30 de diciembre de 2014

Hoy es treinta de diciembre y estoy en Cancún con mi madre y mis hermanas. Ayer estuve en el templo maya del Jaguar, junto a un hermoso cenote. Fui a Tulum y comprobé que me imaginación es superada de manera infinita por la belleza de este espacio. Las risas de la gente que habitó este y los otros sitios que he visitado puede escucharse todavía. El espíritu de sus viajes y la energía de su mundo permanecen vivos. Eran libres y disfrutaban de una creatividad luminosa que nosotros a penas alcanzamos a percibir.

Conocí el sitio de Cobá, es indescriptible. La paz de ese sitio, la antigüedad de los seres que la habitan y la magestuosidad de sus vestigios siembran en mí una profunda humildad. Sólo puedo pensar en la libertad y en la vida, en eso que una sociedad finamente organizada y en armonía con los elementos de la naturaleza puede lograr. Nos fuimos a Bacalar hace unos días y conocí una laguna de todos los azules.

Sin embargo, lo más notable y significativo de lo que va de este viaje es la calidez de las personas que hemos conocido, sobre todo la gente de los pueblitos, la que nos guía. Son profundamente amorosos, hace mucho que no sentía tanta ternura, viven con mucha dignidad, tienen mucho orgullo de tener raíces mayas.

He pensado en la Historia y estoy segura de que nos han mentido descaradamente. Aquí las personas lucharon durante siglos y lo que vivieron fue horroroso, lo que vivieron los pueblos originarios de este continente fue mostruoso y aún lo sigue siendo. Por eso, su voz se eleva digna y luminosa en los momentos de tan funestos gobernantes y gente.

Observarlo me hace pensar en esa ciudad tan decadente en la que vivo, en lo ridículamente pequeño que ha sido mi mundo y que es el mundito del sitio de donde yo vengo. Ya no quiero resistir, no podemos regresar, ¿a qué? Debe haber una manera de dejar de participar en este sistema y que se colapse, de encontrarnos de nuevo con la tierra y sobre todo con la comunidad. Para vivir con dignidad es necesario transformar e impulsar la creatividad, eso es hoy. Reconocer que no vendrá nadie a hacerlo por nosotros lo me hace sentir libre.

22 de diciembre de 2014

Nunca leí a Mathai, lo veía caminar por la universidad con su maletín. No puedo dar una opinión sobre su trabajo intelectual. Sobre la interpretación que hace Alfredo, un poco. Me gustó cómo abona a la idea de que en esta frontera una propuesta filosófica está por hacerse. Quizá en los noventa esa idea era el tópico más relevante, la frontera como un lugar de esperanza donde se podía construir otro mundo con los desechos de California y la riqueza cultural de los tijuanenses. Ahora no, es muy distinto, es una zona miserable.

Andar a pie durante unos días y caminar por donde no suelo pasar cambió mi experiencia de este espacio y de este tiempo una vez más. Las personas son más pobres de lo que suponía, la pobreza es inocultable, vi el estrés en su expresión corporal, en su piel manchada por el sol y la falta de los nutrientes indispensables, en sus dientes cariados, sucios y la ausencia de piezas dentales, en la ropa, gastada, muy gastada, en el cabello sin brillo, deshidradato, maltratado y lo más fuerte es ver si mirada que ve hacia ninguna parte. Una tristeza y falta de fe. Está bien cabrón pensar que alguien puede ser feliz aquí.

Hace mucho que no sé qué es ser feliz en totalidad, lo más cercano es un estado de ausencia y de silencio, donde por lo menos me siento tranquila. La compañía es imprescindible, el cuerpo se muere si nadie lo acaricia y se muere una toda realmente. A lo mejor eso es la felicidad en el presente. Estamos todos tan invadidos por el miedo que somos incapaces de enamorarnos, vemos el amor o lo sentimos y echamos por delante la frontera que llevamos dentro, con murallas, cámaras de vigilancia y el resto del aparato de seguridad. Somos tan frágiles en verdad.

A mí me da gusto saludarte aunque también me da tristeza verte, siempre siento que tienes algo que decirme, tus ojos hablan mucho pero sales corriendo y me quedo preguntándome por qué. Es raro, pero así eres. Sólo tú sabes qué pasa. Voy entendiendo que me sucede con varias personas, que yo las tengo muy presentes y creo que estamos cerca en el pensamiento y en la energía y en estas semanas acepté que no es tan cierto. Yo vivo con la creencia de que aunque no nos vemos vivimos luchando por las mismas cosas, en la intención y en la acción,  que eso nos hace estar juntos siempre, que pensarlo al mismo tiempo bastaba y solía pensar que era un pacto de vida que teníamos varias personas, pero ahora lo dudo.  Esas lealtades se van borrando y me siento con mi lealtad a mí misma nomás y es como si los demás empezaran a morirse.

Pienso que las personas sienten mucho miedo de aceptar que existan esos vínculos y que ya no se permiten ser como niños, prefieren perder la espontaneidad de un abrazo o de una palabra o de un beso, o simplemente responder a una invitación para hablar y se tripean no sé qué. Después alguien o algunos me dicen que soy muy ingenua o muy sensible o que espero mucho de las personas. En el pasado hay muchas cosas que no puedo cambiar, ya no quiero recodar ni extrañar nada  ni a nadie.

Ha sido extenuante tanto pasado, invertimos demasiado tiempo en el pasado y dejamos ir el presente. Así que es parte de la vida cerrar ciclos y abrirlos, yo busco abrir un ciclo más creativo y festivo, de mucha claridad en las palabras y acciones. Gracias por tus buenos deseos.

3 de diciembre de 2014

llueve y el gato sale a beber del agua que clara descansa en un charco que se formó en el patio. el suelo humedecido se vuelve cuna para tan incontables gotas.

me asomo y prendo un cigarro. hace frío. las plantas se ven contentas y muy verdes. la nochebuena tiene una flor chiquita.

observo los insectos que habitan este jardín y pienso en su derecho a transitarlo. nunca les prohibiré nada, este territorio es nuestro y de nadie.




29 de noviembre de 2014

aquí ya no hay lugar para tanta desgracia





tú no
nunca
nunca

debí haber gritado entonces que navaja entera desgarrándome la espalda

no vendrá ahora tu lengua seca a redimirme ni tus labios a soplarme una costilla
de donde nazca un hombre a imagen de tí mismo

mi respuesta deviene piedra que lapida sepulcro


             
                                                        quiero dejarte         Muerto
                                                        para siempre
                                                        en esa tierra de los con profundidad amados


24 de noviembre de 2014

1

los pliegues en mi rostro dan cuenta del desvelo  
                                                                                        del asombro    del miedo
                                                                   de las cosas muertas



2

amo la belleza de las inscripciones en mi piel
tan besada y querida casi siempre
la sonrisa que madura honesta ante el espejo



3

no quiero hablar todavía de aquello que la experiencia ha registrado en mis ojos

23 de noviembre de 2014

¿Dónde se origina la esperanza?

¿Entre un sueño y otro comunicados?

¿En la suma de nuestros miedos?


La consciencia despierta y se transforma ante la ausencia del otro o cuando en el espejo su imagen grita de dolor y encontramos en nosotros mismos el sitio exacto de la herida. ¿Cómo nace la esperanza?

18 de noviembre de 2014

Fui programada para echar raíces en esta tierra,
sin embargo quienes me programaron experimentaron la migración forzada.

Ayer mi madre me contó la historia de la noche que salieron huyendo de su pueblo.
Ella se despidió con abrazos de cada una de las paredes de su casa.

Después del pueblo fueron a vivir a Morelia por dos años
luego llegaron hasta Tijuana, aquí conoció la pobreza y el hambre.

De eso se habla poco en la familia,
pero hay rastros suficientes de esa fractura.

Heredamos del abuelo el sueño de enraizarnos
en esta ciudad que continuaba siendo un pedazo de México.

Mi negación a cruzar la frontera, al destierro,
obedece a un temor compartido:

cerrar la casa, dejar a los amigos
y al mundo hecho con las propias manos.

El Pájaro me pregunta cuál es el sentido de la resistencia,
yo le respondo con palabras sobre la que he leído y vivido.

Supongo que él piensa en el apego a lo sólido.
Yo, que lo sólido está que se desmorona o se disuelve.

El ciclo está abierto, este no es un lugar para quedarse.

La frontera es un sitio peligroso:
el muro es un símbolo cotidiano de la imposibilidad de salir de aquí
introyectado silenciosmente desde la infancia,

es la normalización del encierro propio.
No saltarás, no saltarás.



9 de noviembre de 2014

He estado sentada frente al escritorio desde hace varias horas buscando en el lenguaje y una turba de posibilidades sobreviene incomprensible.

Hace semanas que la falta de articulación originada por la violencia irrumpe la normalidad de mi propio caos dejándome sin nombres para lo vivido. Mi cuerpo ha sido un cuerpo que alberga dolor, un cuerpo que alberga llanto, un cuerpo que alberga temor. Sin lugar para metáforas. He estado enferma desde hace casi un mes de algo que el médico reconoció como fatiga crónica, alergia y después gripa. ¿Es necesario un diagnóstico exhaustivo? Tengo luto, participo de un duelo colectivo que desmiembra mi lenguaje, que resquebraja mi sentido del tiempo y el espacio, luego de realidad.

Me pregunto qué es la resistencia y cuál es su sentido, qué es la muerte y si el sacrificio tiene una lógica trascendental eminente, sobre todo me he estado preguntando qué es la vida y cuál es el propósito de estar aquí. Observo a mi alrededor. Intento comprender la función social del duelo y sus etapas, las respuestas humanas al miedo y al hambre, a la falta de amor, a la anulación política, social, económica, cultural, corporal, simbólica de la misma existencia humana.

