18 de abril de 2012

En una fiesta concurrida por desconocidos bailo. Uno se acerca y me da un abrazo de bienvenida. Lleva puesta una camisa estampada en flores rojas. Al pasar mi mano por su espalda noto una joroba muy pronunciada y dura. Levanta una copa de felicidad y me ofrece un trago. Va y se pierde entre la danza . "El anfitrión es Dionisio", me dice el cantinero.