17 de enero de 2010

no quiero que me paguen por esto, prefiero que me lean.

me han dicho que es falta de entrega, de seriedad y miedo. y no. sigo escribiendo en este espacio donde me autorizo desde hace más de dos años. casi siempre sin acentos o mayúsculas. en este lugar sin cuerpo y sin instituciones.

hace algunos meses inicié una especialidad. tiene que ver con la formación de lectores y la cultura escrita, con cierta filosofía y un discurso sobre la práctica de la ciudadanía desde un planteamiento crítico. me obliga-me obligo a replantear mis razones para no inscribirme en cualquier mafia, a revalorar las palabras impresas y los libros, así como la relación entre la escritura y el papel como práctica que legitima el mundo, lo nombrable: la cultura.

escribir aquí implica no estar y no ser nombrada en esferas de colorido plumaje. sin embargo, como proceso creativo, como lugar para lo escrito, sucede que he desarrollado la capacidad de comunicarme, de aprender a escuchar lo que pienso y a escribirlo, a reconocer lo que siento y convertirlo en una imagen a través de la palabra escrita. también ocurre que soy leída, visitada, localizable; que he encontrado a quien buscaba. sé que mi lector existe.

mis lectores se revelan por el número de visitantes de este blog; por los comentarios de visitantes frecuentes que recibo en esta página, en mi correo electrónico, en las reuniones de escritores a la que he asistido y en los lugares públicos. "Te leo". "Te leí". "A veces me gusta lo que escribes". "Sé lo que te pasa". "Has escrito cosas tristes". "En ese texto eres bien ácida". "Te recomiendo dedicarte a dar clases".

preparo un homenaje impreso a los libros en agradecimiento por lo leído. he discutido con mi voz al respecto.

escribir es un acto político. decidir cómo y con quien, pensar por qué y para qué es tomarse con seriedad esta práctica.

escribir es un placer exquisito.