28 de diciembre de 2010

las experiencias del ser humano en el territorio son inseparables de su comprensión del tiempo, y de manera simultánea conciben la imagen del territorio. migrar es una vivencia que lo define. el desprendimiento y el cambio son algunos de sus efectos, como la ruptura, la inadaptación y el sentimiento de pérdida. ser migrantes es una característica que compartimos con otros animales, pero a nosotros nos ha constituido seres históricos.

en nuestra cultura la transformación se asocia con ideas sobre la muerte, el límite y "tocar fondo"; con la resurrección que sigue al calvario padecido: cruzar la frontera es alcanzar la gloria. la frontera es el borde, es el filo que separa el antes y el después de lo conocido que podemos controlar. las disposiciones que tenemos para enfrentar el cambio no son evidentes, no las manejamos en la conciencia sino que se revelan como faros que indican la costa o bien como monstruos marinos que aparecen en medio de una tormenta. como sociedad, creemos que sólo frente a la adversidad seremos capaces de la solidaridad, que la inventiva mexicana se impondrá al final.

la migración y el poder van de la mano. tener la capacidad de decidir respecto a ella es un acto de libertad, lo contrario es opresión, es dolor y miedo. pienso en los desplazados por la guerra, en los que han sufrido el exilio, en los refugiados. pienso en todos los mexicanos que abandonaron el país durante el siglo pasado y en los que hoy junto con los sudamericanos van en los trenes y caminan por el desierto.

también pienso en mis amigas, que han tomado la decisión de no estar, de no ser, de provocar una ruptura. en ellas que han asumido la responsabilidad de transformarse lejos de aquí y en las que han creado nuevas formas de ser sin irse gracias a su fina observación del mundo. en mis amigos, que se niegan a trabajar detrás de un escritorio, a cubrir el recibo del agua o a tener una casa propia que terminarán de pagar sus hijos. estoy con todos ellos.

la migración y la libertad pueden estar juntas.
la migración, la libertad y la clase media.

esta semana regreso a mi casa. sé que no me iré de la ciudad por mi propia voluntad, que estoy dispuesta a viajar, que quiero hacerlo. también, quiero perder el miedo al cambio, perder el miedo, que hace mucho tiempo crucé la frontera y me hirió el filo.

nunca antes comprendí la necesidad de la ruptura. abandonar una casa, un hombre, otros hombres, viejos amigos. abandonarse y viajar. en ese desplazamiento se produce una transformación. una nueva sustancia que circula.

en el departamento de la calle monterrey, ubicado en el centro de hermosillo, sucedieron los pasos y el abrir de ramas con las manos para desvelar lo que en realidad buscaba. un ser que se construía a sí mismo. desde entonces viví en muchas casas, dormí en varias habitaciones, en un par de brazos sin nombre. he sentido la distancia y no he estado sola.

buscar un lugar para nido es parte de este transitar. pero qué nido? para qué? por qué tengo una casa? por qué regreso a ella? siento que esta vez voy con rumbo a mi propia pista de aterrizaje-lanzamiento y no a un nido:

recuerdo la primer mañana que vi el mar, antes de bajar del carro me quité las sandalias y corrí hasta la orilla. tuvieron que sacarme por la fuerza en la tarde. desde entonces mi piel es oscura, y brilla.

22 de diciembre de 2010

Voy en el Arca de Noé, rodeada por creaturas y agua.

20 de diciembre de 2010

Tan de golpe que se me atasca en la nariz


En la superficie el sol es un brasa, algunos días una caricia o un baño de luz; luego el aire, ese fresco que apenas puedo sostener. Le doy el jalón con desesperación y es mucho,
tan de golpe que se me atasca en la nariz.

La malilla me ataca al salir del búnker. Cuando se agota la dosis, aparece, me truena y digo: voy a dejarlo, esta fue la última vez. Al cruzar la puerta tengo la sensación de haber perdido algo: uno de mis miembros es desprendido cada día y mientras sueño crece.

Mi cuerpo lleva el registro de las heridas.

¿Has sobrevivido una batalla o el ataque de mil escarabajos?, ¿ésos que sabes no pueden ser más que escarabajos? Allá adentro hay cientos de lenguas lapidarias, de saliva espesa y movimiento pausado, denso, muy denso que a un ritmo simultáneo son flexibles látigos que amarran, que cortan y disuelven.

Los escritorios se mantienen limpios, brillantes.

En este todo existe un orden contenido y un derrumbe que puntual hace brotar su primera roca. Y es frustración y hambre, agotamiento y ausencia.

Este castillo no tiene ventanas. Dentro se bebe café, huele a café, las manchas son sólo de café dental. Los teléfonos musicalizan los días. Y la vibración de las lámparas en el techo. Y los muros de un transparente vacío.


[Dos que en el pasillo cruzan por accidente la mirada:

–Ha descubierto que estoy aquí, pronto tendrá un pensamiento que se corta con el filo del silencio sobre mí y se irá.

–Sabe que estoy aquí, pronto tendrá un pensamiento cortado con el filo del silencio sobre mí y se irá.

Una sombra se detiene y las paredes atrapan un murmullo parecido a una palabra. La sombra y su murmullo, las dos solas abrazadas donde estuvo el corazón.]


Este es el mismo castillo indestructible de Praga, con sus laberintos y acuses de recibo sin destinatario real. Hay un rostro, que se repite en todos los rostros. Hay un ojo que observa, que se repite en todos los ojos. Y una voz que dicta, que se multiplica en todas las voces. Yo censuro, tú censuras, él censura, nosotros censuramos, ustedes censuran, ellos censuran.

Al desbordarse las seis de la tarde formamos un inconsciente colectivo sostenido en la certeza de una verdad panóptica. Este lugar puede viajar, abandonar su edificio y multiplicarse: Tiene un diseño invisible y un ejército de Legos que trasladarán cada pieza sobre los cientos de rieles orgánicos programados para mantenerlo vivo.

Dentro es mejor deslizarse y no toser.

Salir es algo parecido a la muerte: deshilarte, vivir el dolor de la resurrección, ver tu miedo a los ojos; es el deseo de consumir esa inyección de dominio para no tener que despertar:

Estar sola.





-Publicado en la revista electrónica Espiral 31.

18 de diciembre de 2010

Texto de Lorena Mancilla en la presentación de mi libro
Textos de las 2 p.m./Pequeñas dosis.
Tijuana, B. C., 11 de diciembre de 2010.


(Foto: Louie Navarro)


Roberto Castillo en la presentación de mi libro

Textos de las 2 p.m./Pequeñas dosis.
Tijuana, B. C., 11 de diciembre de 2010.





17 de diciembre de 2010


Presentación de mi libro

11 de diciembre 2010
Oficina de Asuntos Necesarios (Bocho y Paty Blake)


Agradezco con mi corazón los textos maravillosos que prepararon mis amigos
Lorena Mancilla, John Plueker, Roberto Castillo, Paty Blake y Bocho.
También la colaboración de Esme Ceballos en la organización del evento.

Todos los asistentes fueron de primer nivel, estimados y talentosos amigos. En el after, El Robert me regaló las palabras claves de la noche: comunidad, familia, amistad, corazón, sueños, libertad, "amor mija". 

Gracias a todos ustedes por alimentar mi trabajo.