Para quienes tenemos acceso a los medios electrónicos de comunicación y consumimos información no originada por lo canales oficiales, la percepción de la violencia institucionalizada, del Estado, produce la sensación de cercanía y de un crecimiento exponencial de esta violencia que por su desmesura alcanza la puerta de la propia habitación y aplasta los derechos políticos. Sin embargo el hambre, la violencia y la muerte como resultado de políticas públicas serviles de particulares y transnacionales tienen un origen remoto y preciso. Estamos lejos de ser privilegiados, y una vergonzosa comparación con los más marginados y excluidos no nos salva de la ignorancia en la que hemos vivido ni nos protege de la precarización hacia la que vamos juntos. Hace tiempo comprendí que si de resistir se trata, somos resistentes, pero si de transformar se trata nos falta claridad para organizarnos.

Lo que me interesa apuntar en este momento es el proceso de formación de la propia consciencia y de la conscienca colectiva, que sacudidas por el reconocimiento de la existencia del otro y del dolor del otro, hace posible reconocer la propia existencia y el dolor de uno mismo. Así que cuando decimos que vayan ellos, los otros, a luchar, a defenderse, a manifestarse, que sean ellos quienes se organicen sin involucrarnos, dejamos pasar la oportunidad histórica de reconocer nuestra propia existencia y de hacer nuestro el legítimo derecho a la dignidad, es dejar que otros vivan por nosotros y decidan a nombre nuestro, y empezar a morir lentamente de miedo.

Difiero de una actitud que descansa en los estudiantes la responsabilidad única de organizarse y tomar las calles, pero también reconozco sin juicio las escasas habilidades de mi generación para solidarizarse a pesar de las diferencias, para organizarse mantener la cadencia durante periodos prolongados. Efimera y borderlandera es nuestra memoria y lo son también nuestras acciones, son las mías porque yo participo de esa cultura heredada y producida, quizá hasta hoy involuntariamente.

¿Qué sigue? No lo sé, no lo sé, pero voy a escribir.


Buscar: Sistema-mundo, Wallerstein, Castells, Thompson, Hobsbawm, De Certeau, Frankl, Arendt, Badiou, Lagarde, B. Echeverría, Dusell, Reguillo, De Sousa Santos, Mujica, El Viejo Antonio, Memoria.

5 de noviembre de 2014

Intento escribir, me salen un par de líneas y luego las borro. Ha sido un mes espantoso. El domingo grité con mucho enojo en la calle, nunca con tanta claridad. Reconozco que mi consciencia también es pequeña y que 
hay muy pocas cosas ciertas y necesarias.

¿Qué es la vida y qué es vivir? ¿qué es morir, 
morir por completo aquí? 


*

Para ser real y merecer, debería ser bruta y no preguntar ni pensar nada; cuidar mucho más mi peso, mi cabello, el esmalte de mis uñas y la marca de mi ropa; reir todo el tiempo, estudiar modelaje y aprender a fotografiar bien. Aplausos. Mujer sale de la escena. 


*

¿Esta casa te recuerda todos los días que algo salió mal y decidiste quedarte aquí para demostrar lo fuerte que eres y que no necesitas a nadie, que se puede ir a la chingada la estructura patriarcal porque puedes levantar esta casa con tus propias manos? ¿por cuánto tiempo más? ¿por cuánto tiempo más vas a ocultar que necesitas compartir tu feminidad y que también eres vulnerable? ¿te engañas a ti misma? Esto me lo preguntaron hace un par de días y lo entendí hoy. ¿Estoy escondida en una fortaleza?

3 de noviembre de 2014

2 de noviembre de 2014

Nos encontramos en la calle con las mismas contradicciones de siempre, con las mismas intenciones de dirigir sin consultar y de imponer un punto de vista, a gritos y a banderazos. ¿Qué diferencia hay entre ellos y quienes piensan que dirigen un rebaño? Hace muchos años que renuncié a los discursos monolíticos, a participar bajo consignas de manuales. ¿Que no aprendieron nada? Que el futuro no se pinte de rojo, de ninguno de sus rojos apabullantes de la diferencia. Disiento, disiento de estrategias de agandalle. Mandar obedeciendo, señores.

¿Qué decisiones va a tomar esta generación de memoria fragmentada? Comprendo una posibilidad si logran nombrar el mundo con su propio lenguaje. Tienen una forma de ver y estar que nace de la muerte, que es Vida.


24 de octubre de 2014

Conjunto norteño en fiesta de mujeres aquí junto. Hasta eso que es de los buenos, tocan rebien y el vocalista es muy entonado, por decir. Las rolitas han sido de lo más tradicional: Cadetes de Linares, Ramón Ayala y Los Tigres del Norte. A ver alrato qué tocan. Ellas corean Camelia La Texana y gritan apasionadas. ¡Pero cómo gritan! Están muy alegres. Mientras tanto, los chamaquitos juegan en la calle y andan eufóricos. Yo aquí, leyendo noticias y escribiendo cuentos.

Ha sido una semana de emociones contradictorias. Ayer lloramos mucho en la universidad y encontramos en el corazón la fuerza para proclamarnos con dignidad. Pasé el día desplumada, como varios, respondiendo al shock inicial. Hoy tuve un ataque de risa a la hora de la comida. El instinto de sobrevivencia se activa junto con un resorte de practicidad, por eso me sorprenden la esperanza, el amor y la claridad de cara a la violencia y a este duelo colectivo, que son posibles en medio de esta guerra que se prolonga.

Estos días he repartido abrazos por todas partes y he sostenido conversaciones inesperadas. También he estado atenta al tráfico y a lo que sucede en las calles alejadas de la protesta. Hay tanta hambre, pobreza y sobre todo indolencia. En esta ciudad, como dicen, la fiesta continua. Es muy intenso, estoy agotada.

23 de octubre de 2014


Francisco Eduardo. 
Foto de Oliver Uribe. 22.10.2014


Hoy, en la universidad, mientras transcurría el acto de protesta por la desaparición y asesinato de jóvenes en Guerrero y en todo el país, hubo silencio para escuchar. También
llanto
costernación
solidaridad
esperanza
valor
duelo
fe

indiferencia
avestruces
ignorancia

cansancio y

muchos mundos





12 de octubre de 2014

Educarnos para la paz

Cuando era muy joven pensaba constantemente en la justicia, y en la venganza. He presenciado tanta muerte, tanto dolor y me espanta saber que son muy menores respecto a la experiencia de otras personas. La Historia me ha sorprendido, creí que estudiarla me daría las pruebas necesarias para ir a la corte. Sin embargo, empiezo a descubrir la imagen del rostro humano y la urgencia de un proyecto educativo que surja de la crítica al neoliberalismo, que integre los conceptos de persona, comunidad y naturaleza con el amor y la autonomía, con la vida.

El dolor y la muerte también se heredan cuando no hay justicia. Cuando las personas no logran sanar la ofensa, ésta queda para la siguiente generación. Eso no lo enseñan en la escuela y muy pocas veces se aborda el problema del cómo sanar esos procesos sociales. Somos unos cuantos ocupados en ese propósito, con escasos recursos y casi ninguna organización.

Ahora pienso en la necesidad del amor y como nunca en la educación, quizá porque lo que he encontrado ha sido distinto a lo que me contaron, a lo que pensé que sería. El futuro tampoco ha sido lo que me enseñaron y aprendí a imaginar. Esas rupturas me conducen hacia la búsqueda y construcción de nuevas formas de ser y estar. Apelo al instinto de la vida, que es la vida misma.

La violencia es recurrente en la cotidianidad, se manifiesta en la micropolítica del día a día: en el trabajo, en los intercambios comerciales, en las relaciones de pareja, en los salones de clase, en la calle; ocupa un lugar en el espacio público, donde es reproducida celosamente en los medios como parte de una estrategia política de control social que alimenta el miedo y donde también nosotros la replicamos quizá de manera involuntaria. Lo observo, lo siento.

La violencia destruye la salud del cuerpo, se come la vida, lo enferma todo. Nuestro tejido se descompone y perdemos la consciencia. Bajo esas circunstancias es más complejo integrar la existencia de las otras personas, reconocerlas como iguales y sostener con ellas relaciones saludables. No obstante también cansa, y es un tronadero de consciencias que sin una educación para la paz sólo provocará nuevas formas de violencia.

El exilio y la migración forzada, durante y después de una revolución, han dejado huella en nuestras comunidades, en nuestras familias y en nosotros. En la ciudad de Tijuana todos somos migrantes y herederos de las consecuencias simbólicas y materiales de esa experiencia. En la diáspora actual, que empuja a las personas del campo y la ciudad a marcharse de este  país, porque la pobreza y la violencia dejan poco o ningún espacio para la paz mínima que requiere el cuidado de la vida, la familia, la educación y, sobre todo, el trabajo, están apareciendo nuevos duelos colectivos y silenciosos. Esto ocurre en casi todo el país.

Vivo en una ciudad de migrantes, en una frontera situada frente a un muro de guerra. Las calles están vigiladas, día y noche. Y, aunque el ritmo de esta urbe, las fiestas, los encuentros, no se detienen, la miseria crece y el poder adquisitivo se reduce cada semana. Pertenezco a una generación en proceso de precarización, y eso también es un acto violencia que patea directamente nuestros hogares.

Hoy creo en la necesidad de construir la paz como ruta. En lo preciso que es crear otro lenguaje y otras formas de hacer. En el perdón, y lo absurda que es esa palabra en este momento. En comprender procesos creativos distintos, que atiendan a la diversidad de formas de aprender y de expresarse en los seres humanos. Una vez más, observo la necesidad de demarcarse de los discursos hegemónicos y sobre todo de las prácticas que los institucionalizan, sobre todo en los campo académico, laboral y personal, pero, me pesa decirlo, a través de una sana negociación personal con ellos, que espero me permita encender vínculos con mis semejantes.

