2 de febrero de 2013

"El otro México"


Esta mañana vi a un señor caminando por la carretera que va hacia Santa Fé. Sujetaba con una mano una bolsa de plástico negra que hacía bastante bulto; con la otra, un palo largo que usaba de bastón. También traía un saco de yute mugrosísimo lleno de cosas, amarrado en la espalda, del que colgaban otras bolsas y un par de zapatos. Usaba un sombrero de ala corta, debajo del que estaban muchísimos plásticos de colores perfectamente doblados en forma de cuadros y extendían la altura de su cabeza unos 50 cm. Tenía la piel muy quemada por el sol.

Esta noche en la playa un hombre se me acercó para pedirme 100 pesos. Me contó que venía de California y que se había quedado de ver con unas personas en Tijuana, ahí en el Malecón; que ya habían pasado 15 días y no aparecían, que tampoco le respondían sus llamadas; que no conocía a nadie, ya no tenía dinero y estaba "colectando" para regresarse "al otro México". Le pregunté dónde pasaba la noche y me dijo que unos de la playa lo dejaban dormir con ellos en un cuarto, que por mientras trabajaba en un car wash. El tipo estaba muy aseado, traía una mochila al hombro, era muy educado y bueno para platicar. No le di el dinero que pedía porque no tengo y si tuviera tampoco le daba. Es la verdad. Pero lo escuché, le expliqué cómo llegar hasta la Casa del Migrante en colonia Postal. No lo vi muy convencido, pero igual tomó los tres pesos que le ofrecí.

Esta tarde vi a otro señor en Playas. Llevaba un sombrero gris, lentes, un bastón de madera y puesto un abrigo negro tres cuartos muy bonito. Debajo, un pantalón de pana color azul. Iba muy bien afeitado. Se paró en la esquina y los conductores se detuvieron para cederle el paso, él levantó el sombrero y sonrió. Cruzó la calle, caminó hacia un jardincito que está sobre el boulevard Pedregal y se sentó en una banca que recibía la sombra de un árbol.