2 de diciembre de 2010

Durante el desayuno apareció El Marinero Varado en el Desierto. Nadaba desde el fondo de una quesadilla. Entre carcajadas estiraba hilos blancos que enseguida se llevaba hacia la boca y la mordida. El instinto fue un beso, mi nombre, un abrazo a medias. El cuerpo y su memoria tactil abren el album fotográfico, el sonoro, el del olfato. Hay mezclas irrepetibles de sudor, grasa y esencia de madera que a la distancia siempre vivas. Un timbre de voz de risa y de silencio insuficientes para el olvido, donde una mesa el mundo la gente el desierto un muro.

14 de noviembre de 2010



Todo fue tan breve, estuvimos ahí y en ninguna parte.



9 de noviembre de 2010

yo no tengo nada contra las hierbas, siempre y cuando sean comestibles o medicinales. y diría que respeto -casi- todas las formas de vida que habitan la Tierra. creo también que la pena de muerte sería poco de frente a tanta méndiga tristeza y hambre, que nos rebasaría por completo e iría muy ad hoc con una dictadura purulenta./ hoy tuve una entrevista con la gente de fovissste, un muy atento abogado me explicó puntualmente las opciones de pago. con suerte, seré dueña de una casita antes de cumplir 60 años. trato de escribir, me pregunto si es un síntoma común la falta de concentración bajo un contexto de guerra./ esta tarde editaba un material de arturo ortiz struck, arquitecto y sobre todo urbanista, donde  analiza la relación entre casa geo y violencia intrafamiliar. me vi recorriendo un fraccionamiento de interés social -cuyo diseño es tan semejante al de algunos campos de concentración./ vivimos la desarticulación del espacio público y la pérdida del territorio.

31 de octubre de 2010

Nos pesan los muertos. Qué viva la utopía, y reinventar el tiempo.

La noche frente al televisor es un velorio. Nos sorprende en casa con lágrimas, café y hubieras. Abrazos y palabras de consuelo, incluso condolencias. Sujeto la mano de mi madre, ella piensa que soy yo quien la protege.

Cuántas ausencias, y el amor. Entrecortado, breve sollozo. Tumba.

Tal vez sea necesario dejar de ser un algo que se imaginaba, una representación de lo posible, una Línea. Cambiar de nombre.

El silencio es la muerte, y olvidar.

http://la-ch.com/index.php?option=com_content&view=article&id=5899:asesinan-a-13-esta-noche-en-centro-de-rehabilitacion-de-tijuana&catid=42:general&Itemid=62
http://la-ch.com/index.php?option=com_content&view=article&id=5931:ciudad-juarez-comando-mata-a-cinco-mujeres-y-deja-a-14-heridas&catid=42:general&Itemid=62
http://la-ch.com/index.php?option=com_content&view=article&id=5921:otra-matanza-16-muertos-en-nayarit&catid=42:general&Itemid=62

29 de octubre de 2010

emplazamientos y trenes
(tres citas de Michel Foucault: "Des espaces autres", 1967).



"Estamos en un momento en que el mundo se experimenta, creo, menos como una gran vida que se desarrolla a través del tiempo que como una red que une puntos y se entreteje."



"Las utopías son los emplazamientos sin lugar real. Mantienen con el espacio real de la sociedad una relación general de analogía directa o inversa. Es la sociedad misma perfeccionada o es el reverso de la sociedad, pero, de todas formas, estas utopías son espacios fundamental y esencialmente irreales."


"(un tren es un extraordinario haz de relaciones, ya que es algo a través de lo cual se pasa, es algo mediante lo cual se puede pasar de un punto a otro y además es también algo que pasa)."



.

11 de octubre de 2010


La Doncella Dilatada.

8 de octubre de 2010

Reinhart Koselleck: el problema de la representación en los discursos históricos

-Publicado en la revista electrónica Espiral 30
Estoy haciendo lo que más me gusta en la vida. Mi trabajo consiste en hacer las cosas que soñaba lograr cuando estaba en la universidad. Todo lo anterior me trajo hasta aquí.

Lo aprecio como a nada, conozco la descomposición que a la par sucede.

Estoy en Pachuca, vine a trabajar al archivo de imágenes de la Fototeca Nacional. Se trata de un sitio muy bien organizado, puedo reunir lo que observé en una palabra: profesionalismo. Hace mucho tiempo que no me sentía orgullosa de ser mexicana. Las personas que custodian el acervo lo hacen con pasión y gran respeto. En estos días he aprendido un sin fin de cosas. Me gusta ser historiadora.

Una parte de las fotografías que observé serán incluidas en la exposición Imágenes de la Modernidad. Los resultados de esta aproximación a la Revolución Mexicana a penas se instalan en mi cuerpo. Conocemos una historia muy parcial, las versiones oficiales y populares son carnavalescas y cinematográficas.

El tiempo de los procesos sociales es prolongado, se extiende más complejo e impercetible que un sistema de ríos subterráneos. Es comunicado de una generación a otra de mil formas. Hay un eco en las imágenes que refieren a otros tiempos, muchos, a la recepción distorcionada de lo vivido y de los otros. Evidencias culturales en transformación medibles sólo si estableciéramos una relación distinta con las horas. Ojalá supiéramos cómo -pienso en los rarámuri, en los monjes tibetanos, en las filosofías premodernas-.

Cuánta belleza. La experiencia es fundamental para la interpretación.



[Un amigo me dijo que dejara de buscar, que las cosas que necesito se presentan cuando es preciso: que las tome. Me ha dicho más, es como pocos libre y hermoso.]


[Hay ideas cristianas bajo mi piel, castigadoras y culposas. Penitenciarias. Se me revelan bajo la luz del silencio. Las atrapo para su intervención y deshilado.

Hacer la libertad es un proceso (primero) individual, como el amor.
El amor nace dentro, de una semilla alimentada por el mundo más próximo. Igual que la crueldad, que crece en el corazón de un niño maltratado y desatendido.)

¿Es posible construir la libertad sin dolor? ¿Podemos imaginarla? ¿Desprendernos de la idea del sacrificio?  ¿Decodificarnos? ¿Concebir la felicidad y la libertad como un derecho?, ¿y hacernos responsables de hacerlo efectivo?]

4 de octubre de 2010

Sábete, Sancho, que no es un hombre más que otro si no hace más que otro. Todas estas borrascas que nos suceden son señales de que presto ha de serenar el tiempo y han de sucedernos bien las cosas; porque no es posible que el mal ni el bien sean durables, y de aquí se sigue que, habiendo durado mucho el mal, el bien está ya cerca.

Don Quijote

28 de septiembre de 2010

20 de septiembre de 2010

Me enfermé del oído y estoy sumamente cansada. Por aquí nada de puente, dolor de oído, medicinas y trabajo.

Estuve en un taller sobre arte contemporáneo esta semana. Fue tanto lo que aprendí: estoy segura que desconozco casi todo. Pensé muchas cosas, puse atención y llegué a tiempo. Era parte de mi trabajo, tenía de algún modo que estar ahí. No voy a platicar sobre el taller, sólo diré eso, que pensé mucho y me dolió el oído: Uno, porque no soporto el aire acondicionado y me jode las anginas. Dos, porque mi cerebro corría tan aprisa atando imágenes y lecturas y rostros y experiencias y conversaciones y estudios y exhibiciones y proyectos, muchos proyectos de conocidos y míos, hechos y sin hacer, y políticas culturales fatales. Y yo, tan historiadora del fin del mundo y del tiempo simultáneo.