La locura es una opción, de vez en vez, también lo es el olvido. Pero ver, ¡ver! ¡ver! ¿Para qué ver tanto? A estas horas me pregunto para qué sirve ver tanto, con esta claridad que se desprende del insomnio y alcanza una verdad casi mística. Vivir implica un poco de fe en el presente, en quienes están cerca y en una misma, en el futuro, sobre todo cuando se tiene la responsabilidad y el amor por los niños y los jóvenes de carne y hueso, esos que veo crecer y esos que acompaño en la universidad.

¿Cuál puede ser la función social de la memoria cuando de construir la paz se trata este día? ¿Cómo llevamos a cabo un proceso de sanación personal y colectiva cuando es tan grande la ofensa? Estoy lejos de partir de cero, sí existe una contribución sobre estas problemáticas elaborada desde el trabajo de campo, la libertad creativa de algunos profesores, del análisis cuidadoso de la realidad que han algunos autores y de la organización de algunas comunidades. Los procesos y resultados de esas experiencias están en la red, pero no las vemos. Estudiar sus propuestas y metodologías, así como ponerlas en práctica constituye una empresa que espero compartir con algunos de ustedes.

9 de octubre de 2014

"Dolor de país"

Contractura en hombro derecho, insomnio, falta de apetito, falta de concentración, dolor de cabeza y un esfuerzo grande por desarrollar las actividades laborales. Esta semana ha sido así.

Juntas de miedo, largas, largas. Les hablo del dolor, de tantos muertos y desaparecidos, y se desconectan. Vuelven a los formatos, a las agendas, a la sobrecarga de actividades y a la falta de recursos, abrumados, confundidos y cansados. Así está cabrón valarse de la imaginación para resolver los problemas.

Les digo: tenemos una oportunidad igual de grande que nuestros retos para hacerlo de un modo que nuestra energía y nuestros saberes transformen este lugar en uno donde haya espacio para la paz, la esperanza y la creatividad. Bien poquitos responden y se aplican, bien poquitos.

El reto sí que es bien grande, ¿cómo le hacemos para entendernos y trabajar por los mismos objetivos? Y todos hablan al mismo tiempo, discuten, manotean, aferrados a lo que conocen aunque esté mal.

Y, pues, ésto es lo que hay.

5 de octubre de 2014

Hubo una vez un hombre en busca de un tesoro

Hubo una vez un hombre en busca de un tesoro. Con esa intensión dedicaba cuantiosas horas al estudio de libros antiguos y contemporáneos, resolvía acertijos ocultos entre las calles y tomaba nota de los mensajes que recibía a través de sus sueños, e incluso de los sueños que otros soñaban. Durante años conversó con muchísimas personas en distintos pueblos, con el fin de rastrear alguna pista entre sus mitos y tradiciones.

Año con año bitácora y mapa crecían en detalles, mientras avanzaba sobre los rincones más alejados de las concentraciones urbanas. A pesar de haber descubierto abundantes riquezas, ninguna se aproximaba a la de sus sueños. Así, comenzó a encanecer y cuando estuvo a punto de resignarse, algo en su corazón le susurró un nuevo indicio y abandonó todo para perseguir una vez más aquella fortuna. Y pasó el tiempo.

Una tarde subió una enorme montaña para asistir al encuentro de los espíritus guerreros que las habitan y hacerles una pregunta. Era ya muy viejo y en el ascenso, poco a poco sus fuerzas se doblegaron. Al alcanzar la cima cayó muerto sin que nadie se diera cuenta y junto a él quedó la bitácora con el mapa dentro. Su cuerpo y sus propiedades fueron cubiertas por la hierba hasta reintegrarse a la tierra. Pero su corazón no se redujo, durante las noches se encendía como una piedra volcánica y generaba tanta luz que parecía una estrella.




Brian Eno: Another Green World

4 de octubre de 2014

Un grito
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro
y otro

¿Quién les ha dado permiso, señores de la muerte?




28 de septiembre de 2014

Javier Raya, Disentimientos de la nación


Una lucha empieza así: disiento.

Disiento cuando dejo de creer en tu himno:
no, patria, no soy un soldado que en cada hijo te dio,
no soy un hijo de ningún concepto nacional
aunque retumben en sus centros la tierra, Masiosare,
porque no puedo estar a favor de tanto
bélico acento.

Cuando dices que los índices de pobreza
están bajando, mientras el señor de los mazapanes
a la vuelta de mi oficina
me grita “tengo hambre”, como si me culpara,
justamente, yo disiento.
Cuando la imagen del señor
de los mazapanes se me confunde
en la cabeza con la del señor
de los cielos, y me dices que vamos ganando
la guerra civil, la lucha contra el narco, yo disiento.
Cuando veo que es más fácil en este país
conseguir mota, perico, pastas, polvo, piedra
que una hoja rosa del IMSS,
que una ficha para la universidad,
yo disiento.

Texto completo en http://cuadernoderaya.blogspot.mx/

19 de septiembre de 2014

las alimañas y los espíritus que habitan el estómago escapan con naturalidad y hablan


En cambio hay noches donde las alimañas y los espíritus que habitan el estómago escapan con naturalidad y hablan, los ojos dan vuelta y ven, veloces bailan los dedos. En el aire  estalla una carcajada sin origen identificado y las horas se quedan calladitas.

Silla y mujer, mesa y mujer, casa y mujer, serpientes vuelan.

15 de septiembre de 2014


Esto de no dormir me arruina.

12 de septiembre de 2014



esta semana estrellé los relojes y las horas empezaron a brillar

7 de septiembre de 2014

Creo en la vidas que se tejen con sabiduría y cuidado, en la luz que emana de su vínculo. Nada más me interesa. Este es mi centro.





4 de septiembre de 2014


(aquí) no caben las palabras que de mi boca raíces tierra

tengo sed


Cactus, puerta y San Pedro. Feliz viaje y un montón de recuerdos, o ¿acaso soñábamos?


28 de agosto de 2014

Cuando me quieren explicar o hacer entender, con citas o sin citas incluidas, mi vida o las vidas a partir del padre, pienso en el Padre, en el Hijo y en el Espíritu Santo, en una colección muy selecta de interpretaciones que giran en torno al falo, y en el proceso de formación del individualismo y de esa cultura que llamamos Occidental. Luego, en todas esas otras voces acalladas por los siglos de los siglos. Amén.
Surfeando


la ola me arrastró hasta una profundidad desconocida

y salí a gatas

me tiré sobre la madera del salón de danza

ligera y rasguñada

el mar estaba en el techo

abajo había una alberca sin agua




24 de agosto de 2014

He estado huyendo toda la vida, de mí misma. Estoy cansada de sobrevivir, ¡quiero ser libre! Dijo Ella, a sus 50 años. Yo, que estaba sentada delante suyo, empecé a llorar, a llorar un sentimiento agrio. Mi cara se puso muy roja y mi cuerpo caliente. Mi estómago era una cueva sin final del que escapaba el alarido grave de un animal atado que percibe la presencia de alguien que se asoma.




19 de agosto de 2014

He descubierto algunos remedios para disfrutar mi loquera mental. La idea de erradicarla ha desaparecido, quiero sobrevivir a esta guerra.




17 de agosto de 2014

Eduardo y yo estamos en casa estudiando. Son casi las tres de la mañana. De pronto conversamos sobre nuestras lecturas y los textos que cada uno trabaja para entregar en estos días. Hace rato ya nos dimos de besos y regresamos a las compus y a los libros. Este silencio es bien bonito.



13 de agosto de 2014



Hubo pobreza, hambre y guerra, muchas injusticias, y las calles se llenaron de voces. También de nuevos símbolos, luego de tantos sueños y deseos que colectivamente formaron. Soñaron paz y hubo paz, porque estaban aprendiendo a jugar como niños alegres y libres. Entonces, unos magos oscuros dijeron: que sueñen a perpetuidad y convulsivamente, que no se entiendan de tanto hablar y que prefieran estar sordos. Así, hasta que les de miedo soñar en voz alta.




12 de agosto de 2014

kozmic blues



Algunas veces dan ganas de salir de aquí y correr aullando.

9 de agosto de 2014

Espiral 49



De la edición junio-julio 2014.

Mi colaboración fue Siete << píquele aquí para ir a la revista.

Gracias a Karla Villapudua por la invitación y por continuar alimentando con este espacio para las ideas y las letras.

Changos y bicicletas (trayectorias del sí y del no)

Me gusta decir que sí a todas las oportunidades de aprendizaje, pero a veces me vuelvo loca por andar en todo sin descanso y duermo muy poco preparando las actividades del día siguiente, entonces me pongo muy de malas porque me quedo sin dinero y sin energía para hacer lo que realmente es necesario. Todo es relevante, más si implica la colaboración con personas que respeto y aprecio. Mi respuesta es sí, sí, sí, en automático, y no me había dado cuenta. El no suena a puertas cerradas, a quedar fuera, a dejar de estar presente, a insuficiencia; es algo aprendido que asocio con la educación tradicional de las mujeres y también con las prácticas reminiscentes del colonialismo, que involuntariamente reproduzco y reproducimos. El sí sereno, crítico y reflexivo implica al no, y una consciencia despierta que puede discernir.

