19 de noviembre de 2013

balbuceo Agua, Fuego, Tierra. respiro.

un niño, vestido de pájaro, me enseñó a ofrecerle tabaco al fuego. me lo entregó con sus manitas y me dijo cómo lanzarlo sobre las llamas.

en un principio, anduvimos en cuatro patas, cubríamos nuestra piel con lodo y nos movíamos entre las sombras. en esa época, los animales fueron nuestros grandes maestros.

él.

delante de mí pasaron unos guerreros, avanzaban en fila y a gatas alrededor del fuego. su piel brillaba de tan oscura y purificada.

algunos procesos se completarán en una de las siguientes vueltas.

el Yo, esa gran ilusión.

aquéllo era sólo el comienzo, tenía que irme. ese señor sentado sobre el pilar de madera era mi propia voz que señalaba otro camino.

somos uno con el todo. si vivimos con justicia en este presente, sanamos el pasado. si buscamos justicia para el pasado, siendo injustos en este presente, no hay paz.

cuerpo y espíritu son uno. si dañas al cuerpo, dañas al espíritu. si dañas al espíritu, dañas al cuerpo. si amas al cuerpo, amas al espíritu. si amas al espíritu, amas al cuerpo. cuerpo y espíritu son uno con la naturaleza.

veo poquito, lo sé, son bastantes mis apegos. mis deseos van de un escondite a otro, ya entendí.