2 de marzo de 2014



al llegar a casa encuentro los cristales rotos de las ventanas

detrás del líder angelical de este domingo

los niños se echan a correr por la calle

hasta ocultarse detrás de los autos estacionados


sobre la alfombra descansan inocentes algunas rocas

me traen del sueño donde sueño con texturas 

y formas que evanecen al abrir la boca de mi billetera

ella, la billetera, también sonríe


las fierecillas celebran afuera su victoria 

galopan eufóricas entre los patios de las casas

toman rumbo hacia una nueva expedición en esta selva

de postes telefónicos, antenas y lámparas mercuriales