15 de junio de 2009

Hoy hice maletas de nuevo. Necesito menos cosas cada vez que me mudo y pierdo involutariamente otras, como ese libro de De Certeu (que por cierto no era mío y pagaré mañana). También he aprendido a deshacerme de los objetos, los heredo o los regalo segura de que le serán más útiles a sus nuevos propietarios: esta vez fueron el comedor, el sofá, la vajilla y un abrelatas.

Esta noche en La Liber los perros no han dejado de ladrar. Aquí junto está la vía de un tren que transporta algo que ignoro. Lo escucho de nuevo y recuerdo que allá abajo están el Info y el departamento donde viví con mi madre y mis hermanas durante 25 años. (Ella insiste en que no regresemos ninguna de nosotras a ese lugar -apesar de sus enormes ventanas y su buen tamaño). El depa está solo.

Pasaré el verano en esta casa. En agosto debo volver al desierto.