1 de marzo de 2011

hace un algunas semanas volví a leer  los periódicos y a seguir las noticias. prefiero escuchar radio bemba.

empecé a tener pesadillas y a padecer insomnio, en apariencia no había motivo, no uno personal gravísimo como otras veces. el fin de semana me sentí acorralada, espantada del mundo y dormí muy muy poco hasta que descubrí que

opera una bien ejecutada estrategia de control y miedo a través de los medios, difícilmente se salva alguno. el tono es amenazante y sobre todo, amparados en la denuncia, en la opinión crítica, envían mensajes que desarticulan y promueven el repliegue a la vida privada. hacen de voceros de un Estado democrático que es ilegítimo. punto.

entonces, encontré una nota de Immanuel Wallerstein que en su conclusión decía que era preciso observar las propuestas que a nivel mundial estaban creándose. y es que, sólo así es posible transformar esta cosa que  nos sucede, porque no es local ni nacional.

entonces, decidí empezar a buscar esas propuestas, esas alternativas de mundo y también ponerle un alto a mi quejadera de lo inmediato, porque eso es lo común, esa es la programación: quejarse y hacer mitote un rato, en vano, sin un plan, sin asumir las implicaciones de reconocerse ciudadanos. tal vez resulte ingenua con mi hayazgo, ni modo. apenas me di cuenta y lo comparto aquí porque es bien importante y porque leo esta misma condición los blogs de mis amigos y de los que  leo aunque no lo sean.

el monstruo está ahí, con toda su muerte y su fuerza comepersonas, y también está aquí (en mi cabeza y mis gestos) replicándose sin darme cuenta. hasta que lo vi, lo vi, lo vi, se descuidó en el espejo. ya te torcí cabroncito, y que empiezo a matarlo.