19 de abril de 2011

Trato de entender. ¿Por qué un parte de la sociedad civil que critica al gobierno piensa que legalizando las drogas se soluciona "de inmediato" la crisis social que vive México? ¿Por qué promover la legalización de las drogas?

Quiero comprender la postura, escuchar el argumento.

Me preocupa que se convierta en la bandera principal del movimiento civil, cuando desde mi perspectiva el problema es mucho mayor relacionado con un Estado anacrónico y obsoleto, con la no representatividad de los ciudadanos en el Congreso, con el desacato del pacto social, con la intervención descarada de los Estados Unidos en nuestro país en colaboración con su sirviente gobierno mexicano, con la violación de la soberanía nacional. ¿Por qué apostarle a la legalización del cuerpo medicado? Creo que es un problema bioético que es preciso diseccionar, analizar en conjunto en la opinión pública.

Pienso en los mexicanos que permanecen ajenos a la discusión profunda sobre estos temas, entre quienes desde hoy me reconozco, en la desinformación y el fomento a la apatía como estrategia política que opera principalmente sobre los jóvenes. Pienso en lo "liberados" que se sentirán algunos con la legalización de las drogas sin comprender la médula de lo que ciudadanía y libertad significan. Pienso que será como darle un dulce a un niño para que ya no llore. Pienso en ese 50% de la población de nuestro país que tiene menos de 22 años y en la responsabilidad que implica para nosotros decidir ahora sobre estos problemas. Puede pasar esta Ley y el Estado quedarse ahí, sin que se le mueva un pelo. ¿Y qué pasará con todos los asesinos y todos los cómplices? ¿Cómo haremos para que no se amparen, para que no reciban amnistía una vez que se legalice la producción y distribución? ¿Ya podrán salir en la prensa como grandes empresarios mexicanos? ¿Y sus familias aparecerán en las páginas de sociales con el pie de foto esposa e hijos de destacado productor de cristal celebran 15 años de exitosa empresa en Baja California acompañados por las autoridades? ¿Serán juzgados?, ¿bajo el marco legal actual?, ¿por esos jueces y magistrados serviles, cómplices, traidores casi todos?

Estoy de acuerdo con la idea de que el consumo es una decisión individual, pero ¿cómo se decide? ¿Decide bajo las mismas condiciones quien consume para abrir puertas al universo que quien consume para aplacar su hambre, para que se le quite el sueño y pueda aguantar el doble turno, el que consume para olvidar las vejaciones o quien consume para no ser excluido de un grupo de jóvenes? Pensemos en la relación que existe entre una condición de clase y la libertad para decidir. Las leyes modernas se promulgan desconociendo las diferencias de los ciudadanos, excluyen al asumir que somos iguales cuando el ser distintos es lo humano.

¿Y esa Ley incluirá la responsabilidad social de llevar a cabo políticas de salud pública que atiendan a todos los sobrevivientes de la guerra del narco?, ¿a los niños, jóvenes, adultos y ancianos hombres y mujeres adictos que tratan de dejar de consumir y no hay instituciones capaces ni en número ni en programas que los apoye?, ¿o a sus familiares que nadie ha escuchado en su desesperación? ¿Atenderá también a los familiares de los desaparecidos por el narco y el ejército? ¿Atenderá a los huérfanos de esta guerra? Porque la salud no es sólo el bienestar del cuerpo, la salud pública implica atender de manera integral el bienestar del cuerpo, de la mente, del corazón de los ciudadanos y estamos muy enfermos, dolemos de manera colectiva, nuestra tristeza se manifiesta en la violencia cotidiana, en todas las formas de su espiral donde participamos.

Voy a leer y a analizar la información que encuentre. El estar en desacuerdo con la legalización per se me obliga a revisar mis análisis sobre lo que sucede, a considerar que no he entendido la magnitud de la relación del narcotráfico y el Estado, ¿a reconocer que participo de una doble moral? Entonces es preciso observarme. No comprendo y no voy a decir que sí por comodidad o para sentir que sigo siendo critica del gobierno o que sigo del lado de mis amigos. Si este debate se ha abierto es porque es necesario para muchos, los movimientos sociales son la respiración de lo que está contenido en la sociedad, son su pulso y esto es lo que pulsan. Y quiero comprender y comprender es un verbo al que le siguen otros.

Rossana Reguillo escribe:

"Desde distintos enfoques, tres sociólogos europeos han señalado que una de las consecuencias perversas del tardo capitalismo en lo que toca a la constitución subjetiva de las identidades contemporáneas, es la llamada “inadecuación biográfica del yo”. Me refiero a Bauman (2001), a Beck (1998) y a Giddens (1995). Esta “inadecuación biográfica” por utilizar la formulación de Bauman, refiere a la autopercepción del sujeto de que es responsable de manera individual y a partir de sus propias decisiones de su condición de vida, es él o ella, la que resulta inadecuado o inadecuada para el orden social; ello, significa en palabras del autor que “apartar la culpa de las instituciones y ponerla en la inadecuación del yo, ayuda o bien a desactivar la ira potencialmente perturbadora o bien a refundirla en las pasiones de la autocensura y el desprecio de uno mismo o incluso a recanalizarla hacia la violencia y la tortura contra el propio cuerpo” (Bauman, 2001;16)."

(De como el narco nos alcanzó: Una mirada a las biografías truncadas. 5 de abril de 20011. http://viaductosur.blogspot.com/2011/04/de-como-el-narco-nos-alcanzo-una-mirada.html)