31 de julio de 2010


el proyecto de las morras
2010


Hoy concluímos el taller de literatura que iniciamos en febrero de este año en El Mezón, un centro de rehabilitación de adicciones que está en la Pancho Villa aquí en Tijuas. Esta es una casa VIP para mujeres, chiquillas de 14 años hasta abuelitas de 70. El foco es lo más comun, incluso más que la mota.

Ellas son hermosas, risueñas cuando regresan del viaje, tienen deseos de felicidad como cualquiera. En el taller aprendimos todas, por eso sostenemos la idea de que morras somos todas.

Ahora necesito replantearme el concepto de morra, que al inicio resultó tan pertinente para comprender lo que estaba frente a nosotras. Ahorita no me parece una categoría que integre la parte política del asunto, que es la ciudadanización de las participantes y el horizonte hacia el cual se tienda el puente para salir del encierro (de la exclusión, de la pobreza, la injusticia, la desigualdad, el analfabetismos, la falta de opciones). Incluso creo que el objetivo inicial que nos trazamos tuvo demasiada médula, brillantez, academicismo.  

Este proyecto me pone en mi lugar: (re-located) es la consecuencia sustancial. Me distancia de una práctica profesional de las humanidades y las ciencias sociales atada al siglo XIX, a los ismos del XX. Me ayuda a comprender de qué me ha servido estudiar tanto, para qué sirve profesionalizarse en los centros de estudio, también a volarar lo que sé y lo que me falta, que es un montón.

El proyecto de las morras me humanizó, me bajó del pedestal, me sirvió para aprender a Observar, a Escuchar, a hacer uso de mi VOZ, a poner los pies en la tierra y tantas cosas que terminarán de fluir en mi cuerpo durante los meses que vienen y el resto de mis días.

Yo creo en Esme, en Lore, en El Robert, en Olimpia , en el Carlos Sánchez, en Víctor Soto, en su forma de entender la Literatura y la Vida a partir de la apuesta cotidiana por su trabajo, en esta forma de practicar el arte de escribir y, sobre todo, el poder de (enseñar)+(aprender) a comunicarse. También en Zacarías, quien ha estado siempre al pendiente del proyecto, ayudandóme a comprender que las prácticas artísticas son una cosa que se gesta adentro del corazón y se logran sólo cuando se trabaja con buenos amigos -igual de locos.

Esta Literatura sí me gusta, sí me anima.