7 de marzo de 2015

Los cuarenta han sido mejor de los esperado. Los días parecen avanzar con más prisa. He dormido todo lo que puedo porque el cuerpo así me lo pide. Tengo el sueño acumulado de años reclamando su reconocimiento y su lugar. Mi casa está llena de polvo, también de años de fantasmas. Me van muy bien los días soleados, abro todas las ventanas y dejo al gato andar por donde él quiera. Hoy encontré mi pasaporte, finalmente. Apareció en una agenda que estaba por tirar a la basura. Este sábado lo he empleado en hacer limpieza profunda y descubrí objetos inútiles acumulados en varios rincones. Lecturas, unas sobre otras que ya no haré porque ya no me importan. Hay muchas cosas aquí almacenadas que no tienen ningún valor en este momento, ropa, libros, piedras, fotos, un chingo de cosas de papelería, proyectos que tienen cero interés a esta hora. Y recuerdo la historia del Carlos Sánchez sobre las bolsas negras de basura, lo indispensables que son para echar fuera tantos recuerdos.

A veces me encuentro con  personas que fueron muy cercanas en otro tiempo, me cuentan historias de una persona que vivió hace mucho. Me parece que hablan de una yo que ya no existe y que me es tan ajena. Descubro también que se me dan con facilidad ciertas rupturas y olvidos. Huyo de ciertos pasajes con todo y memoria. Es verdad, hay ciertas secuencias borradas por completo de mi propia narrativa, que ni pesan porque ya no existen. Y las escucho, pero no me pertenecen, forman parte del recuerdo de alguien más y así las entiendo como la historia del recuerdo de alguien, aunque yo haya sido un personaje protagonista o secundario en ellas. Me pregunto si eso tendrá algo que ver con mis estrategias de sobrevivencia o si simplemente soy una cabrona que le sale bien abandonar sin remordimientos.

Creo que para sobrevivir hay que aprender a olvidar y a recordar honorablemente, pero sobre todo que hay que estar con atención en el presente. Ahorita estoy en el presente, buscando una salida que además de metafísica tenga materialidad y no quiero distraerme. Quiero ver cosas, quiero conocer, quiero aprender a hacer. Yo creo que todavía es posible vivir de otro modo, aprender y compartir los aprendizajes. Cada vez soy más simple, la lógica matemática es un buen recurso.