también algunas respuestas. La siembra estaba completa, era tiempo de esperar que brotaran nuevas las raíces.

21 junio 2018

¿Cómo podremos explicar que enjaulen a unos niños y que eso sea una política de Estado? Y enojarnos como si eso no pasara todos los días, como si no supiéramos de los menores que se quedan solos a diario en la casa de al lado o en la calle, de los millones que han sido abandonados porque su padre y su madre han tenido que emigrar o de los miles de huérfanos que ha dejado la guerra y la desaparición forzada. Puede ser que precisamente sea éste el carácter ético del Estado en la época cultural de la que participamos. ¿Será por eso que la correspondencia Estado-ciudadanía-poder ha sido desmontada, que se privilegian los derechos del consumidor a los del trabajador y que damos por ciertas una serie de ficciones sobre la comunidad y la felicidad?

Estoy en desacuerdo con las políticas migratorias de E. U. sobre la separación de familias.

24 abril 2018

Ser sólo mente destruye. Lejos de mi cuerpo, un miedo terrible  crece.

22 abril 2018

En el sueño apareció mi padre. Cavilaba ahí de pie delante mío. Mi alegría se fugó como una de esas estrellas. ¿De dónde han salido mi padre y las estrellas? Sentí amor. Y dolor. Caminé hacia atrás sin dejar de mirarle hasta perderlo de vista.