2 de mayo de 2008



¿Y…?


¿Qué hacemos?

¿Dejamos que la calle siga hablando sola?


Desde que recuerdo hay mensajes en sus paredes.
Nos llama a gritos:
a veces mi nombre o el Suyo,
el de los otros.

No sé quedarme en casa: me niego.

La calle es nuestra (todavía).