Me pregunto qué es lo necesario y empiezo a observar que incluye resolver lo cotidiano (casa, familia, salud, pagos y trámites en las instituciones, así como cosas del auto para garantizar la movilidad); la agenda relacionda con el trabajo asalariado y los procesos académicos que me permiten tener acceso a un empleo; el descanso, la diversión, la fiesta, el sexo, la amistad y el amor. En todos los casos tiene que ver con la sobrevivencia y el bienestar. Ingeniármelas para resolverlo desde esta soltería voluntaria ha sido una ruta compleja, desgastante en ocasiones y de una enorme satisfacción en otras. El contexto del sitio que ocupo no está hecho para mujeres solas, situación que se modifica muy lentamente, y comprenderlo en todas sus dimensiones como parte de esas cosas invisibles que una enfrenta implica alimentar convicción y voluntad de querer vivir de este modo al que va llegando una por instinto; este modo, tiene su origen en el deseo de Ser libre.

Estas semanas de estar en casa me han dado bastante silencio y un panorama de mis trayectorias. Observé que he descrito trayectoriaS y que he explotado en varias direcciones. Estos últimos años he estado haciendo demasiadas cosas, medio conectadas, y de manera inconsciente. Y esa es una de las cuestiones que me enloquecen, que algunas no he logrado concluirlas y había creído que poco a poco se irían resolviendo, pero no ha sido así. Siempre he tenido más trabajo y una larga lista de pendientes que creo que me persiguen. Con mucha razón, en cuanto entro en reposo me siento tan cansada mentalmente, no resulta fácil concentrarme; mi cuerpo solicita atención médica, amorosa y, en esta ocasión, ejercitante. Sentí que llevaba demasiadas cosas revueltas y estaba por reventarme si no lograba desatarlas.

Y, es que por lo lo general en mi pensamiento hay una jungla poblada por una manada changos salvajes que gritan todo el día, que explican cosas y riñen entre sí. Saltan de una rama a otra y hasta de dos en dos, discutiendo y pelándose los dientes uno a otro con harta furia, emitiendo alaridos a lo pendejo cada vez más fuerte. Las bombas también explotan en mi cabeza, los sobrevivientes de tantos muertos, los esclavos bajo el calor de las minas clandestinas, los barcos que llevan niños, las reformas... y así, una tortura de culpas y pesares. En esa selva de información y pensamientos me pierdo con frecuencia, ahí desaparezco. Decidí atenderlo abriendo mis oídos a otros mensajes y a prepararme para la paz.

Correr y andar en bici  me traen al presente, danzar libera cargas y acomoda historias, meditar alimenta el vacío y silencio interior, estar en casa y dormir me tranquilizan. Es un coctelito necesario para una mujer loca como yo, y bienvenidos coctelito y locura en tanto me permiten decir no o decir sí. Sólo así todos los changos empiezan a tranquilizarse, bajan a tierra y se acomodan como una enorme familia de mamíferos en reposo; la carga de sonidos que resuenan en mi cabeza se disuelve y entonces me escucho, lo mejor es que alcanzo a escuchar a las personas que son importantes en mi vida y es un acto bien feliz poder escucharlas, estar con ellas; y comprendo la importancia de hacer cosas sencillas que me alienten, me hacen sentir amada y preparada para lo que sigue.

De esta manera empiezo a poner orden, a jerarquizar y a descartar actividades; al principio con pena, después con bastante claridad. Tener objetivos claros me relaja y en forma simultánea direcciono mi energía hacia un propósito con toda la intención posible. Disponer de tiempo para analizar este caos y escribir en sí misma constituye una ventaja de mi condición de mujer autónoma, que me permite responder desde lo que es posible, además de necesario, aún cuando implique esfuerzo.




6 de agosto de 2014

Dos cuerpos

Octavio Paz

A Laura Elena



Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos olas
y la noche es océano.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces dos piedras
y la noche desierto.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces raíces
en la noche enlazadas.

Dos cuerpos frente a frente
son a veces navajas
y la noche relámpago.

Dos cuerpos frente a frente
son dos astros que caen
en un cielo vacío.





5 de agosto de 2014

Apertura, persona M

Tengo la intención de pacificarme. Está cabrón. Percivo situaciones que me preocupan, me duelen y casi siempre enfurezco cuando no puedo solucionarlas. La frustración se desarrolla en mí cuando mis intentos por resolver son insuficientes. Poco a poco empiezo a convencerme de que hay un chingo de cosas que para solucionarse implican la voluntad de otros, que responde a sus propios procesos y decisiones, que no tengo control. A veces me rindo, me tomo un tiempo, una distancia, lo suelto y dirijo mi energía hacia otro asunto con posibilidades de fertilidad; busco situaciones que sí puedo controlar para sentirme bien, pero la cosa es que el trabajo de la pacificación implica aceptar que está bien no tener control de todo. Ahí me atoro y pues... tengo un saco de pérdidas y aprendizajes que empiezo a integrar.

A veces cuando pasa mucho tiempo las pérdidas esas se convierten en experiencias vitales, y hasta en recuerdos apreciados. Mira, en esta situación aprendí esto, estotro, crecí mucho después de. ¡Uy, me tardo un chingo en darme cuenta! Las que más duelen son aquellas en las que había más amor y me crece un corajote. Muchas decisiones las he tomado con coraje, y ya. El coraje también es una energía impulsora que sirve para demarcar territorios personales. Hasta aquí. Pero ese Hasta aquí tardo mucho en ponerlo y pues ya la cuerda esta requetetensa, se truena y se desfibra todo. Nos desfibramos. Bien triste. Hay que tejer desde el principio y a veces los hilos ya no sirven.

Estas semanas de descanso han sido geniales. Sostuve encuentros con personas con quienes mantuve distancia por un tiempo. Aprendí algo importante, las fibras se transforman, crecen o no crecen o quedan rotas y yo creo que en un proceso de cambio que es individual, casi por completo. Fue muy curada reconocer a través de un saludo o un abrazo el proceso de la otra persona, ya sin tantas explicaciones. Que esas fibras se transformen en otra cosa es muy valioso y es algo que no había visto. Al menos a mí me da gusto y sí me importa. Me da gusto que las personas se sientan contentas y reconocer que hay miles de situaciones que me rebasan, que son independientes a mis deseos. Miro, así, miro, mis formas infantiles y temerosas de que las cosas se rompan, cambien, que sean libres de mí. Y ahora que empiezo a comprenderlo la joroba esa que cargo en la espalda se aligera, porque cuando me aferro sufro porque las cosas se mueven y yo quiero que no se muevan, o que se muevan cuando yo digo. Así que estos días me han servido para reconocer que tengo un egote que se encrespa razonablemente y con harta frecuencia, es decir, que me tardo en ver a las otras personas y sus necesidades, aunque pensaba que sí las veía y que me comunico con deficiencia, me expreso a medias y qué desmadre ese en el que participo inconsciente.

Hace unos días empecé a sentir muchas ganas de correr y empecé a correr porque me gusta sentir mis músculos estirarse; el aire caliente en el pecho; la baba y los mocos que se me escurren junto con el sudor cuando doy mi máximo esfuerzo. A ratos se me sale el llanto y lloro y corro y sudo, y grito. Hago un drama bien chistoso. Quizá necesitaba hacer el ridículo y reirme un poco de mí. Así que entreno, diariamente, la corrida y el drama consciente, y se me sale toda la tristeza acumulada que tengo. Después de eso me vuelvo muy chistosa y hasta me rio sola de todo lo que se me ocurre. El otro día el Lama dijo que detrás de la tristeza, el dolor y el enojo, estaba una persona que pedía ser reconocida y escuchada, alguien que tenía algo que dar y nadie lo recibía; y, que así pasa en lo personal y en lo colectivo. Y traigo sus enseñanzas recorriéndome de arriba a abajo.

Creo que he andado buscando afuera algo que no voy a encontrar, porque está adentro. Y es bien simple, estoy aprendiendo a escucharme y a observar qué pasó con mis fibras, hacia dónde crecen y de qué manera se transforman. El tiempo circular, inconstante en sus ritmos, es más complejo porque quiero entenderlo, quiero entender todo y rápido, y funciona distinto. En el tiempo lineal las cosas se rompen y se rompieron, ahora más claro siento que no es así.

El ser es un proceso abierto y circular.

28 de julio de 2014

Tejedoras




Fotos de Ivonne Ache y Byanca Celeste


20 de julio de 2014

Imparto taller próximo domingo 27

Tejerse-destejerse, una experiencia con arte textil para bordar el tejido social es un taller que diseñé con el propósito de abrir un espacio lúdico y de reflexión sobre los vínculos entre las personas. Lo voy a impartir este domingo 27 de julio, a las 10:00 am, en UNOS.

UNOS es un proyecto de Ivonne Hernández, compañera de Neuroartes, que busca provocar diálogos creativos y el intercambio de nuevos proyectos sobre arte, educación y gestión en Tijuana. Parte del trueque y la colaboración entre los participantes. Todos los talleres tienen un costo para la producción de  nuevos talleres y el sostenimiento del proyecto.

Mi correo: amarabierto.1@gmail.com

!Los esperamos!






9 de julio de 2014

estábamos ahí sentadas en pleno diálogo creativo cuando aparecieron. venían de construir un muro, con sus taladros y sus aproximaciones estructuradas. ellos de lo que entienden es de fortalezas que se erigen aspirando a lo monumental. desde un grado distinto de consciencia, simplemente. sin juicios. sólo por enunciar la diferencia. ellos. los inmediatos, envejeciendo, digamos, a nuestro lado. armónicos. ellas, nosotras, yo, en la exploración constante de aperturas y habitaciones. en el espejo de nuestros actos. vernos, reflejo que se multiplica infinito. resonancia. pese a la propiedad del lenguaje, tan otras, tan otros, amistados. presentes. cariñosos nutriendo un vínculo que se extiende en el tiempo. compañer@s de viaje. ocasional.

hoy clausuraron el mamut y fuimos a dar a otro bar, sin cita previa. nos encontramos. la calle en martes. hoy salimos, de nuevo, a reunirnos, hoy, que se declara legal la intervención de la violencia de este canal.

