8 de diciembre de 2012

¿El silencio de las aves obedece a la presencia de la sombra? Las palabras, el orden y la sociología ofrecen versiones cartesianas del mundo y sus causales, hipótesis sobre la existencia de las cosas en estricto sistema universal. La parte más humana de las interpretaciones puede que tenga su origen en la teoría de las especies y las investigaciones sobre el comportamiento sexual.

Observo evidencias de la percepción del caos en las personas que me rodean a partir de su necesidad anciosa por el orden y su empeño en procurarse disciplina. Una disciplina precisa para el orden como si ese orden fuera verdad. El orden universal de la existencia dado por hecho natural, es un paradigma que regula la vida cotidiana, como si fuera imposibe ser sin él. ¿Cómo podemos llamarle existencia a esta forma de existir? ¿Por qué aceptamos esta condición como normalidad? ¿Qué significa la acentuación de la irritabilidad en el carácter de las personas a nuestro alrededor y las incontables veces que se refieren a un cansancio extremo? ¿Estamos sosteniendo algo insoportable? ¿Por qué? ¿Cuál es el límite de nuestra resistencia?

Además de esto, en los útimos días me desorientan el silencio de los cuervos, la voz callada de los cerros y la incapacidad para comprender lo que significa cada nudo que se ha formado en mi cuerpo. Yo necesito hablar con el fuego, estar en presencia de las olas y sentir el abrazo cálido de unos ojos que dicen más que cualquier libro. La locura tiene su origen en el descubrimiento del multiverso. ¿Es necesario darle la bienvenida a la paz para construirla?

Estamos aquí, de eso estoy cierta.