6 de febrero de 2012

La desalineación es cotidiana. (Intentaré escribir líneas progresivas como ejercicio : SVO. Esa fue la recomendación. No suena muy prometedor).

Las mujeres inteligentes buscan parejas inteligentes.
(¿Buscan?)

Me despido de los editores, de los intelectuales, de los artistas. Les doy las gracias, los llevaré en mi corazón. Crecí y recibí mucho. Sobre todo muchísimo amor, noches infinitas y ficciones insuperables. Vuelos, muchos vuelos. La certeza de mis alas. No puedo pasar por tonta o por inofensiva. Supongo que habrá otros modos de ser, alguno donde se practique un amor sencillo; donde a las mujeres inteligentes se les reconozca, se les respete y no se les tema. Quizá en otro planeta o en otra dimensión. No importa. No hay prisa.

Cuando volví a Tijuana después de la maestría casi en todas partes me dijeron que estaba sobrecalificada. No me contrataron durante un año. Me empobrecieron, me atacaron los banqueros y las deudas espontáneas. Tuve que trabajar en cosas absurdas que me desviaron por completo de la tesis. Fue muy desgastante y triste, tanto esfuerzo. Fue decepcionante. No he logrado un equilibrio en mis finanzas.

Hoy amanecí pensando si tiene caso un doctorado. Estoy sobrecalificada para casi todos los trabajos y para casi todos los hombres, descalificada para los trabajos bien pagados porque no tengo doctorado o posdoctorado o porque me gusta que me respeten y me traten como ser humano o porque no tengo la disposición de pertenecer a o porque pienso mucho. En su mundo, sólo en su mundo.

Debe haber otra forma de vivir, de estar juntos y de acompañarnos.
Es tan sencillo lo que espero, tan básico.

(Sí, extraño un montón los domingos y las rebanadas de pizza).