19 de enero de 2013

"El mismo amor, la misma lluvia"



¡Es un pelotudo! ¿Qué hace? ¡Pelotudeces!

¿Quién ha cagado esta cagada? (un editor de revista en referencia a un cuento).
Argentina, principios de los años ochenta. Dos que están quedando se encuentran en un bar. Llega la policía, pide "los documentos". La chica no los tiene, él sí. Intenta evitar que la detengan, ambos son trasladados a la cárcel. Él en una celda, ella en otra, contigua. Él se entera que a quienes no les toman las huellas dactilares no los sueltan. Él le pide mostrar su mano a través de la reja. Ella le muestra sus dedos entintados. Se toman de la mano sin poder verse. Él pregunta: ¿Estás bien? Ella responde: Estoy bien. Él pregunta: ¿Tenés miedo? La secuencia termina con la imagen de un pasillo carcelero donde destacan un par de manos que se aprietan. En silencio y casi a oscuras.


El gobierno ha decidido ampliar sus horizontes.

¡Es una boludés!

Al fondo, retrato de la historia de la prensa, la publicidad y las prácticas del arte durante la dictadura, y de los efectos que la transición hacia la democracia tuvieron sobre ellas y la sociedad argentina.


A veces pienso que las charlas sin importancia, en los lugares sin importancia, fueron los momentos más importantes de mi vida.
El mismo amor, la misma lluvia. 1999.