17 de enero de 2014

aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
aaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa

la vibración de la letra A


(Si le aburren los sonidos o no entiende de silencios...)

Le voy a contar un sueño: En el espacio del vacío se abrió un pasillo. Caminaba muy feliz, llevaba puesto un vestido de algodón y mis piernas eran fuertes. Daba pasos largos y veía mis pies sonrientes. Había tres puertas, dos estaban abiertas. La primera daba hacia el cielo de agosto, lo atravesaba despacio un ave de color negro; la segunda, hacia un bosque muy verde en primavera extendido sobre una inmensa montaña. Las paredes eran muy blancas y luminosas, largas, largas. Al final estaba una puerta cerrada, de la que salía mucha luz por las orillas. 

Otro: Caminaba sobre una calle cercana a la playa. Pasaba un papel volando que tenía escrita la palabra CLAVE. Caminaba y una parvada de papeles blancos salía de la nada chocando con mi cuerpo, atinaban casi todos dar con mi rostro. En cada uno decía: CLAVE y otras muchas palabras ilegibles. Caminaba. En el suelo había una piedra que tenía inscrito lo mismo. 

Uno que no fue precisamente un sueño:
Durante la búsqueda del silencio infinito se formó en mi pecho la palabra compasión, escrita en minúsculas y letras grandes. La piel de mi estómago se puso caliente. Ya pasó.



Me gustan los hombres que huelen a bosque recién llovido,
los que me abrazan árbol- frondoso-acariciado-por-el-viento-raíces-profundas-en-la-tierra.