Escuché el crack durante el segundo día del curso, fue justo en la primer hora, que era la quinta. El crack fisura en mi oído derecho y el hilo de dolor desde ahí hasta la garganta. Mi cabeza era un huevo demasiado cocido y pensé que ya no me cabía más nada. Ayer, que no aguantaba el dolor y estuve metida en mi cama, me di cuenta que en realidad yo estaba en expansión, que las ideas me daban vuelta por un lugar nuevo, que se me había desarrollado una cavidad para anidar las palabras y las cosas que recorren mi cuerpo.

Tengo un hilo conductor, tal vez muchos, pero el que ahora entiendo es el que va del oído hacia la garganta, donde van la cuerdas vocales, y desciende hasta el corazón.


-Esta semana escuché un par de voces que trajeron buenas noticias, María de Hermosillo y Minerva de Monterrey. Para ser historiadora hay que leer y volver al Colegio. Para escribir poesía hay que leer, sobre todo leer. Para escribir hay que leer y también investigar. "Hay que darle ". Ya estoy aquí.-


[Experimento cierta soledad, una que es real y otra que procuro, distinta al abandono o a las heridas de la lengua. Es un viaje a caballo por el Gran Cañón durante el mes de octubre a las diez de la mañana. Creo que empiezo a sentirme libre. Pienso que es la libertad de la que me habló Shin.

Siempre vuelvo al desierto,

a lo inconcluso, a la luz de las tres de la tarde, al viento de las seis de la mañana en el invierno y al olor del café. Siento mis pasos descalzos sobre la lozeta de una habitación que aún existe y ahí estoy yo, la otra, ésta que se asoma y me llama. (Transito en espiral

al desierto, a lo infinito. En esa ciudad sucedieron en forma simultánea dos historias que son una. La de dos hombres y una mujer, o la de una mujer. La historia es de la mujer y el día que apareció en el mar. Es una historia que da muchas vueltas, se repite. La mujer termina siempre bajo el mar. Ve a través del agua y ve una boca. El la ha visto, ella sabe que ha sido descubierta. Ella ve unos ojos que piensan en el tiempo y en la bahía, unos labios que anuncian un barco desvelado y un ancla, muchos años y un hombre cubierto por su barba sentado en una silla. Una casa que será vieja y un perro, y un anciano malhumorado y silencioso. Una mujer anciana, que vuelve y aprende a cocinar pescado. Han pasado tres años, casi cuatro. La cita fue puesta para diez.

La segunda histora es más fácil, ella mata).

-Cuántas chingaderas anidadas-].

6 de septiembre de 2010

durante el tránsito hacia las ciudades imposibles sucede la tensión entre dos mundos, que sólo es real gracias al cuerpo. los sentidos son vehículos de tránsito, de transe, comunicadores, entre el mundo físico y el de la psique. es ahí, en ese tiempo y cuerpo-no lugar donde la imaginación se desata: ella, impresindible para la ficción, padre–madre que concibe la idea y da sustancia al lenguaje.

los que están fuera son los agudos que hacen gemir sus sentidos, los abren: depositan su energía en ese andar sobre terminales nerviosas de imágenes, todo el tiempo. van como ausentes, casi desprendidos también de su cuerpo. parece que ven y observan otra capa de lo real. son durante un periodo silenciosos, mientras gestan.



[luego termino, mucho trabajo.]

[necesito escribir cuando estoy aquí -en la oficina-.
algo sucede en la punta de mis dedos, parece electricidad.]

2 de septiembre de 2010

He tratato de escribir por las mañanas. Y sí, a veces. Hoy que apesar del cansancio no puedo dormir, recibo mi insomnio como al mejor de mis amantes. Estoy a estas horas totalmente seducida. En un fluir caudaloso donde otra que también soy, que escribe.

Pienso en el sol de las dos de la tarde, en los pasos hacia el restaurante nuevo y en el cabello largo, delgadísimo, de un hombre que se niega a verme. Pienso en el tiempo, en eso llamado sombra y escribo sobre Koselleck.

A mis treinta y cinco empiezo a comprender. Después de esos cabellos sueltos reconozco mi ceguera, mi invisibilidad presente en tantos textos que hablan de otras mujeres invisibles, de la infancia.

Entre mis obsesiones se cuenta la búsqueda de respuestas, descanso hasta dar con ellas. Algunas sólo me conducen a más y muy complejas preguntas, a descubrimientos monstruosos.

La cualidad de no ser vista anidó aquí dentro, creció como crecieron mis extremidades y mi torso, junto con mis senos. Una patología que asumo da señales de su existencia con el tiempo o se revela o se vuelve de pronto inteligible.

He sido invisible, irreconocible: otra, muy otra que ya no soy. Lo he descubierto en forma progresiva mientras escucho palabras que llegan a mí como piezas de un rompecabezas enviadas por correo adentro de un sobre, una pieza en un sobre por día.

Ya no soy ni siquiera esa que volvió hace tres años. Tampoco la que se deshizo del cabello cuando la del espejo era una que guardaba silencio y su silencio en ocasiones parecía mentira o ardía en el pecho como el humo de una cajetilla de cigarros fumada en una tarde.

Lo del cabello fue cosa sólo mía, buscaba en verdad no ser vista, indagar en mi masculinidad, en los límites de mi fuerza. Protegerme, ser capaz de sostenerme en pie con mi armadura.

Pensé que podría matar, en cambio descubrí el filo de la lengua, la herida, la sangre: La fractura que no soldará por completo.

He dejado de beber. Respiro, corro. ¡Sí, también vuelo! Noches atrás terminé por aceptar mi hechicería, mi gabrielidad. Poseo algo divino entre los labios, que sucede y origina cuando los abro.

Siento electricidad en la palma de las manos. Sé que tengo unos hilos que salen y vibran desde mi ombligo cuando hablo, que soy ancha, de pies grandes y no puedo prescindir del desodorane un solo dia. No soy multitask, me equivoco y olvido cosas, llego tarde. Hay otras, muchas cosas, que me salen bien, mejor que a nadie.



---El tren de la Libertad se escucha aún a las cuatro con cuarenta y cinco de la mañana. eEta ciudad no es tan grande. Una vez estuve con un hombre que olía a gato y ronroneaba. Se me perdió, hace ya varios años. Una noche lo ví en un restaurante, al menos se estiraba igual. Se deslizó con agilidad sobre la mesa para verme cruzar la esquina. Creí verlo. En su casa, una noche, sólo una, habló de la Luna que aparecía en la ventana y de las gotas de agua que se deslizaban por el tragaluz cuando la lluvia. Me gustaba cuando me abrazaba, sabía justo cómo hacerlo sin que me sintiera atada. Era un refugio, la imagen más próxima a un hogar antes de las llamas. El amor era tal vez ese momento. Volví meses después y él ya no estaba y lloré sin consuelo cuando sentí el olor de la madera y me dio esa alergia que me provocan los pelos de gato. Es posible que desde ese dia empezara mi interés por los gatos. Una vez tuvimos cuatro en el patio y casi de inmediato murieron tres por envenenamiento. La que quedó viva no se dejaba abrazar y nos mostraba las garras ante cualquier aproximación e intento de caricia, esas mismas con las que despellejaba ratones y atrapaba palomas. Empezó a hablandarse tras la muerte de los tres gatos, a buscarnos cuando se quedó sola. La otra tarde pensé que de querer otra mascota buscaría un conejo, uno blanco.

