22 de febrero de 2015

Los espejos, de Clarice Lispector


"Quien mira un espejo y, al mismo tiempo, consigue la independencia de sí mismo, quien consigue verlo sin verse, quien entiende que su profundidad consiste en que está vacío, quien camina hacia el interior de su espacio transparente sin dejar en él el vestigio de la propia imagen, ha entendido su misterio. Para eso hay que sorprenderlo en su soledad, cuando está colgado en un cuarto vacío, sin olvidar que la más fina aguja ante él podría transformarlo en la imagen de una aguja.

Debo haber necesitado de toda mi delicadeza para no atravesarlo con mi propia imagen, porque un espejo en el que me veo soy yo, y un espejo vacío es realmente el espejo vivo. Sólo una persona muy delicada puede entrar en el cuarto vacío donde hay un espejo vacío, con una ligereza tal, con una ausencia de sí misma, que la imagen no se refleje. Como premio, esa persona delicada habrá penetrado entonces en uno de los secretos inviolables de las cosas: he visto el espejo propiamente dicho".

(fragmento)

Clarice Lispector. Para no olvidar. Crónicas y otros textos.