La cuestión de la agencia en las mujeres implica el desaprender a ser para otros y aprender a a ser para sí, reconociendo el valor de la libertad propia incluso para la soledad. La capacidad de decidir en forma integrada y reflexiva va acompañada de la posibilidad de cuestionar el sistema de creencias y prácticas cotidianas en las que nos inscribimos tradicionalmente. De tal manera que la micropolítica es un campo de relaciones de poder por deshilarse y pasar por la crítica en el pensamiento y las acciones. Su plantamiento es valioso porque sitúa a las personas como agentes capaces de evaluar y decidir, de instrumentar la decodificación del poder y crear nuevas maneras de convivencia. Así, evidencía la capacidad de responder en forma activa a nuestro propio presente personal y social, y pone sobre la mesa de análisis la victimización como discurso hecho tradición donde los sujetos operan como objetos de la cultura.
"La soledad puede definirse como el tiempo, el espacio, el estado donde no hay otros que actúan como intermediarios con nosotras mismas. La soledad es un espacio necesario para ejercer los derechos autónomos de la persona y para tener experiencias en las que no participan de manera directa otras personas.
Para enfrentar el miedo a la soledad tenemos que reparar la desolación en las mujeres y la única reparación posible es poner nuestro yo en el centro y convertir la soledad en un estado de bienestar de la persona."
"La soledad y la desolación", por Marcela Lagarde.
El texto completo fue publicado el 2012/07/02 de colectivohipatia