08 octubre 2010

Estoy haciendo lo que más me gusta en la vida. Mi trabajo consiste en hacer las cosas que soñaba lograr cuando estaba en la universidad. Todo lo anterior me trajo hasta aquí.

Lo aprecio como a nada, conozco la descomposición que a la par sucede.

Estoy en Pachuca, vine a trabajar al archivo de imágenes de la Fototeca Nacional. Se trata de un sitio muy bien organizado, puedo reunir lo que observé en una palabra: profesionalismo. Hace mucho tiempo que no me sentía orgullosa de ser mexicana. Las personas que custodian el acervo lo hacen con pasión y gran respeto. En estos días he aprendido un sin fin de cosas. Me gusta ser historiadora.

Una parte de las fotografías que observé serán incluidas en la exposición Imágenes de la Modernidad. Los resultados de esta aproximación a la Revolución Mexicana a penas se instalan en mi cuerpo. Conocemos una historia muy parcial, las versiones oficiales y populares son carnavalescas y cinematográficas.

El tiempo de los procesos sociales es prolongado, se extiende más complejo e impercetible que un sistema de ríos subterráneos. Es comunicado de una generación a otra de mil formas. Hay un eco en las imágenes que refieren a otros tiempos, muchos, a la recepción distorcionada de lo vivido y de los otros. Evidencias culturales en transformación medibles sólo si estableciéramos una relación distinta con las horas. Ojalá supiéramos cómo -pienso en los rarámuri, en los monjes tibetanos, en las filosofías premodernas-.

Cuánta belleza. La experiencia es fundamental para la interpretación.



[Un amigo me dijo que dejara de buscar, que las cosas que necesito se presentan cuando es preciso: que las tome. Me ha dicho más, es como pocos libre y hermoso.]


[Hay ideas cristianas bajo mi piel, castigadoras y culposas. Penitenciarias. Se me revelan bajo la luz del silencio. Las atrapo para su intervención y deshilado.

Hacer la libertad es un proceso (primero) individual, como el amor.
El amor nace dentro, de una semilla alimentada por el mundo más próximo. Igual que la crueldad, que crece en el corazón de un niño maltratado y desatendido.)

¿Es posible construir la libertad sin dolor? ¿Podemos imaginarla? ¿Desprendernos de la idea del sacrificio?  ¿Decodificarnos? ¿Concebir la felicidad y la libertad como un derecho?, ¿y hacernos responsables de hacerlo efectivo?]

2 comentarios:

esme dijo...

Chula, que gusto me da que estes descubriendo lo valiosa que eres!!

Te mando abrazos desde aca, disfruta cada pedazo de papel y cada momento alla.

Siento bonito tener amigas tan inteligentes.

Te mando besos.

Miriam García Aguirre dijo...

Yo también siento bonito. Todas mis amigas son valiosas e inteligentes, por eso son mis amigas. Gracias por dejarme recadito y besos.

Un abrazo desde el DF.