Rafa faltó en nuestra mesa.





21 de junio de 2014

Un día abrió una puerta y estaba sola, tras el umbral iniciaba el mundo. Entró sin más que su propio leguaje, y su cuerpo. Así comenzó esta migración, desnuda.



3 de junio de 2014


un mar especular de crisálidas avanza a través de la ciudad. metamórficas, abren sus voces

y el aleteo lumínico de sus palabras enciende la tierra.






ciertas noches frente al silencio
el reloj deshila mi memoria
pausados los segundos    caen
las cenizas sobre las hojas

y el dulce crepitar de los sueños
y el canto de mis raíces





1 de junio de 2014

To be is to be perceived, and so to know thyself is only possible through the eyes of the other...


Our lives are not our own. From womb to tomb, we are bound to others, past and present, and by each crime and every kindness, we birth our future.

David Mitchell, “The Revelation of Sonmi 451”, Cloud Atlas.






20 de mayo de 2014


18 de mayo de 2014

Eufórika llega a casa y lanza las zapatillas por el aire. Acomoda los dedos sobre el suelo, abre las piernas al ancho de sus caderas y levanta los brazos. Inhala y exhala. Se dobla para colocar las palmas de las manos en el piso. Inhala y sube estirando los brazos hasta el cielo. Así, varias veces. Enseguida gira en la sala y se desliza con suavidad hacia la habitación del fondo.

La música suena en su interior: pum pum, pum pum. El tamborcito galáctico, que es su corazón, resuena con alegría estelar. La libertad se expande luminosa y creativa desde su pelvis a la cabeza. Radiante, sabe que las frecuencias emitidas trascienden su musculatura y sus huesos.

Olas desbordan su vientre. Eufórika se ha vuelto loca… se sabe libre y enamorada de algo para lo que no tiene palabras. Se concentra en el equilibrio de los cuatro elementos reunidos en su ombligo y escucha:

La plenitud es una conquista, un territorio ganado al miedo, al silencio, a la obediencia.



13 de mayo de 2014

El proceso de integración de mis experiencias actuales ha cobrado nuevas dimensiones desde una fecha imprecisa. Se trata de una onda expansiva y pronunciada que modifica todo en mi cuerpo.

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.

Navego entre la cotidianidad y el sueño con orden. Antes descubrí  las cualidades de la vigilia y del estado onírico, aprendí a reconocer los puentes colgantes que unen ambas dimensiones y los accesos a casi todas sus venas subterráneas.

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.

Algunos días cierro los ojos y doy pasos a tientas. Soy andadora inconsciente del vacío.

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.

Mi cabello crece durante las noches hasta envolverme en hilos blancos y duros. Por las mañanas, antes de salir de casa, lo podo cariñosamente y lo entinto de color negro rubí para que mis pensamientos permanezcan encendidos en la oscuridad tan oscura del mundo.

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.

Vi a unas mujeres de piel escamosa, más desdentadas que yo y con cabellos más muertos que los míos. Su mirada delataba la existencia de algo que no conozco: el hambre.

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.

Supe de una mujer que fue vendida, de otra que fue azotada y de una que pide dinero a su marido para pagar el camión que la lleva hasta la iglesia. También de una joven que quiere dedicarse a cantar pero los padres la obligan a terminar una carrera universitaria, de otra que quiere tener hijos y no puede, de otra que lo tendrá y no quiere.

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.

Estoy consciente de mi propia lucha por se dueña de mi cuerpo y sus actos, por conquistar el poder de mis palabras, por existir sin pedir permiso. Era necesario aprender a verme y tener la voluntad para vivir el presente. 

Mi corazón es una flama originaria de un lugar secreto.


6 de mayo de 2014

Salud Mental y Neuroartes Ciclo de Cine

Muy feliz de compartirles el inicio del ciclo cine Salud Mental y Neuroartes.
Participo el día 21 de mayo comentando la película El Maquinista.

Besos.


4 de mayo de 2014

1 de mayo de 2014

22 de abril de 2014

Ella quería decir cosas prohibidas y algunas veces hacerlas. Las palabras fueron abultándose en su garganta lentamente hasta que un día empezó a toser pequeños fragmentos de sus vísceras. El cuello, que es el puente entre la cabeza y el cuerpo, comenzó a hacerse grueso, grueso y se puso duro. De contener tanto deseo, aquello quedó cerrado. No podía comer ni pasar saliva y respiraba a través de un popote. La falta de oxígeno, la presencia insuficiente de agua y la ausencia de alimentos dieron como resultado un sistema digestivo que funcionaba muy lentamente, estropeando el proceso de integración de las fuerzas vitales. El abdomen empezó a inflarse, a inflarse e inflarse, después siguieron las nalgas, las piernas y los pies, haciendo que quedara aquel enorme cuerpo de panqué con dos bracitos flacos y una manos diminutas. Bajo esas condiciones era imposible realizar actividad alguna y sobrevino una pérdida brutal de movimiento. Tirada sobre la alfombra miraba el cielo de su casa e imaginaba figuras en los granos de estuco pegados en techo: ella lo mataba a él, él la mataba a ella, ella lo besaba a él, él la besaba a ella, ella se olvidaba de él, él se olvidaba de ella. Un día, de tanto mirar, se acabó una parte del techo y apareció un agujero. Derramada sobre el piso, desarrolló la habilidad de observar las estrellas y el espacio negro donde flotaban, esas noches le regalaron un nuevo deseo, el de saber qué había más allá de esa frontera, de ese muro. Porque así fue, ese boquete lo que evidenciaba era la existencia de un enorme muro, hasta entonces invisible, expandido naturalmente sobre su cuerpo, mismo que no era posible atravesar o derribar en esas condiciones. Con la mirada sostenida en lo desconocido, inspiró con fuerza, despegó sus labios y la letra A escapó de su boca: A. A. A. AAAAAAAAAAAAAA. Ah! Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Ahhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh! Y poco a poco empezó a desinflarse y a respirar con naturalidad de nuevo. El popote había desaparecido o se lo había tragado. Eso no importa. La relevancia de este acontecimiento radicaba en la formación  de aquel boquete que la intensidad de su mirada había producido para que alcanzara la primera imagen del infinito, y por el cual deseaba, más que nada en el mundo, escapar para iniciar una vida nombrándose a ella misma, allende las prohibiciones, para gozar cada uno de los actos y momentos disolviendo sus propias restricciones. Una vez concluida la etapa del desinfle, se puso de pie y,  pese a que la puerta estaba delante suyo, empujó hasta el centro de la sala, justo debajo del agujero, un librero que utilizó como escalera para salir desnuda por el techo. Sí, el colapso metamórfico ese la había dejado medio loca. Le valía pito. Sí, pito. Aquello era necesario, salir al mundo con aquel propósito implicaba recuperar para sí la animalidad y poner en libertad al instinto, esa parte incivilizada que nos permite continuar siendo humanos, humanos y locos, pues sólo los locos se permiten decir y hacer las cosas que dictan los impulsos y confesar sin pudor ni culpa sus emociones y placeres, así como hacer declaraciones sobre la vida y el mundo bajo un razonamiento en apariencia absurdo de la realidad. Una vez afuera agitaba vigorosa sus calzones y se echó a andar.

21 de abril de 2014

Siete veces siete. Siete veces siete. El número perfecto.

Así inicia la escena donde un hombre dado por loco, inmoral y santo a la vez, habla a un grupo personas reunidas en una catacumba del futuro sobre una doctrina, milenaria y orgánica. En el subsuelo, al fondo de la ciudad, los gigantescos tubos del drenaje abandonados son multifamiliares y lugares de refugio. En uno de los templos, que apenas iluminado por la luz de una bombilla, se turnan los oradores: antiguos filósofos, profesores de matemáticas, escritores, sacerdotes y sacerdotisas de todos los credos, estudiantes de la humanidad, sabios, a crear nuevos mantras que sirvan para contar la historia de lo que aún no ha sido. Los sonidos de los automóviles y los tranvías llegan en un eco hasta la ceremonia. Es su turno. El loco mueve las manos dirigiéndose a una orquesta de soñadores que habitan la profundidad de la tierra.

Siete veces siete. Siete veces siete. El número de dios, dice el inmoral.

Y así inicia una larga prédica sobre los siete pecados del ser humano contra la naturaleza, los siete errores políticos que destruyeron el pasado, las siete estrategias para sobrevivir este día, las siete acciones para aprender a vivir juntos, las siete posibilidades para ser revisadas por cada uno de los responsables del tiempo que viene en sus distintos campos de acción, las siete técnicas del autoconocimiento, la respiración y el placer sexual, los siete caminos circulares recorridos por las tribus que dieron origen a la humanidad...

Siete veces siete (ooooooommmmmmm y un prolongado silencio le siguen). Así, hasta concluir con los siete principios.

En la superficie, ella trabaja en un call center. Su oficina está detrás de una pared y frente a sí hay una máquina de escribir. Todo lo que escriba puede suceder porque esa máquina sólo funciona para construir el futuro inmediato, así que tampoco sabe qué es lo que ocurrirá después de dos días. Por lo tanto, tiene que estar enterada de lo que va resultando, porque escribe una línea y esa línea afecta a los personajes y a las acciones de esta historia. Así que observa y sale a dar largas caminatas por las calles para escuchar y lograr las mejores decisiones. No recuerda quién le ha enseñado a hacer este trabajo ni por qué ni si este es el primer día.

