4 de abril de 2012


En el desprendimiento, en la caída, hay cierto gozo. Mi risco, la plenitud del vuelo. Antes de saltar observo el mar, la esperanza de que un día me coman por fin sus olas. Conozco la libertad a través de eso que parece muerte, eso que pierdo y deja de pesarme. Algo se me inscribe del viento, del ir y venir de las aguas entre las rocas. Del fuego, ese que ardía. Siempre vuelvo, una parte de mí es un ave.