31 de agosto de 2010

ahhhhhhh

23 de agosto de 2010

domingo de alberca y niños, muchos, que gritan y sonríen a la vez, que cantan.
lunes de sueño, de cansancio.

ayer me deslicé por un mundo acuático
en la superficie cuidé a los primos y a los sobrinos
debajo, el agua.

anfibia
hay algo en el agua, tengo un lío con el agua desde hace tiempo.


anfibia y poética.
m. y la poética del agua. la poetica del agua termina con C. de casa.
m. y la poética del desierto. la poética del desierto empieza con H.

[tengo poco tiempo para escribir porque estoy en la oficina: si no escribo me ahogo].

[existo afuera de este blog.  después le sigo].

10 de agosto de 2010

Olvidar duele, así acuñado es un proceso intervenido por una decisión. Decidir es un verbo poderoso, cargado de libertad y de autonomía. Lo mismo sucede con aquel otro bonito verbo que antes escribí por aquí desprenderse. Puede también ser la consecuencia de una experiencia desastrosa. En ese caso, aparece por instinto de sobrevivencia como bloqueo o evasión.

Hay tantas cosas que no recuerdo, a otras no les dí importancia en su momento y con el paso del tiempo se revelan imágenes maravillosas: algunas veces me encuentro con rostros familiares y sin nombre que reaniman un olor, un sabor o cierto tono de luz; o bien, me provocan miedo, alegría, nostalgia y en muy pocas ocasiones odio o desprecio.


Hoy me di cuenta de que olvidé enviar una invitación a una persona con la que no me he llevado bien. La "bloquié", la salté y no fue deliverado, no lo fue. Sucede que no recuerdo su nombre en la lista y ahora que la he revisado observo que estaba ahí: que siempre formó parte de esa relación de nombres imprescindibles.


Algo sobre mis experiencias de Olvido:

presente
yo olvido
tú olvidas
él olvida
nosotros olvidamos
ustedes olvidan
ellos olvidan

futuro
yo olvidaré
tú olvidarás
ella olvidará
nosotras olvidaremos
ustedes olvidarán
ellas olvidarán

pasado
yo olvidé
tú olvidaste
él olvidó
nosotros olvidamos
ustedes olvidaron
ellos olvidaron


Algo sobre mis asociaciones con el Olvido:

Luces y sombras. Self. Freud. Jung. Lacan.
Ojos que no ven corazón que no siente.
Conciente. Conciencia. Concienzudo.
Inconciente. Inconciencia. (Pendejo). Bruto. Incompleto.


Hace tiempo conocí a un hombre que olvidaba. Con facilidad desaparecía de sus relatos las palabras que nombraban sus faltas y sus habilidades de animal dañino: Soy testigo su bestialidad. Una tarde me contó una historia, que sentía mucho y lo apesadumbraba. Según su relato esa experiencia había cambiado el rumbo de su vida. Estuve atenta a la sucesión de los eventos y a la designación de responsabiliades que enlistó: frente a mí, como si yo no hubiera estado ahí. Observé, que no es poca cosa, la manifestacion de un talento desconocido en un informante y dudé de la entrevista como un instrumento para buscar la verdad.  La entrevista es un acto performático: en ésta, yo era el público; el auto, la calle y la  noche, el escenario; él, el actor: el actor y su público en plena teatralidad. La verdad se convirtió en algo imposible para siempre.

Las historias son episodios que sobreviven al tiempo, constituyen lo residual justo de la experiencia. El recuerdo y la memoria son trampas, una trampa es un lugar donde algo se detiene con engaños, con artilugios, magia. Quien cuenta una historia está encantado, pero quien la escribe es un ser mágico.

Esa conversación me situó en el mundo de las mujeres invisibles, de las inexistentes. Y yo existo, por lo  menos en este blog.

(Es hora de comer, otro día continúo con este tema).

31 de julio de 2010


el proyecto de las morras
2010


Hoy concluímos el taller de literatura que iniciamos en febrero de este año en El Mezón, un centro de rehabilitación de adicciones que está en la Pancho Villa aquí en Tijuas. Esta es una casa VIP para mujeres, chiquillas de 14 años hasta abuelitas de 70. El foco es lo más comun, incluso más que la mota.

Ellas son hermosas, risueñas cuando regresan del viaje, tienen deseos de felicidad como cualquiera. En el taller aprendimos todas, por eso sostenemos la idea de que morras somos todas.

Ahora necesito replantearme el concepto de morra, que al inicio resultó tan pertinente para comprender lo que estaba frente a nosotras. Ahorita no me parece una categoría que integre la parte política del asunto, que es la ciudadanización de las participantes y el horizonte hacia el cual se tienda el puente para salir del encierro (de la exclusión, de la pobreza, la injusticia, la desigualdad, el analfabetismos, la falta de opciones). Incluso creo que el objetivo inicial que nos trazamos tuvo demasiada médula, brillantez, academicismo.  

Este proyecto me pone en mi lugar: (re-located) es la consecuencia sustancial. Me distancia de una práctica profesional de las humanidades y las ciencias sociales atada al siglo XIX, a los ismos del XX. Me ayuda a comprender de qué me ha servido estudiar tanto, para qué sirve profesionalizarse en los centros de estudio, también a volarar lo que sé y lo que me falta, que es un montón.

El proyecto de las morras me humanizó, me bajó del pedestal, me sirvió para aprender a Observar, a Escuchar, a hacer uso de mi VOZ, a poner los pies en la tierra y tantas cosas que terminarán de fluir en mi cuerpo durante los meses que vienen y el resto de mis días.

Yo creo en Esme, en Lore, en El Robert, en Olimpia , en el Carlos Sánchez, en Víctor Soto, en su forma de entender la Literatura y la Vida a partir de la apuesta cotidiana por su trabajo, en esta forma de practicar el arte de escribir y, sobre todo, el poder de (enseñar)+(aprender) a comunicarse. También en Zacarías, quien ha estado siempre al pendiente del proyecto, ayudandóme a comprender que las prácticas artísticas son una cosa que se gesta adentro del corazón y se logran sólo cuando se trabaja con buenos amigos -igual de locos.

Esta Literatura sí me gusta, sí me anima.



29 de julio de 2010

¿entonces eres antropóloga?

28 de julio de 2010



G a b r i e l a , somos otros.


26 de julio de 2010

el tiempo para escribir y leer blogs continúa siendo a la hora de la comida. trabajo seis días a la semana a partir de una lista de prioridades que logré organizar en una tarde de terapia. este semestre resuelvo lo fundamental, trámites, pagos y dientes. el carro ya estuvo, estoy bien orgullosa de mi esfuerzo. (pinchi carro, me despeluca cada mes). estoy enamorada, profunda y libremente feliz. La Fuerza me acompaña. el tiempo de la arrugas ya no me parece tan horrible. tengo un ejército de cariños y amores más que fieles. leo cuentos para niños.

estoy concentradita. en una pieza.

