12 de febrero de 2013

38 vueltas alrededor del sol


Es bien bonito aprender a escuchar a nuestro cuerpo, decir sí cuando el cuerpo dice sí y decir no cuando dice no. El cuerpo se siente querido, abrazado, reconocido, feliz.

Este cuerpo educado, quiere destruir cosas y otros días construirlas. Por momentos logra desaparecer y queda solo esta mente presagiosa laberíntica atemporada, con sus prácticas minimalistas y resolutivos pacificadores, pero el cuerpo hace siempre sus reclamos. Clama, sí, con harto clamor, clama. ¡Cuánta monstruosidad y luz simultáneas brotan del desprendimiento, de la reconciliación con una misma!

El cuerpo lleno de sitios históricos, de planicies besadas y recorridas miles de veces. Y la formación de la consciencia en sucesivas revoluciones.

38 celebraciones del cuerpo, la mente, el corazón y una sola Miriam.