15 julio 2008


que las tomé del google
clicka + lúmina -> photosintesis lab
+ marcella, tambor & miriam


miriam & abril en photosintesis lab session
junio 08

09 julio 2008

Mire lo que me encontré:




"Nunca se había visto el cielo azul de Durango surcado por tantos helicópteros a un mismo tiempo. Ojos desde las alturas hurgando entre las calles, observando el miedo de la gente, tratando de descubrir por dónde se nos fue la paz, por dónde se fueron los sicarios para atrapar a esa muerte, ahora tan cotidiana, ahora tan brutalmente común. Ese cielo que ha dejado de ser tan nítidamente azul para empezar a teñirse de un rojo de sangre. Un intenso rojo que da miedo, que nos hace pensar que aquí ya todo valió un carajo."

Jesús Marín
19.junio.2008



Cualquier parecido con la ciudad de Tijuana es mera coincidencia.


Cualquier parecido con la ciudad que uste prefiera es una clara manifestación de que el miedo es una política efectiva en nuestra democracia fantástica .


[Ciudadanía: ¿...?]






De un tiempo acá pienso que los días permanecen en la poesía y no en los libros de historia. Hoy confío más en los poetas que en los historiadores.


[Y ahora, ¿qué chingados hago?]
[...por andar leyedo lo que no,
por andar con esa gente.]


La primera vez que un hombre me propuso matrimonio cursaba tercer año de kinder. El niño se llamaba Omar y me lo pidió el último día de clases. Estaba enamorada, lo juro. La segunda, fue en quinto grado de primaria durante una kermés. Del niño nunca me gustó ni el nombre. Mis compañeros me corretearon por toda la escuela hasta alcanzarme y alguien firmó en mi lugar. Me llevaron a la cárcel por negarme a consumar el matrimonio con un beso. Mis amigas pagaron la multa y fui libre en menos de cinco minutos. La tercera vez tenía veintisiete años y nunca me quedó claro quien de nosotros lo planteó, pero sí recuerdo que dije "éste es el bueno". Hoy es nueve de julio del dos mil ocho y es la una de la mañana con doce minutos.


(Disculpe Usté, estaba yo escribiendo aquí unas cosas cuando de pronto. En eso pensé: mejor lo apunto, no vaya siendo que ahora sí esté bien loca de amor esta muchacha y haya empezado a escuchar voces del más allá. Gracias. Ya sabe, Aquí Se Le Quiere Bien.)


03 julio 2008



f l u i r

d e j a r f l u i r

Es la primera vez que no lloro cuando regreso de Hermosillo. No hay nada más, no extraño más. La ciudad me es ajena. Seré para siempre un forastero. Sé que podré volver cuando quiera y recibir abrazos, regalar besos, reír, hablar sin rodeos y escuchar noticias sanadoras o tristes pero ciertas. Mis cariños saben que hay un espacio en mi casa para recibirlos y un carrazo para recogerlos en el aeropuerto, llevarlos de fiesta en la noche, a comer tacos y a conocer Playas de Tijuana.


Esta vez atravesé el desierto y no al revés. No hubo espejismos.




y o







En esa ciudad descubrí que yo era yo. Cualquiera que haya pasado por este descubrimiento podrá comprenderme. Es un proceso lento, amargo animal, de ahí que lo primero en mostrarse fuera mi instinto (asesino). Esta etapa ya. Estoy de nuevo llena de preguntas y he logrado algunas conclusiones.




Es imposible regresar.




Siento un amor profundo por mi/nuestra casa, esa bonita que se renta. Un amor profundo.





Necesito otro trabajo (y estar sola).



Tengo 33 años, casi una maestría y un montón de canas.

Me gustan mis 33 años.





