5 de abril de 2014

El contra-sueño es ir hacia atrás del sueño y descubrir que sus imágenes están sostenidas con alfileres en un tendedero público.

El contra-sueño es una parte del mundo del mismo tamaño que un sueño, pero cuenta con una mayor credibilidad. (Nuestra cultura despliega una programación catastrófica que opera eficazmente). Sin embargo, dicen, la locura es propiedad de los que sueñan, esos que actúan desde el amor y la capacidad creativa, también de aquellos que prefieren actuar lejos de las convenciones sin hacer daño. Los que deciden no sentir nada por nadie padecen un trastorno afectivo.

A los contra-soñadores les dicen realistas, son los ejecutores de ir tumbando a palos y palabras los tendederos públicos. De vez en cuando se ensañan con ciertos sueños, sobre todo con algunos que se vuelven invisibles. Andan furiosos lanzando de palos al mundo, sin importar el costo, con la sospecha de pueda existir un sueño escondido en algún sitio.

En el contra-sueño esperaba verlos aparecer un día al abrir la puerta de mi casa o descender de un auto en la calle por donde camino una de esas tardes. Y no. Son cualquiera, se muestran de pronto en el lugar N. Mis sueños en esas circunstancias se ocultan de mí, empiezan por indefinirse y enseguida se fragmentan atómicamente. Ya no logro recordar qué es lo que soñaba, pero esta sensación de haber sido algo que me hacía feliz permanece.