1 de octubre de 2013

Si necesita una limpia, ser escuchado, recibir amor o que lo abracen, visite mi oficina. Empiezo a ayudar a personas que ni conozco, veo muy claritos sus males y me les acerco para compartirles una palabra; si no, les echo la bendición desde lejitos y hasta cierro los ojos para que les alcance a llegar.  ¿Por qué habré aprendido todas estas cosas tan extrañas? A veces se me hace bien chistoso, nunca pensé que acabaría de bruja. Sólo le aviso que me canso pronto y después de tres o cuatro personas desaparezco. Necesito dormir sin interrupciones y que me den muchos besos para reponerme.

Cuando estaba en la secundaria hubo un tiempo que durante los recreos los niños hacían fila para contarme alguna cosa y que les diera consejo, se fue pasando la voz de que yo aconsejaba muy bien. En ese tiempo me lo tomaba muy enserio, me traían chamaquitos incluso del turno vespertino o más grandes que yo, una vez trajeron a una muchacha de otra escuela. Y yo ahí, bien generosita escuchando cuanta cosa y sugiriendo remedios con puras palabras. Dejé de hacerlo porque me cansaba mucho escucharlos o me ponía muy triste, sin embargo en ese tiempo también hice amigos que me dieron un montón de amor.

Hoy el doc me comprobó científicamente que tengo visiones, veo colores, figuras, movimientos y hasta círculos de luz que no están ahí a los que doy explicaciones fantásticas. Dice que tengo una enfermedad visual, algo hereditario que tiene que ver con la presión sanguínea de mi cuerpo, una cosa que va agudizándose con los años. A mí me trajo muchos recuerdos su explicación, supongo que después de los otros exámenes médicos intentará que tome un montón de pastillas. Yo llego, como siempre, a mis propias conclusiones. Si le contara todo lo que he visto... pero no le voy a contar.