n o s o t r o s



La tercera persona del plural regresó en el momento más inesperado, en el lugar menos propicio y no fue invocado por mí. Algunas cosas no debieran preguntarse ni responderse. Son llaves de puertas que uno quisiera cerradas hasta el último segundo del tiempo. No sé por qué respondí, ni para qué diablos la pregunta. Tampoco sé por qué me anduvo siguiendo ese fantasma durante el viaje. ¿Querrías tú pintar una casa con alas? Ni modo, lo escuché en la cantina. Fue el detonante que... empezó a correr la historia de los primeros años. Hablé sobre... Nosotros. Estuve revisando los pasajes de los mejores días. Todo un triunfo de la memoria: Construir la versión actualizada de los acontecimientos, de lo cotidiano y de la felicidad. A mitad de la noche y durante la madrugada, en el silencio, en el lugar que ocupaba mi cuerpo, rodeada por un escenario ajeno y algunos extraños: Ausente. Ahí, frente a las cosas de las que él me guardaba. Ahí apareció su ausencia. Eran las tres de la mañana. A esa hora Nosotros... después los brazos y el sueño. El sol. El café, la televisión, las cobijas, las mesitas de madera, las pantunflas. ¿Por qué una pregunta es suficiente para invocar a un fantasma? ¿Cómo es que un Sí lo deja entrar en el cuerpo? ¿Por qué extrañamos éso que ya no existe?, ¿éso que estaba prohibido recordar? Recuerdo. El de la entrevista debió saber que estaba prohibido nombrarlo. ¿Y ahora qué?, ¿debo agradecerlo? Agradezco. Ahora sí me permito recordar y decir que también fuimos felices. Muy. Aprendí a sonreir el día que nos conocimos.
Es suficiente.


Los fantasmas no existen. Son la necesidad de hablar de lo no dicho, de resolver las cosas inacabadas, de enfrentar lo inexplicable. Ni el fantasma ni el recuerdo vienen de fuera, permanecen entre el corazón y el hipocampo en espera de ser llamados.




u n l u g a r



ecos de voces distantes


...
el día que se va
un hombre sale de un bar
para y toma tiempo para observar
mira y ríe
dos buenas razones para continuar


f. aubele.


Unas rolitas lindas que me acompañaron en este viaje: "Un lugar", de Federico Aubele y "Staralfur", de Sigur Rós, son las que más.

No encontré el video de "Un lugar", pero aquí va algo de Aubele: "Pena" y "Diario de viaje".

Sigur Rós

01 julio 2008

El aeropuerto

Hace meses que recorro este aeropuerto, mi vida está en sus pasillos. Disfruto su longitud y la sensación de su loseta; su aroma a sudor, comida y limpiadores; sus murmullos en varios tonos, como la piel de mis acompañantes. Da lo mismo andar en cualquiera de sus sentidos: me deslizo. Frente a mi las espaldas, detrás el sonido de los pasos. Mis pies mudos. Usualmente compro un café, me instalo frente a la ventana, observo y escribo. La gente parece aturdida, corre en todas direcciones, grita, sonríe, llora, ve constantemente su boleto, como si en verdad supiera hacia donde se dirige. Me pregunto si esta sala es de llegada o de salida, me siento en casa. Desde ya, floto.


¿Es este lugar un laberinto, una circunvalación, una cinta de moebius?



He concluido que volar es un acto que requiere mucha energía y una pista de aterrizaje-lanzamiento. Mucha es una cantidad imprecisa que depende de la distancia por recorrer. Veo despegar los aviones, descargar las maletas. He concluido que volar es un acto que requiere mucha energía y una pista de aterrizaje-lanzamiento. Veo despegar los aviones, descargar las maletas. Mucha es una cantidad imprecisa que depende de la distancia por recorrer. He concluido que volar es un acto que requiere mucha energía. Mucha es una cantidad imprecisa… Veo despegar los aviones, descargar las maletas. He concluido… Mucha es una cantidad imprecisa… volar es un acto…. energía… aviones… maletas… distancia por recorrer.



[Tránsito en espiral]

Altanoche. Música, literatura, cine, núm. 34. Hermosillo, Sonora. Julio 2008.

30 junio 2008

Esta mañana recibí una llamada de la universidad. ¿Qué planes tienes para el futuro?, me preguntó la voz del teléfono. La vida está llena de coincidencias. Justo estuve pensando en eso anoche. Mi respuesta pudo ser tan amplia y difusa como el futuro mismo. Es la segunda ocasión que me llama esa voz para ofrecerme trabajo. Necesitamos a alguien con tus conocimientos, sabemos que estás concluyendo la maestría, me dijeron. Alguien me observa, pensé. Alguien me ha estado observando sabrá dios desde cuando. Sentí como risa combinada con ganas de llorar. Para alguien como yo que se siente feliz y entera sólo cuando habla con la gente de las cosas que le palpitan, estudiar, aprender, pensar las posibilidades del entendimiento entre los seres humanos y formular preguntas es indispensable tanto como compartir sus pequeños hallazgos. Así que vivir de lo que más me gusta en la vida, como hasta ahora, es puro placer.




