3 de diciembre de 2008

no he podido dormir. recién termino de calificar los chorromil ensayos de mis estudiantes. en general bien, en particular satisfecha: siempre se pueden mejorar las cosas. deberíamos tener un sueldo más digno por realizar este trabajo tan importante. viva la educación pública pues.

aquí están los trabajos de los alumnos (y la obstinación de la profe y su terquedad por publicarlos de perdida en el blog para que se la rifen -y yo con ellos- ante las miradas ajenas):

PATRIMONIO CULTURAL B.C.
http://patrimoniocultural-estudiantesuabc.blogspot.com/

HISTORIKA-seminario de historia cultural y ss.
http://estudiantesdehistoria-uabc.blogspot.com/

quiero a mis alumnos. nací para hacer esto. a esta hora valen la pena la distancia, las rupturas, los laberintos. los estudiantes escriben cosas maravillosas, me ayudan a imaginar un horizonte menos gris. la verdad, algunos días he salido emocionada de mis clases tras escucharlos discutir y ser tan jovenes y tan con los pies en la tierra. bien humanos, casi todos.

algunas veces me he aguantado las ganas de llorar de verlos tan grandes, tan leídos de pronto, sobre todo cuando presencio ese momento en el que descubren una pequeña parte del mundo, la construyen, la cuestionan o la rebasan. algo sucede en su mirada, lo he visto.

otras sí lloro cuando me voy en mi carro, en esos momentos veo la urgencia de saber más cosas, de leer, de no dormir, de cantar el himno nacional con esa fe que le tenía en la primaria, de terminar los proyectos, de irme otra vez a la escuela, de saber otros idiomas y viajar mucho para poder compartir más con ellos. espero morir de vieja en la universidad, quedarme dormida en alguno de sus jardines, invertir ahí la vida cerquita de la juventud.

será siempre así? ojalá, ojalá.

--ya sé que parezco profesora rural del cardenismo, este es un texto de fuga e intensidad a las 5:40 am con seis tazas de cafe en el cuerpo.

--en la calle, el vecindario empieza a hacer ruido. escucho el agua correr por las cañerías, intuyo: alguien fue al baño, alguien se baña. suenan los clacksons de varios carros al apagar las alarmas (¿cómo se escribe clackson?, el sr. ed. me lo dirá luego), el ruido de los motores, las puertas que se abren o se cierran,"el rex" ladra despidiendo a su dueño. pienso: ya se van a sus trabajos en el otro lado, qué frío.

el niño que no quiere despertarse y llora, el silvato del poli que termina su guardia, a las 5:45 un despertador: pi pi pi ... el silencio dentro de mi casa, mis dedos sobre el teclado, respiro. sorbidito final a mi café tibio. una televisión que se enciende, el himno nacional a las seis en punto. afuera todavía es de noche, bostezo.