En uno de los túneles duermen sobre el suelo un montón de hombres, fugitivos de los andamios que sostienen la estructura de la ciudad. Sus rostros aún dormidos permanecen tensos, sus cuerpos reposan tan incompletos como sus almas. Hace frío. Un anciano al verla pasar levanta un cartel que recogió la última vez que estuvo arriba. En la penumbra sólo alcanza a leer: Eso era el amor. El flashback de una mirada sin nombre aparece en su mente, ningún otro recuerdo. Baja los ojos y ve sus piernas avanzar sin detenerse.

En el call center hay una sección de envíos, es una mensajería. No sabe quien manda la correspondencia, ni esas pequeñas cajas etiquetadas. Son tantas y necesita descubrir quién las manda. Cajas que caben en dos manos, todas iguales. Cada una puede ser una vida, el expediente de alguien. ¿Pero de quién? ¿Y quién lleva esos expedientes? ¿Quién arma esos archivos? ¿Por qué está ahí? ¿Para qué? ¿Está en el cielo? ¿en El Castillo? Sí. Los trabajadores que trasladan las cajas de un escritorio a otro no tienen rostro o si lo tienen, se desvanece cuando les pregunta cualquier cosa. Así que... ha decidido no hacerles más preguntas, eso le permite caminar por ahí sin que nadie interfiera con sus observaciones. Vuelva a la máquina. Esta parada frente a ella, coloca los dedos sobre las teclas. Hay una página a medias. Cada palabra tendrá una consecuencia. Zoom-In: su sangre recorre su cuerpo a gran velocidad, es un río que choca contra sus venas. A un lado de su escritorio hay más cajas, unas abiertas y otras cerradas. ¿Las ha robado? Siente afecto por su contenido, pero no tiene memoria sobre qué contienen. Es algo importante.

Siete veces siete. Siete veces siete. El sonido de aquella voz escapa con sutileza a través de la ventilación. Es hora, precisa saber qué dirá esta vez el Santo.




20 de abril de 2014

En un restaurante circular había una mesa pequeña cubierta con un mantel blanco donde reposaban un florerito y un quinqué. Yo estaba sentada frente a él, ese hombre de barba gruesa y crecida con quien me he topado bajo otras circunstancias sin intercambiar una palabra. Finalmente habíamos coincidido en el tiempo para conocernos personalmente. A nuestro alrededor los meseros pasaban con viandas de comida y vino; la gente, entretenida en sus conversaciones, creaba un murmullo que se unía a los sonidos de los platos en la cocina y al del aceite hirviendo cuando se fríe un filete de pescado. ¿Dónde está Miriam?, preguntó él. Allá, arriba, hablando con aquel hombre, respondí, segura de que yo también era Miriam. Ambos volteamos al segundo piso y la vimos forcejeando con un flamenco larguirucho. Ve a buscarla, solicitó con amabilidad. No podemos iniciar sin ella. Fui y le hice una seña con la mano para que bajara hasta donde yo estaba, le pedí que me siguiera y caminamos hacia la mesa. En un principio, ella venía detrás de mí y después se metió en mi cuerpo alcanzándome por la espalda. Cuando llegamos hasta la mesa, él se había marchado y yo miraba de pie su lugar vacío. Se fue cuando te encontraste, me dijo después un colibrí tras escuchar mi relato en la barra de una cantina donde servían licor de jazmín.












7 de abril de 2014

Making Space



Haciendo espacio para el movimiento y el cambio.

En silencio creativo.










6 de abril de 2014

Espiral 48









Ya salió el número 48 de la revista Espiral.
¡Felicidades Karla Villapúdua y colaboradores!

En este link pueden leer mi participación en esta edición.
Miriam García, Onironauta 3


5 de abril de 2014

El contra-sueño es ir hacia atrás del sueño y descubrir que sus imágenes están sostenidas con alfileres en un tendedero público.

El contra-sueño es una parte del mundo del mismo tamaño que un sueño, pero cuenta con una mayor credibilidad. (Nuestra cultura despliega una programación catastrófica que opera eficazmente). Sin embargo, dicen, la locura es propiedad de los que sueñan, esos que actúan desde el amor y la capacidad creativa, también de aquellos que prefieren actuar lejos de las convenciones sin hacer daño. Los que deciden no sentir nada por nadie padecen un trastorno afectivo.

A los contra-soñadores les dicen realistas, son los ejecutores de ir tumbando a palos y palabras los tendederos públicos. De vez en cuando se ensañan con ciertos sueños, sobre todo con algunos que se vuelven invisibles. Andan furiosos lanzando de palos al mundo, sin importar el costo, con la sospecha de pueda existir un sueño escondido en algún sitio.

En el contra-sueño esperaba verlos aparecer un día al abrir la puerta de mi casa o descender de un auto en la calle por donde camino una de esas tardes. Y no. Son cualquiera, se muestran de pronto en el lugar N. Mis sueños en esas circunstancias se ocultan de mí, empiezan por indefinirse y enseguida se fragmentan atómicamente. Ya no logro recordar qué es lo que soñaba, pero esta sensación de haber sido algo que me hacía feliz permanece.


3 de abril de 2014

Hoy tuve un día de trenes que marchan a toda máquina. Mi trabajo consiste darles dirección y en cachar a la gente que sale volando por las ventanas en las curvas o cuando el tren va de cabeza. Hay trenes rabiosos y otros que avanzan sonrientes.

Esta tarde hubo un herido, era un joven grandote que contenía sus ganas de llorar. No pude hacer casi nada para ayudarlo, sus papeles no estaban en orden. Tenía la nariz rota. Yo dirijo trenes y cacho gente.

Escribí este letrero y lo pegué en mi puerta para prevenir reclamaciones: "Favor de registrarse antes de abordar, conozca las instrucciones del viaje, agárrese bien y aviéntese con precaución".

30 de marzo de 2014


A decir verdad, la transformación del mundo a la que aspira el sueño es un acto político y sería una ingenuidad no reconocer que los sueños tienen sus contra-sueños.

Paulo Freire. Pedagogía de la indignación. 
Cartas pedagógicas en un mundo revuelto. 









Pedagogía de la indignación. 
Cartas pedagógicas en un mundo revuelto, 
Paulo Freire 
libro completo aquí

Lea la primera carta si usted también observa las señales del mundo y aún conserva algo de aliento. Si hasta el aliento ha perdido puede que esta lectura sea un propulsor. Este libro publicado en 2012 reúne algunas cartas que Paulo Freire escribió poco antes de su muerte. Me interesó mucho buscar materiales sobre sus últimos años, ya que su obra constituye un referente educativo, filosófico, político y ético en este momento de redefiniciones y transformaciones vertiginosas.

En el momento que escribía las cartas incluidas en esta edición, el capitalismo salvaje había iniciado su marcha  y la geopolítica daba grandes pasos hacia su reconfiguración; en México, el TLC estaba recién firmado y en el escenario del mundo irrumpían las voces de los indígenas a través de los zapatistas. El fue testigo del antes y después de la Guerra Fría enfrentando de cerca el impacto de sus políticas educativas en Latinoamérica.

No sé como la vea, quizá no le importe. Yo consulto a los muertos de vez en cuando, busco en ellos las visiones que nos andan haciendo falta sobre el origen de algunas cosas que la memoria no siempre tiene presentes para comprender los procesos y sus etapas que nos toman desprevenidos con cierta frecuencia a últimas fechas. También quiero dar con las emociones subyacentes en sus palabras, que interpreto como mensajes escritos para nosotros que logran conmovernos hasta la creatividad.



29 de marzo de 2014


Me vi al espejo, dijo él. En el reflejo había un hombre.









Voy a escribir un ensayo muy referenciado donde explique el porqué del dolor del cuerpo cuando las personas se anulan. Luego otro, sobre el dolor de garganta y su relación con aquello que es imposible expresar. Una vez concluidos todo estará claro. Sí, seremos libres y volveremos a ser felices una vez escritas las mil razones del desencanto. Andaré por las esquinas de la ciudad con los ejemplares en la mano convenciendo a la gente de lo bien que comprendo las personalidades y sus conductas: voy a salvarlos religiosamente con inquebrantable fe en mi propio ego. Haré pública mi neurosis y me aventarán monedas. Sólo entonces seré capaz de comprender que me han consumido obsesiones intrascendentes, que esperaba el permiso y el tiempo apropiado para decir lo que tenía que decir como una dama prudente, que los límites los puse yo, que fui yo quien se anuló a sí misma por hábito y lealtad al guión. Diré: he vivido con obediencia, incluso cuando protesté.




27 de marzo de 2014


El sueño recurrente narra la historia profunda de nuestra vida,
si lo observamos descubrimos aquello que nos anuda.


Respirar, desanudar el cuerpo: abrirlo.







26 de marzo de 2014

Coyote Woman Dreaming

By Sussan Seddon Boulet

24 de marzo de 2014

La danza de las lechuzas

Mi papá se llamaba Manuel y hablaba con las lechuzas. Aseguraba que durante las madrugadas sostenían largas conversaciones sobre política, dios y mecánica universal. En una ocasión salió en desacuerdo con una de ellas y ésta se organizó con las otras para hablarle sólo de la muerte y los demonios. Así fue que empezaron a perseguirlo en parvadas de día y de noche, sin darle un momento de serenidad. El hombre ni dormía ante la amenaza de que le sacarían los ojos durante el sueño.

Las lechuzas no podían entrar en nuestra casa cuando venía a visitarnos, pero se quedaban paradas en el balcón y en las orillas de las ventanas. ¡Ahí están, no dejan de mirarme! ¡Ahí están las muy cabronas! Me están hablando con telepatía las hijas de la chingada, pero no voy a salir. Tú no puedes verlas porque se vuelven invisibles a los ojos de las niñas, cuando crezcas podrás. Pero, no vayas a creerles nada, ni te fíes de sus palabras, porque las lechuzas mienten todo el tiempo.

