9 de junio de 2011

Quizá ya es hora de irme al país de los gigantes, donde nadie piense en el gigantismo. Ahí supongo las personas no tienen que agacharse para hablar con los demás, ni pisar con cuidado para no romper algo, ni abrazar con tacto para no despanzurrar a nadie, ni amar poquito o en la cantidad precisa para que quepa en el corazón del otro.

Mi vuelo parte en unas horas, desde aquí veo la puerta de la nave. Me despedí de mi madre y dejé atrás una loza que pesaba sobre mi espalda. Entre los desprendimientos eran éstos los precisos. Me ocurre lo profundo, lo sin explicaciones.



Ayer doblé una cuchara sin tocarla.




Anoche, además de volar, atravesé paredes.
Ya no estoy aquí, me he ido.



nada es
(y respiramos) e l  e n c a n t a m i e n t o


La prisa es falsa.






(Soy la Tierra y el agua. Él Sol, semillas).