30 de septiembre de 2009

Odio los sueños donde corro, en ellos rozo el suelo con la punta de mis tenis y despierto con una sensación de cansancio. Sé que en mi realidad alterna también corro durante la noche. Mis días recientes han sido así, tengo prisa hasta en este escritorio.

La realidad es esto que percibo fotográfico e hilado. Extiendo mis manos y toco el aire. Todo se evapora. Lo que concibo no es mío, se disuelve granos de azúcar en mi taza de café a las 10 a.m. o en un salón lleno de rostros o en una calle cubierta de pasos o en una imagen de google earth y en los lectores de una biblioteca del futuro.

Me pixeleo.