En ocasiones convencía a algunos de sus compas para emborracharlas y seguir con sus infinitas discusiones nocturnas. Otras veces las agarraba a pedradas y en la mañana lo que encontraban era un desmadre que atribuía a sus enemigas para dar forma a otra de sus batallas. A su imaginación delirante y a su miedo no le gana nadie que yo conozca todavía. En su boca se tejían dos mundos y ambos eran por completo reales para él, para mí, para nosotras. Se alejaba durante meses de la gente y permanecía en su cantón para acabar con ellas a palos y a maldiciones.

Después volvía, siempre volvía. Entonces, iniciaban los relatos sobre su heroísmo contados en la forma más cómica de todas, que incluían danzas, vestuario, canciones, zapatos volando y un sin fin de personajes. Casi moríamos de risa y parecía buena idea que estuviera cerca. Luego, sin advertencia, una lechuza aparecía en la ventana.


Publicado en la revista electrónica Espiral, julio 2014.

19 de marzo de 2014

Tengo un amigo muy chistoso. Dice que tiene un corazón en el pene, o algo así. Necesito compartir este descubrimiento con el mundo, me he reído cada vez que lo recuerdo.

¡Es la explicación más genial, el fin de la guerra! Le respondí. En ese caso, soy  una de las mujeres que ha sido amada en las versiones más hermosas, sublimes y salvajes por los corazones más grandes, chiquitos, divinos, alegres e implacables de los hombres; por los tristes, muy tristes, al mismo tiempo bellos y sorpresivamente generosos; también, por aquellos con una dulce, transformadora y casi infinita capacidad de amar.



13 de marzo de 2014

Desde aquí observo el colapso de las instituciones que alguna vez fuimos. 

Eso que constituía la idea de nosotros evanece.

Es demasiado intenso, indigerible a este ritmo.


¿Tengo que soltarme de mí para continuar?

¿Esperan de mí algo que está por fragmentarme, desplazarme... expandirme?

¿Por qué?


(Ser razonable significa que fundamento mis creencias en la idea de que nuestras prácticas están organizadas a través de instituciones y que son a partir de discursos, de una semántica legitimizada. Que actúo desde tal orden, desde esa lógica encarnada).

¿Soy un objeto o un sujeto?

Algunas cosas están transformándose profundamente.


Soy una muerte que nace emocionada, 

sangre que baña una musculatura en resistencia.


En ese punto perfecto que demarca el límite de dos mundos-tiempos

el corazón aparece primitivo y desnudo, humano,

por instinto y don, afecto a la sobrevivencia.






12 de marzo de 2014

Me siento feliz con el cambio de hora y con toda esta luz que vuelve con la primavera. Me despierto muy temprano y salgo al patio, me estiro, respiro rico y profundo. El calorcito me genera un montón de energía y claridad. Los días y el trabajo cobran sentido. Amo la belleza de las cosas simples, de la gente sencilla, la dulzura del silencio y esa sonrisa de paz contagiosa. Hoy fue un miércoles perfecto.





8 de marzo de 2014

La Yegros - El Bendito

más amor y más besos, más sexo también

y que reine la libertad en sus corazones

son mis mejores deseos para tod@s ustedes


Mujer Enamorada de la Vida que se Besa en La Calle con el Novio


2 de marzo de 2014



al llegar a casa encuentro los cristales rotos de las ventanas

detrás del líder angelical de este domingo

los niños se echan a correr por la calle

hasta ocultarse detrás de los autos estacionados


sobre la alfombra descansan inocentes algunas rocas

me traen del sueño donde sueño con texturas 

y formas que evanecen al abrir la boca de mi billetera

ella, la billetera, también sonríe


las fierecillas celebran afuera su victoria 

galopan eufóricas entre los patios de las casas

toman rumbo hacia una nueva expedición en esta selva

de postes telefónicos, antenas y lámparas mercuriales

1 de marzo de 2014

Rosarito es un pueblo mágico. Sí, pues, hay muchas balas, pero las personas "que han vivido ahí desde siempre" inventan la forma de continuar con vida y buscan un pedazo de realidad para asirse. Sobrevive en ellas la cultura del campo, el desprendimiento que deja la migración, el deseo de apropiación de lo modificable, las huellas que laborar en la frontera y atender gringos durante muchos años deja; mitos, muchos mitos, la nostalgia de paraísos fugaces y el trabajo duro como ruta firme. Saben de saltarse la línea y regresar (crossborders) sin importar demás si al intentarlo se resbalan. Son previsores y tenaces. Si hay que pelear lo tienen claro, dan batalla. Algunos, algunos.

Me gana el amor al pensar en el pueblo y al visitarlo, allá tengo algunos amigos medio locos que aprecio por lo que son: unos guerreros incansables que, a pesar de que no saben nadar, surfean como nadie. Enfrentan con la fuerza de su corazón los remolinos que no se ven desde la superficie, conocen la manera de librarlos aunque se raspen un poco y les brote sangrita. Me pongo bien feliz cuando nos vemos porque sano, entiendo cosas, hablo como loca o hago cosas absurdas y ellos entienden. Además, me cuentan las cosas más insólitas sobre el mundo y sus alrededores. Si alguien tiene otra versión de Rosaro es porque no ha tenido la suerte de conocerlos. Allá las máscaras se derriten delante de las fogatas o frente a la humedad de la playa; las horas se vuelven días, cientos de años, un puente hacia un lugar sin nombre por todos nosotros conocido.

¡Ya me voy a Rosarito! ¡y llueve, llueve!

Bien bonito.

PD: En el Pelícanos y en el Tapanco sirven el mejor café con vista al mar.

25 de febrero de 2014

Se siente bonito aprender a terminar cosas y aceptar sus consecuencias. Es liberador y creo que es el inicio de otra forma de estar. Y en eso ando. Sé que lo mejor ya está ocurriendo.

23 de febrero de 2014



Borré la historia de los pájaros. Era muy buena.



20 de febrero de 2014

La estructura de esta historia es complicada. Todas sus versiones inician por el final, aunque el principio es bastante claro. En ella hay varios personajes,  algunos muertos y ninguna bala. 

Es una comedia. Ocasionalmente de humor negro.

Y digo que la historia que no escribo, pero escribo, es una comedia, finalmente. Eso lo puedo comprender ahora que tengo delante de mí el final. Pero, el final es abierto. Creo que en realidad empezó otra historia y apenas me doy cuenta. En ésta, los personajes han dejado de luchar contra sus miedos y ahora enfrentan sus deseos.

Sí, de eso se trata, de deseo. Yo deseo, tú deseas, él desea. Nosotros deseamos y nos deseamos. Yo me amo. Tú te amas. Tú me amas. Nosotros amamos y nos amamos. (Fase oral). Al menos ya lo tenemos claro, yo lo tengo claro, y por eso es una historia distinta a la del miedo, donde todo estaba oculto y en la sombra. El problema había sido aprender a dar y recibir. Esta vez los personajes han aprendido a reconocer sus propios deseos y aquéllos de los otros, quieren dar y recibir. Es un deseadero que produce movimiento y hasta felicidad (energía vital).

El conflicto es resolver la manera de conquistar el deseo, de traerlo aquí; es decir, bajarlo de la nube de la imaginación, conducirlo hasta rebasar el instinto y sacarlo de la mente-corazón, del impulso. Lo distinto otro, esta vez, es que los personajes han sanado y todo es posible desde la libertad. Este es el segundo momento del conflicto, ése que nos muestra completos, la prueba de amor verdaderamente profunda: que tienen que aprender a Ser desde la libertad y la salud. Eso es contracultural en este momento de contextos esclavizantes. Pueden entonces equivocarse y eso es lo fascinante, el surfeo y la apertura a lo impredecible.


...


Hoy le dije a mis alumnos que la práctica consistía en escribir su propia historia, que era una invitación a convertirse en los autores de su vida. Sus ojos revelaban sorpresa, una sorpresa que los llenaba de un poder desconocido. Hubo sonrisas y algunas lágrimas contenidas ante el presente. Hicieron muchas preguntas relacionadas con la escritura y la estructura posible. En algunos descubrí un temor muy grande, en otros resistencia. Estos últimos cuestionaron la pertinencia del proyecto, los más estaba felices, esperanzados, maravillados. La trama que debía llevar su texto narrativo era su preocupación central; entonces, hablamos del orden y del lenguaje, del cuerpo y del contexto, del movimiento y del tiempo, del  s o n i d o y de la voz.

Para escribir, les dije, lo primero es respirar. Mientras respiremos todo es posible, después ya no. Al menos no aquí. Después hay que aprender a poner en orden las palabras que gravitan dentro de nosotros, en el cuerpo de la experiencia que somos. (La palabra es cuerpo, tiempo, experiencia: es vivencia y emoción). Pero, advertí, como estamos deshabituados a llegar al mar profundo de nuestra consciencia utilizamos, en este caso, recursos metodológicos de las ciencias sociales y de las técnicas de investigación. Así es, los acompaño en el proceso de investigación de sus propias vidas. 


Diría que estamos próximos al sincretismo: a lo simbólico experienciado y significado. (Freno de mano. Lo propio sería una invitación a nombrar lo invisible). Nunca imaginé lo mucho que la literatura haría por mí en el salón de clases. Soy otra persona. La asumo. Por eso digo que el momento que esperaba tanto es éste. Llegué. Estoy sin pretextos. Ha sido intenso esto de la transformación. La literatura y el proceso de escritura han sido hermosos y sutiles aliados.