Ayer por la tarde estuve en casa de una de mis tías, al final de la telenovela me preguntó: ¿Ya no regresarás a Hermosillo? ¿Ya tienes trabajo? No, le contesté. Parece que voy a empezar a dar clases en la universidad el próximo semestre. Pero la verdad, le dije, es que necesito seguir con el doctorado para tener derecho a algo mejor. Se le cuadraron los ojos. ¿Y el bebé Miriam? ¿Y el bebé? ¿Para cuándo? ¿No has pensado en eso? ¿A poco te vas a ir otra vez? Entonces se me entripó la despedida porque nadie mejor que yo para complicarme con preguntas sobre los días que vienen. ¿Qué hago si la savia que me alimenta no está entre la loza, si no la encuentro en las tardes de café discutiendo sobre la maldad de los hombres, si no brota de las penurias familiares o si no pienso en pañales como destino inmediato? Puedo renunciar a otras cosas, pero no ha esto que me define.



Ante la turbulencia de mi rollercoaster me siento afortunada porque al final he logrado siempre lo que quiero. S i e m p r e . Algo debo estar haciendo bien. A l g o . No quiero decir con eso que me sale bien a la primera, no ha sido fácil. También he hecho el ridículo miles de veces, he tomado mi vergüenza del suelo y me la he llevado a casa. Ahí me la trago y la convierto en experiencia nada más. Aprendo rápido, hasta eso.



Hoy pasé medio día en la universidad. Estuve llenando formatos para mi contratación. Me explicaron los nuevos planes para la Escuela ahora que llegó un nuevo director. Que suave regresar a la la escuela cuando inicia una nueva etapa, les dije. Tú saliste de aquí, sabes lo que ha ocurrido, comprendes lo que buscan los alumnos, me dijeron. Regresas fresca, fresca -como si el aire estuviera ya viciado en esa cápsula que no debiera ser, como si hubieran crecido en los pasillos cuerpos dormidos, como si el tiempo se hubiera detenido y a todos le crecieran barbas y se les cayeran por pedazos la piel, los ojos y los dientes.



FRESCO VS. PODRIDO. Me sentí tan joven. ¿Será?, pensé yo. ¿Será que de veras ha valido la pena la distancia y las rupturas constantes desde que me fui a Hermosillo? ¿Que después de trece años desde de mi primer día de licenciatura finalmente alcanzaré lo que me propuse entonces? ¿Qué aquella Miriam que sí sabía lo que quería lo está logrando? ¿Que mi lealtad con esa otra ha florecido?



El futuro llegó. Después de esto, si es que es así, no sé que más quiero. Este fue por mucho mi horizonte. No pensé que el tiempo pasaría tan rápido, no tuve conciencia de su ritmo acelerado. Ya está aquí y yo estoy con él. Comienzan a tener sentido las canas en mi cabeza, las arrugas en mis rostro, los callos en mis manos, mi panza de estar sentada y mis ojeras cada vez más evidentes. ¿Qué planes tengo para el futuro? No lo sé. ¿Qué futuro?, me pregunto esta noche si ya no tengo banderas, si ya no estoy dispuesta a morir por nadie, si no me importa nadie más que yo (y Josué, el sobrinito). Sepa (lo aprendí en el Pluma, una cantina bien linda de Hermosillo). Así de nihilista, así de posmoderna. Así. No más.

23 junio 2008

¿por qué escribo?

¿por qué escribo?


¿por qué escribo?


Las respuestas han sido diversas y cada una verdadera. Pienso que se acumulan y a veces que no se acumulan nada, sino que se depositan en el vaso de una licuadora de múltiples velocidades: ésta que quiere responderse juega con los botones: presiona el del puré o el de moler hielo según su estado anímico.

He logrado algunas líneas convincentes del por qué escribo. Supongo que de seguir escribiendo la pregunta regresará y construiré otras versiones.

Hace días que otras preguntas se me aparecen en la habitación o cuando camino:

¿para quién escribo?
¿por qué quieres saber para quién escribes?
¿hasta dónde quieres llegar con esto?
¿quieres?

22 junio 2008



En realidad sucede que es en la infancia -o en el final de ella- cuando el escritor llega a la literatura, cuando es tocado por ella. Cuando la palabra y su falsa salida.

Abril Castro