27 de abril de 2012

Esta semana recibí mensajes críticos de mis estudiantes. Uno me hizo ver lo intolerante que puedo ser a partir de un comentario hecho a la ligera. Cuando dije que los mexicanos tenemos el gobierno que nos merecemos, me hizo pedazos. Desmenuzó mi comentario y me echó en cara mi corta visión al descartar el poder de los medios en ese aparente silencio. Me hizo reflexionar y cambiar mi opinión blanquinegra. En el "merecemos" pronunciado reconocí el catolicismo oculto bajo mi piel, la facilidad con la que asigno culpas. ¿Cómo transformar eso en mí? Desalinearse es un proceso, también relacionado con el lenguaje.

El segundo mensaje provino de una estudiante que decidió seguir estudiando filosofía, ética en particular. A pesar de tener segura la entrada a una maestría muy de moda. Defendió su tema cuando le dijeron que no entraba en las líneas de investigación. Su tema se relaciona con la desparición forzada en México. Yo orgullosísima. Eso de ser leal a uno mismo tiene costos, satisfaccines muy grandes e incomprendidas también.

Agradecida, muy agradecida. Satisfecha de haber creado estos monstruos.