24 de febrero de 2013

Hoy pasé todo el día en la biblioteca. Estudio libros de un mundo que sólo existe en el papel y en la imaginación. La distancia entre la teoría y la vida cotidiana es abismal. Lo escrito es historia. No hay correspondencia entre las prácticas académicas y el presente. El Yo constante. Ese Yo de la Modernidad. Ese Yo educado. Individual. Es absurdo por completo dejar de vivir por tener un grado para pertenecer a algo en lo que no creo, sin embargo preciso cumplir el requisito. ¿Qué es la libertad? ¿Cómo es la vida del otro lado? La reacción del ego (de mi ego) es sorprendente en defensa de las prácticas y las creencias heredadas. Me ronda la sensación del desapego, la duda me tiene dando vueltas en este punto desde hace seis años. Estoy cansada. Gracias, no quiero participar. Voy a cruzar la frontera y a ver qué pasa.

Xipetotec.