22 de julio de 2010

Vivo desde hace meses en casa de mis tías. Aquí junto viven también mi mamá y mi hermana. Los fines de semana se llena de niños el patio. Afuera hemos creado un estacionamiento para sus triciclos y sus autos. Les pusimos un anaquel donde guardan los juguetes que van afuera. Yo los acomodo de tal forma que resulten accesibles a su estatura, para tomarlos y dejarlos en su lugar cuando se despiden.

Mis primos y mis sobrinos se llevan un año cada uno, el más grandecito alcanzó los 11 hace unos meses. Ellos forman la nueva generación de esta familia.

José y yo somos los mayores de los primos grandes. El tiene 38 y yo 35. Nosotros alguna vez, hace mucho según mis cuentas y mis achaques, fuimos dueños del verano y de este patio, de cada rincón de esta colonia hasta llegar a la rampa que baja hacia el Centro. Hoy nos sentamos a platicar en la mesa de siempre, donde se reunen los mayores desde que recuerdo. Y nos sienta bien. Se consolidan en ese lugar nuestros vínculos.

Es en la cotidianidad donde las cosas importantes suceden. Algo bordamos en ese sitio, que nos protege y nos abriga(rá).


[Tengo una alergia-gripa de no mames! y estoy aquí con dos velas de mocos, muy resistentes por cierto a las pastillas. En tiempo de calor y humedades veraniegas, los ventiladores y los aires acondicionados me suspenden la vida. Hoy creo haberme dormido en la oficina con los ojos abiertos. Intenté leer un texto muy interesante sobre recepción hasta darme cuenta que ya estaba en una historia que no correspondía con lo escrito en la página 93. Estaba en el delirio del clorotrimetrón cuando inició el viaje. Me escapé de la oficina utilizando mi silla giratoria como vehículo estelar. Sí, me trasladé hacia el firmamento. Mi silla avanzaba a la velocidad del segundero alrededor del planeta Tierra. Mi quijada derecha descansaba en la palma de mi mano, mi codo sobre la rodilla. Eran balbuceos los que me avisaron que ya eran la 5.30 de la tarde. Somnolienta como estaba guardé mis cosas y mi compu. Creo que ya no habia nadie cuando apagué la luces al salir y no me acuerdo si cerré o no con llave la puerta. El trayecto a casa fue un parpadeo. No habia nadie y yo dormí en el sillón de la tele profundamente. En este mundo alterno me tiene sin cuidado todo, por no decir que me vale totalmente madre. Siento muy bonito y me pongo feliz. ]

11 de julio de 2010

Josué me acaba de contar la historia más linda:

-Mira Nina, estos eran dos alambres, uno azul y otro amarillo, pero la verdad es que eran dos monstruos que estuvieron luchando por mucho años, muchos miles de años. Ahora son un solo monstruo, se hicieron los más poderosos cuando se unieron. En verdad, el único que puede sobrevir solo es el amarillo porque es el que tiene la vida.

-¿Y ese otro?

-¿El rosita? Ahora es el malo, y contra él están luchando. Antes eran amigos, era bueno y ahora es malo.

-¿Y por qué?

-Pues así es la historia.

10 de julio de 2010

Catastrofista

1


ayer oscureció sin aviso

el Sol escupía una columna de humo y llamas

rocas

pequeñas a la distancia

candentes brazas al aproximarse

sentada sobre la cajuela de mi auto observaba

con horror

y paz

vi salir a la gente

llena de asombro

la ciudad

enmudecida

en comunión abismal

se iluminaba

bronce




2


Tengo dolor de garganta. Frío. Los aniversarios luctuosos me van muy mal. Se me dan entre náuseas y olas fotográficas con punta de alfiler.

Aquí no hay nadie, solo esta voz electrizada y megafónica que dicta. Una línea blanca, verde, azul, un zigzag artificial, un pulso. Un horizonte de arena. Viento.

Una pierna gigante me revienta el torso en un ángulo recto que se clava en la imagen suspendida de mi misma. Y me arrastra y me obliga. Siempre habrá algo muerto al pronunciar su nombre.

En la orilla de la playa abriré un boquete donde quepan las cenizas de esa casa, sus objetos, sus dos habitantes. No quiero tumbas, ni rastros.

Me entrego a una paz de sertraline.





-Publicado en la revista electónica Espiral 29.

7 de julio de 2010

Una experiencia gozosa tiene orígenes diversos, identificados con las emociones. El concepto de Belleza se nutre de la Observación y se prolonga en el recuerdo, ahí crece.

5 de julio de 2010

Una deja que los años pasen entre encantos y desencantos,
entre una ciudad y otra, entre una ciudad y Una.


Una conoce a Otro.
Una se descubre en Otro.
Una se descubre Otra.
Una se enamora, se casa, se pierde en el nosotros…
Una habita en otra ciudad, una deshabita otra ciudad.
Una se pierde.
Una se olvida de Una.
Pero Una, no habla de esto.
Una, sin más, inicia un diario y escribe de esto.


¿Quién soy?


(y ¿por qué escribo un diario?)

Sylvia Aguilar Seleny

28 de junio de 2010

Una serie de cinco

[1]

Cuento. Si aparece sabré cómo matarlo.



[2]

Bicéfala. 1. Mujer con migraña y baja presión. 2. Mujer, dos cabezas piensan mejor que una -pero qué mitote. 3. El cerebro se divide en dos hemisferios. Cada uno es responsable de funciones particulares, indispensables. Ambos sostienen una intensa y vital comunicación con el cuerpo a través del sistema nervioso. (Suceden millones de cosas dentro de mí que no entiendo). 4. Existe una in-tensión entre sentir y escribir, emoción y lenguaje. 5. Esta historia se trata de un conflicto entre dos hemisferios, en medio hay una mujer extraña como su nombre: Bicéfala.]



[3]

Anoche soñé que era una esfera, un universo completo y transparente que viajaba en el tiempo a una velocidad constante. Antes me pregunté qué era la luz y por qué la oscuridad del vacío y de las cosas tristes. Salí a caminar al patio a las tres am y me encontré un montón de estrellas.



[4]


Pensaba en la crisis de la masculinidad esta tarde, manejaba rumbo a mi clase de las cuatro. Me detuve en los anclajes, los referentes y los significados; en la transformación permanente y la creatividad necesaria para redefinir ese binomio indisoluble lugar y tiempo; en los viejos monolitos frente al desequilibrio en la balanza del poder. Así, en un instante, rehíce los conectes entre el machismo exacerbado, el feminicidio, el narco, la esclavitud, los divorcios y tanta méndiga tristeza y todas esas cosas que me pregunto cuando soy dueña del volante. Me sentí emocionada y compartida al generar un nuevo equilibrio universal al repetir como mantra fifty-fifty, fifty-fifty. Subía el puente de la uni cuando iniciaba otra discusión sobre algo más que no recuerdo.


[5]
 
 
Tengo el amor en la punta de la lengua. En la saliva. Y, también, los ojos empañados. Uno de estos días he de llorar. No hay duda, me cansan los diálogos que sostengo con la chamarra que dejaste colgada a las cinco de la tarde. Prometí esperar...

[5.1.] Extraño tus calcetines.

[5.2.] El olor de tu ropa tirada junto a la cama.

[5.3.] Hasta el frío de esa habitación que nunca se calienta.

[5.4.] Sobre todo El S i l e n c i o, Ese Lugar preciso donde fuimos.

[5.5.] De intentarlo la lista sería más larga. Con tanta cosa, me aburre escribir sobre mis lamentos y es esto lo que sale. No caben ya en otro sitio, ni dentro de mí y se me derraman.





