2 de noviembre de 2014

Nos encontramos en la calle con las mismas contradicciones de siempre, con las mismas intenciones de dirigir sin consultar y de imponer un punto de vista, a gritos y a banderazos. ¿Qué diferencia hay entre ellos y quienes piensan que dirigen un rebaño? Hace muchos años que renuncié a los discursos monolíticos, a participar bajo consignas de manuales. ¿Que no aprendieron nada? Que el futuro no se pinte de rojo, de ninguno de sus rojos apabullantes de la diferencia. Disiento, disiento de estrategias de agandalle. Mandar obedeciendo, señores.

¿Qué decisiones va a tomar esta generación de memoria fragmentada? Comprendo una posibilidad si logran nombrar el mundo con su propio lenguaje. Tienen una forma de ver y estar que nace de la muerte, que es Vida.