25 de agosto de 2013

Las luces de la ciudad eran estrellas fugaces el sábado a las 9:45 pm.


El edificio inflaba y desinflaba sus paredes, abría los ojos y movía la cabeza. Me sostuve del barandal, mi pulso estaba acelerado: la Torre empezará a caminar sobre el Eje Central si continuo respirando. Del susto me escurrí sobre las escaleras, así logré llegar hasta el primer piso.


El lago sigue aquí: todo se mueve.