16 de agosto de 2013


Unos parientes que anduvieron de vacaciones en Michoacán contaron que salían a correr por el pueblo en las mañanas, pero que empezó a darles miedo porque las calles estaban solas y patrulladas por militares. Dicen que los tíos construyeron unas bardas muy altas alrededor de su casa, que enrejaron ventanas y puertas y que además mandaron instalar una puerta como de caja fuerte en la entrada de su cuarto. También que el tío insistía en que todo estaba tranquilo, que la guerra estaba allá, muy lejos.