16 de junio de 2012

Las veo/me veo con su bolsa de persecusiones. Su hablar de aliento infinito casi sordo o en el silencio donde se borran. Una como prisa involuntaria, que cansa. Podemos sólo estar abiertas. Los muslos son una compuerta que debiera moverse únicamente a voluntad. El origen de la guerra es la transgresión de este principio sagrado y la designación del cuerpo como objeto de cambio.

Afuera están la Primavera y las hormigas, las banderas. Esta distancia que no es mía y es mía, por que tantas imágenes me apartan. Mis ojos se convierten en espejos por donde se puede meter una mano y un cuerpo.

El tiempo en la mente es uno simultáneo en espacios yuxtapuestos y monólogos cruzados que se rezan en habitaciones aparte, voces de más de una. Observo las equis y los fractales, se hacen uno entre caracoles y números. La división del cosmos es apenas un hilo cuando x a la segunda potencia, a la tercera y x al infinito es igual a 1. Todo es uno.