17 de mayo de 2011

Mente vacía, corazón lleno: cosas tal y como son.

En El Maestro y las magas.


Soy un ser irracional. Confío. Creo en las señales, en el silencio, en los sueños y en las corazonadas. Hace mucho renuncié al tiempo lineal. Hasta ahora puedo ver las implicaciones de esa ruptura sobre la idea del amor.

Mi primer Maestro llegó a ese conocimiento por instinto. Me enseñó cuanto pudo, pero su conocimiento estaba inscrito aún en la monogamia y el "machocentrismo".  Practiqué sus enseñanzas en público y en privado, pero dudé y me presté el juicio. Junto a él viví las primeras experiencias de libertad, hice mis primeros vuelos.

Con el segundo Maestro comprendí la importancia del silencio y de la luz. Descubrí el poder del corazón encendido y de la medicina tradicional; la fe, la sexualidad y el amor fuera del tiempo progresivo. Juntos aceptamos el sentido de la Libertad. Volamos.

Ahora tengo muchas preguntas. Terminó el tiempo de los maestros, soy una maga. Me muevo en el campo de lo simbólico pero no sé cómo empezar a escribir sobre eso.

Nuestra sexualidad tiene nudos. La monogamía es histórica. El amor es un acto de libertad. La soledad es mucho más que la soledad. El no resolver estos principios nos atora y creo que en eso descansa tanta infelicidad.

Píquele aquí, en el blog de una maga de altos vuelos y amiga de mi corazón, que empieza así:
Creo que coger bien y comer mejor son derechos humanos innegociables.
http://cocinaycama.blogspot.com/