3 de julio de 2008



f l u i r

d e j a r f l u i r

Es la primera vez que no lloro cuando regreso de Hermosillo. No hay nada más, no extraño más. La ciudad me es ajena. Seré para siempre un forastero. Sé que podré volver cuando quiera y recibir abrazos, regalar besos, reír, hablar sin rodeos y escuchar noticias sanadoras o tristes pero ciertas. Mis cariños saben que hay un espacio en mi casa para recibirlos y un carrazo para recogerlos en el aeropuerto, llevarlos de fiesta en la noche, a comer tacos y a conocer Playas de Tijuana.


Esta vez atravesé el desierto y no al revés. No hubo espejismos.




y o







En esa ciudad descubrí que yo era yo. Cualquiera que haya pasado por este descubrimiento podrá comprenderme. Es un proceso lento, amargo animal, de ahí que lo primero en mostrarse fuera mi instinto (asesino). Esta etapa ya. Estoy de nuevo llena de preguntas y he logrado algunas conclusiones.




Es imposible regresar.




Siento un amor profundo por mi/nuestra casa, esa bonita que se renta. Un amor profundo.





Necesito otro trabajo (y estar sola).



Tengo 33 años, casi una maestría y un montón de canas.

Me gustan mis 33 años.





n o s o t r o s



La tercera persona del plural regresó en el momento más inesperado, en el lugar menos propicio y no fue invocado por mí. Algunas cosas no debieran preguntarse ni responderse. Son llaves de puertas que uno quisiera cerradas hasta el último segundo del tiempo. No sé por qué respondí, ni para qué diablos la pregunta. Tampoco sé por qué me anduvo siguiendo ese fantasma durante el viaje. ¿Querrías tú pintar una casa con alas? Ni modo, lo escuché en la cantina. Fue el detonante que... empezó a correr la historia de los primeros años. Hablé sobre... Nosotros. Estuve revisando los pasajes de los mejores días. Todo un triunfo de la memoria: Construir la versión actualizada de los acontecimientos, de lo cotidiano y de la felicidad. A mitad de la noche y durante la madrugada, en el silencio, en el lugar que ocupaba mi cuerpo, rodeada por un escenario ajeno y algunos extraños: Ausente. Ahí, frente a las cosas de las que él me guardaba. Ahí apareció su ausencia. Eran las tres de la mañana. A esa hora Nosotros... después los brazos y el sueño. El sol. El café, la televisión, las cobijas, las mesitas de madera, las pantunflas. ¿Por qué una pregunta es suficiente para invocar a un fantasma? ¿Cómo es que un Sí lo deja entrar en el cuerpo? ¿Por qué extrañamos éso que ya no existe?, ¿éso que estaba prohibido recordar? Recuerdo. El de la entrevista debió saber que estaba prohibido nombrarlo. ¿Y ahora qué?, ¿debo agradecerlo? Agradezco. Ahora sí me permito recordar y decir que también fuimos felices. Muy. Aprendí a sonreir el día que nos conocimos.
Es suficiente.


Los fantasmas no existen. Son la necesidad de hablar de lo no dicho, de resolver las cosas inacabadas, de enfrentar lo inexplicable. Ni el fantasma ni el recuerdo vienen de fuera, permanecen entre el corazón y el hipocampo en espera de ser llamados.




u n l u g a r



ecos de voces distantes


...
el día que se va
un hombre sale de un bar
para y toma tiempo para observar
mira y ríe
dos buenas razones para continuar


f. aubele.


Unas rolitas lindas que me acompañaron en este viaje: "Un lugar", de Federico Aubele y "Staralfur", de Sigur Rós, son las que más.

No encontré el video de "Un lugar", pero aquí va algo de Aubele: "Pena" y "Diario de viaje".

Sigur Rós