5 de abril de 2016

No, definitivamente no puedo horadar los huevos de un tipo que tiene una mujer escondida debajo de la cama, otra en el clóset, una más en la alacena y otra, que es mi amiga, y que quiero pensar no sabe que estoy en la sala, tocando a la puerta. ¿Está de moda que sean unos miserables y que me salgan con que son poliamorosos, que me actualice? No. Eso se llama violencia de género, ocultar información y decidir por una. Manipular una escena y ya me la sé. ¿Por qué tienen la necesidad de alimentarse de la energía de las mujeres? ¿Es la única manera que han encontrado de ocultar su miedo e inseguridad? ¿La imposibilidad de reconocer su fuerza en el mundo? No señores de la vileza, no. Ningunos huevos son para horadar ni son el centro de la existencia. Así, en corto reproducen la violencia que vivimos en este país y la dictadura, se llama micropolítica y las relaciones asimétricas de poder se reproducen y producen en la vida cotidiana.

Si tenemos la posibilidad de crear una otra cultura amorosa basada en la libertad, ¿para qué querría una participar en la continuidad de prácticas insalubres que desconocen nuestra capacidad de agencia y nos niegan?

Esta es mi respuesta póstuma.