1 de mayo de 2011

Almudena Grandes, Te llamaré Viernes


Antes, sin embargo, cuando ella aún era un montón de carne que se podía besar, golpear, penetrar y tocar, le dolía no haber adivinado, no haber cruzado la calle, no haber tomado otra dirección, no haberse resistido a forzar la máquina, jugar el juego dentro del juego, demasiada cultura para una sola mañana en todo caso.