-Publicado en la revista electrónica Espiral 28.

21 de junio de 2010

(Me está creciendo una ramita).

En el jardín de mis abuelas están brotando plantas silvestres de hojas pequeñas que al multiplicarse lo cubren de una especie de alfombra de tréboles de la suerte.

Mis tías se empecinan en contratar a un jardinero podador de plantas silvestres.

Yo prometo mantenerlo limpio y verde. Acorazonado.


(Gracias Daniel, Mayte, Lety, Alfredo, Lore, Rosa, Charo,Tía Laura, Twisted Sisters y Mamá -como siempre-;  Eli, Keta, Charla y al Carlos Sánches también.)

17 de junio de 2010




La felicidad llega en pequeñas dosis
 como el amor.

2 de junio de 2010

bici

Fue la libertad primera, largos veranos llenos de aventuras. Entonces, la calle también era nuestra.

Hoy la bici es frente a un espejo, acompañada de mujeres que suben colinas imaginarias y descienden a toda prisa, que cruzan La Línea y llegan hasta el centro de San Diego contando series del 1 al 8: uno... dos... tres... cuatro... cinco... seis... siete... ocho... Mambo!  Mujeres de sonrisas generosas, de carcajadas. La felicidad aparece en lugares insólitos, como el amor.

27 de mayo de 2010

La palabra modernus utilizada al comienzo de la era Cristiana y referida a la duración de una generación, se transforma hacia la mitad del siglo XIX en una palabra que designa sobre todo el “cambio de la moda de tendencias actuales del gusto literario…”, dejando de oponerse “cronológicamente a un determinado pasado”. En esa medida, irá perdiendo peso la rivalidad clásica entre antiguos y modernos o entre románticos e ilustrados, y en su lugar irá ganando peso una contraposición extraída del campo de la economía política, la de conservadores y liberales o la de pueblos atrasados y pueblos avanzados, por mencionar sólo algunas. Sin embargo, unos y otros no podrán ser sino modernos debido a que en el horizonte de esta modernidad sólo existe la posibilidad de contrastación consigo misma.

Guillermo Zermeño Padilla
La cultura moderna de la historia.

21 de mayo de 2010

El héroe de este libro es Der Mann ohne Verwandtschaften, el hombre sin vínculos, y particularmente sin vínculos tan fijos y es­tablecidos como solían ser las relaciones de parentesco en la época de Ulrich. Por no tener vínculos inquebrantables y establecidos pa­ra siempre, el héroe de este libro -el habitante de nuestra moderna sociedad líquida— y sus sucesores de hoy deben amarrar los lazos que prefieran usar como eslabón para ligarse con el resto del mun­do humano, basándose exclusivamente en su propio esfuerzo y con la ayuda de sus propias habilidades y de su propia persistencia. Sueltos, deben conectarse… Sin embargo, ninguna clase de cone­xión que pueda llenar el vacío dejado por los antiguos vínculos au­sentes tiene garantía de duración. De todos modos, esa conexión no debe estar bien anudada, para que sea posible desatarla rápida­mente cuando las condiciones cambien… algo que en la moderni­dad líquida seguramente ocurrirá una y otra vez.

Zygmundt Bauman,
Amor líquido. Acerca de la fragilidad de los vínculos humanos.

5 de mayo de 2010

cuando estas noches quisiera saber menos y dar marcha atrás al poder de mis observaciones. el grado de esta lucidez no tiene madre, ni perdona. si no fuera por el amor que doy y recibo, o por mis estudiantes, el mundo acabaría conmigo bien pronto. tan fácil y bonito que sería tener un par de chamacos y esperar el fin de semana para ir al parque. a veces ese algo que no tengo me parece simple y me conformo con ver crecer a mis sobrinos por puro miedo. acompañarlos me ha ayudado a entender la prioridad de los niños. pienso en todos mis amigos y su hijos, en mi familia y sus hijos. siento un respeto profundo por su valentía y su fe contagiosa de frente a lo que hay. las cosas simples son más difíciles de reconocer, comparto una lógica cegadora con un montón de ilustrados.

hoy vomité en el baño, por primera vez de pura náusea. hay tanto que no comprendo y una cabeza como la mía no sabe de treguas.

necesito algo hermoso.
me siento libre cuando corro. procuro ese calor en mis mejillas y en mis piernas, en los pulmones.


anoche soñé que era una esfera, un universo completo y transparente que viajaba en el tiempo a una velocidad constante. antes me pregunté qué era la luz y por qué la oscuridad del vacío y de las cosas tristes. salí a caminar al patio a las tres am y encontré un montón de estrellas.

29 de abril de 2010

Quiero este disco:


Mírelo, qué galanura. Y qué portada más alentadora para tratarse de
un embajador de la melancolía citadina desde hace más de 20 años.

Puede bajarse aquí.



Trouble loves me

21 de abril de 2010

Chihuahua

11 de abril de 2010

Nací en 1975, hija de una secretaria y un peluquero. Mis padres se conocieron en la secundaria nocturna y a principios de junio del 74 me concibieron en Cantamar, una playa de olas bravas que está rumbo a Ensenada. Mi papá era muy bueno para las matemáticas, estaba medio loco y había muchas cosas torcidas en su cabeza. Era también un buen analista de la historia y de las personas, muy atinado en sus insultos y sarcasmos. No me heredó nada material, al contrario, siempre que pudo me robó alguna cosa. Cuando estaba en su juicio me ayudaba a hacer la tarea y me explicaba las lecciones de ciencias sociales, fue él quien me enseñó el significado de la Independencia de México: cada año salía al balcón del cuarto piso del edificio de Infonavit donde vivíamos y justo cuando estaban tronando los cohetes en el Palacio Municipal gritaba, con la bandera de México en la mano: -¡Pueblo, vayan y chinguen todos a su madre!, y se metía muy serio a la casa.

Desde la ventana de ese departamento se veía un cerro despoblado donde ya era Estados Unidos, justo a un lado de la Colonia Libertad. Muchas tardes se quedaba ahí mirando cómo la migra correteaba con sus caballos, con sus trocas y sus helicópteros a los pollos que intentaban cruzar hacia Los y decía: -Nunca voy a ir a ese méndigo país, después se aventaba sus discursos sobre la libertad y terminaba hablando mal de los políticos mexicanos.

Mi mamá en cambio hablaba poco. Estaba siempre ocupada en su trabajo y en la limpieza. Sin embargo, cuando tenía tiempo en las noches nos leía cuentos y nos compraba comics en el mercado. Gracias a eso aprendimos a leer muy pronto. Ella procuró hacerse de varias enciclopedias infantiles para nosotras, que yo devoraba de inmediato.

A mí me encantaban la historia de los planetas, todo lo relaciondo con el origen de la Tierra y con la formación de los continentes. Después, me volví lectora de los orígenes del ser humano, de sus estrategias y modos desde la prehistoria. Es curioso, pero en realidad fui más lectora de ciencias naturales que otra cosa hasta que llegué a la preparatoria y empecé a leer filosofía: primero a Marx y después a Sartre. Ya en la universidad, otro autor que hizo crecer mi conciencia fue Kafka y un poco más tarde Foucault y Wallerstein, recientemente Koselleck, Chartier, Zizek y Sarlo.

