19 de marzo de 2014

Tengo un amigo muy chistoso. Dice que tiene un corazón en el pene, o algo así. Necesito compartir este descubrimiento con el mundo, me he reído cada vez que lo recuerdo.

¡Es la explicación más genial, el fin de la guerra! Le respondí. En ese caso, soy  una de las mujeres que ha sido amada en las versiones más hermosas, sublimes y salvajes por los corazones más grandes, chiquitos, divinos, alegres e implacables de los hombres; por los tristes, muy tristes, al mismo tiempo bellos y sorpresivamente generosos; también, por aquellos con una dulce, transformadora y casi infinita capacidad de amar.