17 de febrero de 2014

La brisa cubre la playa. Es febrero. No logro dar contigo. Ni conmigo. Me detengo a contemplar las gaviotas estacionadas en la orilla. Las olas transparentes y chiquitas. Un pescador camina en el agua. Una mujer entrada en años está sentada sobre las piernas de su bato. Se besan como quinceañeros a escondidas y rapidito. Una mano aquí. Otra allá. Un tatuaje. Un castillito. Los niños se persiguen contentos. La niña corre en calzones. Hace frío. Al final hay una cruz de color rosa sembrada en la arena. Tiene escrita la fecha del día que murió ahogado un chamaco. Bajo una carpa platican dos parejas. Huele a mota. Recuerdo mi primera cerveza. Un carro con mucha gente. Las palapas viejas. Las construcciones abandonadas. Las casas vacías. Muchas piedras. Conchitas. Peces de tres ojos. Los letreros anuncian corrientes peligrosas.

Termoeléctrica.






(Estás borrado también de aquí).

16 de febrero de 2014

Anoche sólo queríamos ver el mundo desde las gradas. Nos sorprendieron un puñado de músicos locos y un contorsionista.

(Abajo, él. Bailaba como nadie. Abría la garganta y revolucionaba su plasticidad. Era otro, uno que no era yo y era yo. Volaba. Sí, el cuerpo se ilumina en esas frecuencias.  Espectacular baila solo y no baila solo. Otro responde al mensaje, aunque permanezca en su silla. En el escenario nace y al bajar... Desaparece. Busca de reojo un contacto y alguien lo mira... siempre. Cuando ser nadie es insoportable, un guiño: esa pequeña y excitante dosis en respuesta. Un constante estado de locura acompaña la energía de una naturaleza artística).

9 de febrero de 2014

En la sala una botella de vino desaparece lentamente y el humo del tabaco dibuja el territorio de los Lakota. Las velas sobre la mesita de centro son lo más próximo a La Danza del Sol.

Un hombre sueña otro mundo recostado en mi sofá. Se transforma en gato montés y sale a caminar entre las casas del barrio, en pájaro y sobrevuela Santa Fe de la Laguna, en hombre y sobrevuela la Ciudad de México.

Mi respuesta es siempre sí, a todas las posibilidades mágicas.
Yo la loca, la bruja loca, observo desde la tierra.

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El baile empezó a la 1:30 am y terminó en la habitación. Este hombre me acomoda las plumas, las limpia. Me abre las alas. Su vibración revela que allá, fuera del todo, existe un lugar sin registro en mis bitácoras o en el almanaque onírico. Es un pájaro, así que le creo. Sabe cómo llegar, sonríe casi todo el tiempo y despierta sin los nervios anudados en la espalda. El, hace una fiesta para celebrarnos sin pronunciar una palabra. Un hilo de luz asciende sobre mi columna vertebral. Pronto saldremos volando por la  ventana, sin miedo a las alturas o los aterrizajes, cada uno a su propio ritmo y velocidad.

8 de febrero de 2014

Este martes cumplo 39 años. Mis piernas están fuertes y mi memoria tiene inscripciones de grandes batallas. Con alegría y compasión, aprendo. Sé que viene lo mejor.  Estoy hermosamente acompañada. Hoy a las 7:00 pm mi sala será una pista de baile para dos.

Me siento feliz en esta casa tan mía.


7 de febrero de 2014

Hoy recibí una cucharada de mi propio ego. Sí, ego. Miles de hormigas recorrieron  los caminos de mi mente con piedras volcánicas encendidas sobre sus hombros. Querían hacer rodar mi cabeza o encenderme en llamas.

Sí, renuncié a ser esa mujer y algo se transformó en consecuencia.
Y está bien.

Mujer "Alterada"  (rumbo a Rosarito, con estudiante de doctorado recién admitida en Berkeley).

3 de febrero de 2014

Vínculos

Hoy, para expresarme, sólo he podido bailar. Ayer pasé la tarde en el sofá leyendo sobre el cuerpo y la espiritualidad, escuchando a un lama hablar sobre el asunto de la benevolencia y la compasión; y, antes, sostuve una serie de encuentros y conversaciones sobre los ciclos vitales de la existencia, que me hicieron pensar en el elemento Fuego como fin y principio de la transformación de la materia. Dejé los documentos de mi proyecto de investigación en marcha sobre la mesa: logré desempolvarlos y encender mi persecusión sobre el fenómeno de los vínculos entre las personas. También, vi una película sobre resiliencia durante la época de la posguerra en Londres.

Las protagonistas de esta historia vivían juntas en una casa, huérfanas, cuidándose una a la otra, sin pasado, sin los apellidos de nadie para ser reconocidas por las hazañas o herencias de sus abuelos. Cada una tenía la oportunidad de iniciar su  propio legado, con un apellido nuevo: de mujer. Tres de ellas se construyen a partir del amor entre hermanas, los cuidados de una huérfana mayor y otra mujer que podía ser su abuela, quien muy temprano en su vida decidió no casarse para cuidarlas. En ese proceso la educación gratuita que reciben en una escuela de arte ocupa un lugar primordial, ahí estudian danza, literatura y canto. Había otras dos, que pasaban de los cincuenta y más años, quienes eran profesoras jubiladas de la universidad: una era doctora en letras y la otra en matemáticas, habían logrado reunir un capital económico y simbólico para ser libres hasta donde fuera posible; éstas les daban clases a las más jóvenes, para que pudieran ingresar un día a la universidad. El mundo estaba lejos de ser un paraíso.

Había una más, que era una guapísima actriz y bailarina de teatro, quien enfrentaba una crisis de mediana edad porque estaba cerca de los cuarenta años, ya no le ofrecían papeles protagónicos y los hombres habían dejado de voltear a verla. Se pintaba el cabello constantemente, era feliz y, a veces, se ponía triste al pensar en el costo que su libertad había tenido, pues no tenía pareja ni hijos. Ella bailaba y cantaba todo el tiempo, se enamoraba de muchachitos, y algunas veces, de hombres incompletos: a los que les faltaba una pierna, un ojo, un brazo, o que estaban locos, por lo vivido en la guerra. Ella hizo una descripción del rostro de estos hombres: aún así, incompletos, los ojos y el rostro se les iluminaba cuando lograban sentir: amor, paz, compañía. Ella se enamoraba de seres fantasmales, hasta que se dio cuenta de que ella misma era una sobreviviente de esa guerra y que también se sentía incompleta. Acababa de hacer maletas para irse sin un rumbo explícito, con esa consciencia nueva de sí, cuando apareció un hombre completo, encanecido, tranquilo, al que ella apenas reconoció de tantas arrugas y paz que ahora tenía. Sí, te recuerdo. Eras el muchachito que me esperaba detrás del escenario.

Fuera de escena, el lama, en cambio, hablaba sobre el ser sintiente de la compasión y la benevolencia y del objeto de la compasión y la benevolencia; sobre el vínculo entre ellos, que algunas veces el ego nubla y genera un vínculo de compasión que detiene el crecimiento. Habló del niño o la niña benevolente, que algunas veces actúa en nosotros sin medir las consecuencias de la totalidad de las cosas; del niño o niña compasivo, que desde su consciencia infantil no conoce de límites sobre sí ni sobre el objeto de la benevolencia y la compasión. También dijo que en su interior profundo, el adulto sabe, pero no sabe algunas veces cómo escuchar y ese es el proceso: escuchar en el silencio del vacío, que es todo, la voz de nosotros mismos; y, practicar hacia sí la benevolencia y la compasión, actuando con respeto y sin juicio sobre lo que esa voz nos permite saber que necesitamos.

Después vino una lectura, otra, sobre el problema de los vínculos humanos, el cuerpo y el espíritu. Desde la experiencia, mis habilidades para ficcionar, la investigación desde la historia cultural de las emociones y la observación, desde mis experiencias amorosas con hombres y mujeres que han sobrevivido las guerras interiores y las sociales, sé que nuestro cuerpo, pensamiento, espíritu, se nutre de la energía vital de las otras personas, que una persona que recibe dosis pequeñas de amor  o grandes dosis de amor durante su proceso de formación temprana es  capaz de reconstruirse en esa misma medida, y que en esa misma medida da y recibe amor. Que es posible que una persona aprenda a recibir y dar amor en edad adulta, pero no sé cómo todavía. Esto tiene que ver con la inteligencia emocional, con el proceso de formación de la consciencia, del lenguaje, de LOS lenguajes y con la posibilidad de aprender nuevas estrategias y formular en la práctica de la vida material innovaciones y/o adaptaciones.

La idea de amor, el pensamiento sobre el amor, es una construcción cultural, es lenguaje, es imagen; sin embargo, detrás de esos discursos "incorporados" está la energía fundamental de la existencia, la energía vital excitada (en movimiento) deseosa, aún en su inconsciencia, de entrar en contacto con los nutrientes vitales de los otros cuerpos. La materia animada, la materia orgánica viva, la química orgánica, las moléculas, las membranas... Una membrana, que se abre y se cierra a la vida, que produce y es vida: el deseo primario de sobrevivir. Así de simple es el amor. Y cuando un ser viviente recibe amor, ese nutriente, su cuerpo, su mente, su espíritu, se transforma y vive; cuando no, lentamente, se enferma y muere por la falta de amor: de movimiento, de excitación vital: empieza a transformarse en cadáver.

Tengo nuevas preguntas sobre el tema de los vínculos, lo siento aquí, en la cabeza. ¿Qué sucede en la vejez? ¿Cómo es la muerte de un anciano feliz? ¿Qué es la muerte? Y estas preguntas y búsquedas son consecuentes con mi trabajo de investigación sobre la migración y los objetos trasladados, conservados, queridos, por las personas que reinician la vida en un nuevo territorio. Vínculos... sobre esas aguas navegaré y me sumergiré en los siguientes meses.