Escribo esto porque estoy pensando en la estructura de mis pensamientos. Y a veces me canso, pero me es imposible silenciar lo que sucede aquí dentro,  Parece que estoy en un caos y no es así, se trata de un rizoma.

Sé que tiembla, sé que la Tierra vive antes que nosotros y que desde la CIUDAD no logramos comprender, que nuestra experiencia ya no entiende las señales y sólo logramos sentir miedo e incertidumbre. Sé también que las decisiones hechas desde una política que desconoce el lenguaje de la Tierra y del Tiempo pueden detener un río y emparedarlo detrás de una frontera y un muro de metal, sin pensar en las consecuencias ni en el futuro.

Estoy aquí, preocupada por lo que trasciende. Intento aprender a formar lectores y ciudadanos.

22 de marzo de 2010

Lucy in the Sky with Diamonds. One said she used to be a lot of fun, the Queen of crazy long nights. Other remembers her differently; calls her disfigurating shadow, and walking nightmares: in an infinite labyrinth assumes she stills laugh.

Ellas no pueden volver ni tocar tierra. Vuelan
hechizadas por sus propias fórmulas.

17 de marzo de 2010

Uno de estos sábados durante el desayuno mi mamá se levantó a servirse un poco más de café. Al volver a la mesa tenía el ojo derecho lleno de sangre que no escurría. En adelante, nuestra relación con mi madre ha cambiado.

Anoche una de mis hermanas me preguntó: -¿Qué piensas al saber que tienes 35 años, que tu mamá tiene 65 y que está enferma?

Fragilidad.

Creo que platicamos durante una hora sobre nuestra madre, nuestra relación de hermanas y la familia. También pensamos en las abuelas y sus últimos años. A través de las mujeres grandes de esta tribu hemos aprendido a ser observadoras, fuertes, melancólicas y durante mucho tiempo silenciosas. A llorar en muy pocas ocasiones, casi siempre a solas.

-Pienso que mi mamá llegó a su límite. Todos tenemos el nuestro.


Hacerme de la certeza del tiempo me sitúa frente a la muerte, en este proceso reelaboro el significado de la vida y empiezo a aceptar toda su fuerza. Luces blancas.

3 de marzo de 2010


días infinitos

24 de febrero de 2010

It doesn't matter what you create
If you have no fun
chinawomen




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7 de febrero de 2010

Este es el último fin de semana de mis 34 años. Desperté y puse un disco de Feist. No era mi plan revisar la bolsa de cds que tenía en espera desde que regresé a este cuarto. Hoy saqué por fin todos los que ya fueron. Estuve imparable, le seguí con los archivos y dejé muchos papeles hechos confeti.

La última vez que vino Abril fue en diciembre. Por una inexplicable coincidencia Esme, Abril y yo nos deshicimos de papeles, fotos y basurero almacenado. Me pareció una situación extrañísima porque casi no hablamos, nos vimos muy poco y las tres sin acordarlo estuvimos haciendo lo mismo ese fin de semana. Caí a su casa, la de Abril, un domingo en la noche y le dije que había estado acomodando mis libros, que mientras ella los guardaba para llevárselos a su nueva casa en otra ciudad, yo por fin los había sacado de sus cajas.

Ese traslado caja-librero, que se sumó a la serie de observaciones de mis propios actos que inicié en el verano de manera sistemática y que ha sido tan efectivo, sirvió para descubrir que puedo rehacer la historia de mi juventud y de mi vida a partir de los libros que he leído y conservo. En las dedicatorias están presentes mis amigos más queridos, los que mejor me han conocido y sabían que apreciaría su obsequio, pero todavía no estoy lista para ese recuento.

Hoy me di cuenta de que también puedo contar la historia de mi vida a partir de mi colección de cds, cassettes y discos de vinil. Apunto que sobreviven dos cassetes: El silencio de los Caifanes, bien pirata, que compré en el Centro cuando estaba en la prepa y Mellon collie and the infinite sadness de los Smashing pumpkins, que ese sí es original y conservo porque el diseño de la caja siempre me gustó mucho. Entre mis viniles están Cri-cri, Los Pitufos, Menudo, Flans, Tania Libertad, Serrat, Pablo Milanés, Víctor Jara y Viva hate de Morrisey.

También he guardado algunos de mis juguetes: mi primera muñeca, mi primera Barbie, mi Hello Kitty de peluche, mi Rosita Fresita, la silla del rey de un castillo de Play Mobil que una vez nos regaló mi mamá a mi hermana y a mí, la sillita de un comedor de madera que me trajo mi abuela en uno de los viajes que hacía cada año a su pueblo en Michoacán, un plato de un juego de trastecitos de plástico que recibí una Navidad. Además, cartas de mis amigas, cartas de mis novios, cartas de mis hermanas, de mi mamá, de mis primas y una que escribió mi papá.

Acabo de notar que he dejado de coleccionar conchas de mar y confieso que tengo una bolsa de fotografías listas para ser quemadas junto con una serie de objetos que ahora sólo deben convertirse en ceniza y lanzarse al universo para que sean libres.

Aprendí a conservar objetos desde niña. El por qué es bien fácil: mi familia se resiste a desprenderse de las cosas. Pienso que es un síndrome de quienes migran y se ven obligados a dejarlo todo, a empezar de cero. A esto pueden sumarse sus rituales domingueros y los días de guardar en los que se habla de los orígenes de nuestros apellidos y del pueblo, se nombran las calles, las personas, las comidas junto con las muertes, los abusos, los actos heroicos y la forma correcta de hacer las cosas. Alguna vez escribí y publiqué fotos al respecto. Hoy agradezco esa tradición, pues sé que influyó en mi decisión de estudiar historia. Es muy noche para dar tantos detalles.

Cuando vivía en Hermosillo le platiqué de mis colecciones a mi amigo El marinero varado en el desierto. No recuerdo haberle contado a alguien más sobre el asunto. Estuve un buen rato describiendo los detalles de cada una y la forma en la cual habían sobrevivido al tiempo. Me dijo que no entendía cómo podía haber viajado sin ellas a otra ciudad. Entonces coincidimos en la importancia de algunas posesiones y compartimos el significado que van adquiriendo en nuestra vida. El habló de su colección de películas.

Hoy fui a la playa. Cerca de ahí vive Charlynne, a quien quiero mucho y mañana regresa a Chiapas. En el camino me acordé de mi tía Gudelia y de todas las cosas que guardaba en sus baúles, así como de lo imposible que me resultó volver a acercarme ellos cuando murió. No fui yo quien revisó sus cosas, ni quien las repartió y menos aun quien las tiró a la basura. Recuerdo que ahí conservaba una muñeca de mi mamá y el olor a unas bolitas blancas que había dentro para alejar la polilla o la humedad. Unos meses antes de morir me obsequió un reloj, que fue el primer regalo que le mandó mi abuelo, su hermano, a Michoacán cuando se vino a trabajar a California. Es un reloj japonés de pulsera con la carátula en forma de corazón. Esa primera vez que él salió a California, como adulto, tardó en regresar cinco años al pueblo. Sé cuánto amó a su hermano y cuánto cariño puede conservarse en los objetos. También que junto con el reloj llegaron las muñecas para mi mamá y mis tías, más no sé qué fue lo que le envió a mi abuela además de dinero.

