8 de enero de 2013

Sobre la sororidad, el diálogo y el reconocimiento del pensamiento de las mujeres


"Tendrás que hacerte amiga de lo oscuro
si quieres dormir por las noches".
Gloria Anzaldúa
Es increíble que a estas alturas alguien piense que una habla como hombre, que dice lo que dice un hombre, que actúa como un hombre. De un zarpazo borran los esfuerzos de tantos años por educarse. Resulta más complejo cuando quienes lo piensan son otras mujeres.
Me niego a aceptar que mi nombre esté asociado al de un hombre, que mi existencia sea reconocida por estar con un hombre o ser como un hombre. Me niego a ser la sombra de, la mujer de. Creo que se vuelve común lo que se construye en pareja, si hay amor lo que se descubre y construye juntos es un bien compartido. Lo usual es que las contribuciones de las mujeres en una pareja se vuelvan invisibles y en ocasiones nosotras tampoco alcanzamos a ver aquellas que los hombres hacen a nuestras vidas. ¿Cómo le hacemos pues para entendernos y lograr reconocer lo que aporta cada quien a una relación? ¿Por qué es necesaria esta discusión?

Yo ya soy, ya existo.

¿Debo invertir mi tiempo en explicar que pienso por mí? Nunca lo he hecho. Así que lo escucho y lo escribo aquí para dejar constancia de mi desacuerdo. Voy a mi propio ritmo, me dedico a resolver mis propias preguntas y a compartir mis hallazgos. Me niego a etiquetarme, a ese límite, cuando todos los días descubro un nuevo aspecto de mi ser porque todos los días me transformo.
Ser en este mundo hecho a imagen y semejanza de dios es un desastre, hemos guardado demasiado silencio y muy pocas han tenido la fuerza para defender su sitio a través de sus propias prácticas. “Brujota”. ¿Debo sentirme feliz por ese reconocimiento? Es curioso que se nos reconozca habitantes de lo sagrado cuando pensamos, que se nos atribuya un poder creador de tono místico cuando enunciamos nuestra forma de habitar el mundo, pues tanto hombres como mujeres somos y tenemos atributos sagrados, creadores y místicos, así como inteligencia. Todas las personas tenemos un potencial creativo, creador, ¿por qué insistir en enemistades y antagonismos?

Las personas más sabias y preparadas que he escuchado en los últimos meses son todas mujeres y están realizando proyectos bajo sus propias reglas. Están tejiendo ya un nuevo mundo, sin pedir permiso y con muy poco dinero. También he conocido a otras personas que lo observan, que se revisan, quienes realizan búsquedas bien importantes sobre la necesidad de abrir sus fronteras a nuevas formas de vivir con igualdad porque reconocen que no la hay; que se cuestionan y empiezan a desmenuzarlo, a poner atención en el lugar que ocupan en este juego. Lentamente.