10 de noviembre de 2009

Detox


Dicen que los primeros quince días son los más duros, sobre todo porque los pasas en la celda. La de ella permanecía iluminada las 24 horas por un foco que colgaba del techo. El suyo, era un cuarto al final de las escaleras subterráneas. Detox, decía ella, se localizaba entre el cielo y el infierno, una suerte de purgatorio con gritos de dolor y arrepentimiento o con gritos de dolor e impotencia o gritos de dolor y dolor. Al sótano se llegaba a pie, en taxi, en el carro de un amigo o de un familiar, por voluntad propia o por la fuerza, es decir anexada.