Mi abuela no poseía un baúl. Ella conservaba sus objetos en cajas de plástico porque eran más ligeras para cargar. Murió en noviembre de 2004, un mes después de mi tía Gudelia, y no fue casual que una semana antes me hiciera abrir las cajas y hurgar en ellas hasta dar con el Niño Dios de barro, que estaba envuelto en una servilleta bordada, el cual me entregó junto con dos figuras de madera de San José y de la Virgen María que se ponían tradicionalmente en el nacimiento. Llévatelos, llévatelos, me dijo acostada en su cama, y si te los piden no los regreses, son míos y yo sabré lo que hago con ellos.Y ahí los tengo guardados con sus vestiditos en el baúl grande de Gude que después me apropié.

Las historias de mi vida y las de mi familia están en este cuarto. Todas las cosas que conservo en esta habitación le dan sentido a mi tiempo y a mis actos, prolongan mi ser y me ayudan a interpretar y comprender todas las cosas que decido. Este es un buen momento, aquí está lo preciso, justo a esta hora y a unos cuantos días de mis 35.

Un texto sobre princesas

Me caen gordas las niñas lindas desde que estaba en la primaria. ¿De qué se ríen tanto? ¿Por qué van por ahí riéndose como mensas con todo mundo? Muy amables, tan felices. Observadora como he sido desde que era una niña, sabía que su papá también era un borracho que dejaba en ridículo a la familia en las grandes reuniones y que a su mamá, una de esas mamás guapas y maquilladas, le ponían una madriza bajo cualquier motivo.

Recuerdo a esas señoras que estaban todo el tiempo al final del día para preguntarle a la maestra cómo se había portado su princesa, su baby, la niña de sus ojos, su muñequita, y las profesoras les decían que bien. Yo me quedaba inmóvil consciente de su maldad, de sus envidias y era testigo del gozo que les producía ridiculizar a los gorditas en la clase de educación física o presumir sus cajitas llenas de lápices y colores de la Hello Kitty a las niñas pobres. “Mira, te apuesto que nunca habías visto una así”. De manera particular trataban mal a la niña nueva y se burlaban de sus trenzas amarradas con cintas de tenis.

Julia no tenía calcetas, llevaba puestas unas cholitas a la escuela, esos zapatos de tela negra con suela de hule color café. Durante un recreo una de las princesas le aventó tierra a los ojos sólo porque le había preguntado a qué jugaba. Ella empezó a llorar y no podía quitarse la tierra de la boca, de los ojos, del cabello, entonces una princesa rubia la arrastró de las trenzas: Por “india”, le gritaba. “Por india”. Todas se reían y se hizo un bolón de niños en el patio.

Yo corrí a avisarle al profe Paco y a las profesoras que se pintaban las uñas en la dirección a la hora del recreo. El único en salir fue mi profe. Corrimos juntos hasta el patio, donde estaba la niña tirada con la güera todavía encima. El levantó a Julia y la cargó hasta el baño. “Ya no llores”, le decía mientras le lavaba la cara.

Desconfío de la gente que se ríe a gritos, de las que se esfuerzan por verse guapas, de las demasiado amables. Sé que en el fondo son unas hijas de puta, imperfectas, y que el tiempo también las arruga.

Yo nunca fui princesa, era comandante de una nave espacial o capitana de un barco pirata. Construía casas, carros que volaban, máquinas de teletransportación y hacía experimentos con bicarbonato y ajax. También probé todas las plantas que mi abuela tenía en el jardín. Un verano me comí una hoja de corazón que crecía como enredadera sobre la barda. Picaba y se me quedó atorada en la garganta. Beatriz me lavó la boca con jabón Zote, del blanco, y después me dio una cucharada de kaopectate. Era una niña salvaje y chamagosa, vaga. A las ocho de la noche salía mi abuela a la calle y me llamaba a gritos, esperaba que apareciera de pronto y le contara alguna de mis historias para llegar tarde a la casa. Tenía el cabello lacio y no estas greñas, entonces tampoco me peinaba.

Siempre tenía las uñas sucias porque hacía pasteles de lodo, que obligaba a mi tíos a probar. Batía la tierra con agua de la llave y hacía una masa que aplanaba con un palo, la estiraba y cortaba las bolitas de pan de tierra con un tapón de leche Jersey. Acomodaba los pastelitos en una tabla y los decoraba con flores de malva, un pétalo en cada bolita de lodo. Recuerdo su sabor y el de los pétalos de rosa de castilla que les ponía algunas veces. Yo vivía en un cuento, en un patio donde crecían árboles de membrillo y guayaba: en un lugar de mujeres invisibles.



Publicado en la revista electrónica Espiral, 26 (2010).

17 de enero de 2010

no quiero que me paguen por esto, prefiero que me lean.

me han dicho que es falta de entrega, de seriedad y miedo. y no. sigo escribiendo en este espacio donde me autorizo desde hace más de dos años. casi siempre sin acentos o mayúsculas. en este lugar sin cuerpo y sin instituciones.

hace algunos meses inicié una especialidad. tiene que ver con la formación de lectores y la cultura escrita, con cierta filosofía y un discurso sobre la práctica de la ciudadanía desde un planteamiento crítico. me obliga-me obligo a replantear mis razones para no inscribirme en cualquier mafia, a revalorar las palabras impresas y los libros, así como la relación entre la escritura y el papel como práctica que legitima el mundo, lo nombrable: la cultura.

escribir aquí implica no estar y no ser nombrada en esferas de colorido plumaje. sin embargo, como proceso creativo, como lugar para lo escrito, sucede que he desarrollado la capacidad de comunicarme, de aprender a escuchar lo que pienso y a escribirlo, a reconocer lo que siento y convertirlo en una imagen a través de la palabra escrita. también ocurre que soy leída, visitada, localizable; que he encontrado a quien buscaba. sé que mi lector existe.

mis lectores se revelan por el número de visitantes de este blog; por los comentarios de visitantes frecuentes que recibo en esta página, en mi correo electrónico, en las reuniones de escritores a la que he asistido y en los lugares públicos. "Te leo". "Te leí". "A veces me gusta lo que escribes". "Sé lo que te pasa". "Has escrito cosas tristes". "En ese texto eres bien ácida". "Te recomiendo dedicarte a dar clases".

preparo un homenaje impreso a los libros en agradecimiento por lo leído. he discutido con mi voz al respecto.

escribir es un acto político. decidir cómo y con quien, pensar por qué y para qué es tomarse con seriedad esta práctica.

escribir es un placer exquisito.

16 de enero de 2010

mujer árbol frondoso

se desliza.......de hoja en hoja rama en rama
.......................gotas de lluvia caen
.......................(cabellos cejas labios uñas dedos manos caen)
.......................desojada

burbuja
sobre mi mano la contemplo.................árbol
................................................................ y otra

soplo
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13 de enero de 2010

El increíble castillo vagabundo (Hayao Miyazaki, 2004)

"En esta casa todos estan encantados", (en esta también).

3 de enero de 2010

mango

nunca antes un mango había sido en su boca algo más que un mango. era un invierno frío y húmedo, sin embargo dulce, fresco, anaranjado. esa mañana descubrió la importancia de las semillas de cardamomo y el sabor del chai servido en la cama. las palabras invocaron el sonido de las olas reventado en la playa y el deseo de vencer a esa Bruja submarina. el mar aparecía entre las sábanas. y el verano.