22 de julio de 2008

Hace más de una semana que la miriam no limpia su cuarto. Alguien que la conozca bien sabrá que ésto es insólito porque el polvo le produce alergía en la piel y estornudos. Si algo le molesta a la miriam son las habitaciones desordenadas. Se pone mal, muy muy mal. Tiene obsesión por las cosas en su lugar y los detallitos. Pero hoy sin darse cuenta pudo leer sobre la cama tendida a medias a pesar de que el dibujo de la almohada estaba volteado y faltaba el cojín color verde que Va del lado derecho de la cabecera; ignoró la ropa limpia que estaba en el sofá junto con un par de calcetines sucios y las puertas del clóset abiertas. De pronto estaba leyendo y tomando notas sin percibir el revoltijo que había en su cuarto. Leyó dos libros e inició los apuntes del curso de teoría de la historia; organizó su agenda. ¡Su Agenda! ¡la miriam volvió a Su Agenda! y logró elaborar las notas de un par de proyectos. Ella está Bien. Ha logrado concentrarse y leer a pesar de su desmadre, de su habitación revuelta, del patio sin barrer, del carro sin lavar, de las long distance calls, de las no calls at all, de la visita del ex, de las no disculpas del arquitecto, de lo que no se resuelve, de lo que dejó de hacer para satisfacer la necesidad de leer que la reclamaba desde hace días. Logró concentrarse sin culpa alguna ni pesar y lo estamos celebrando.


Y... no ha limpiado su cuarto porque llega tarde y se va temprano. Llega temprano, se baña y se va. No llega, nomás no llega. Los días que sí ha estado en casa se la pasa en el patio. Está convencida de que las plantas del jardín y la tierra tienen un poder revitalizante.


desmadrito. mi cuarto