30 de noviembre de 2012

Hoy escuché a una mujer hablar de la dialéctica del aprendizaje y del proceso de formación de la consciencia. Este tipo de reflexiones no las escuché antes en mi experiencia docente. En su planteamiento abordó la cuestión del tiempo en el descubrimiento de la persona desde la persona, del descubrimiento de la persona en el mundo, del descubrimiento de los otros como experiencia fomativa de la persona. También, que no necesariamente ocurrían de manera progresiva, sino que sucedían casi en forma simultánea y que en ocasiones había quienes se estacionaba en el yo. También cuestionó el relativismo como aquella forma de construcción de las ideas donde toda idea es válida mientras sea lógica.

Otro profe habló de la necesidad de la experiencia y de fomentarlas entre los estudiantes para estimular la construcción de sus propias ideas, defendió la necesidad de la lectura y los libros como recursos que comunican experiencias de los otros. Dijo que le interesaba hablar y trabajar con personas que podían compartir lo que saben y sobre todo lo que sienten; que le aburría conversar con aquellas que hablaban como libros y eran incapaces de comunicar una idea propia con palabras sencillas. Alguien le respondío que el pensamiento crítico partía del sentido común, pero que se sostenía en la documentación, la investigación y el análisis de los resultados, que a su vez eran importantes la rigurosidad, la sistematización, la contrastación y el conocimiento de la historia de "las cosas" para comprenderse en el tiempo y como parte del tiempo social.

Una profesora dijo que en la sociedad actual el valor de las personas estaba siendo desplazado por el valor de su capacidad de producción y consumo, que el modelo asignaba el valor de cosa al ser humano y que se olvidaba de la centralidad del ser humano. Otra profesora dijo que ese era el problema, que la sociedad moderna situaba como centro del universo al ser humano y se olvidaba de las otras formas de vida y de la naturaleza, que no éramos el centro del universo.

Después hablamos de la importancia de tener consciencia del cuerpo y cómo en la modernidad los modelos educativos se fincaban en el mundo de la ideas, de la mente como si no tuviera cuerpo. Hablamos del desconocimiento del cuerpo y sus lenguajes, de la necesidad de reconocer el cuerpo, con su mente y su espíritu, existiendo y construyéndose en un mundo compartido con otras personas y diversas formas de vida. Reflexionamos sobre la importancia del arte en estos procesos de aprendizaje y la relevancia de situarlos en el contexto del modelo educativo que estamos diseñando para la universidad.

Observamos la necesidad de aprender a dialogar para trabajar juntos, de trazar objetivos estratégicos y elaborar una planeación que nos sirva para alcanzarlos.

Estoy en un lugar que pensé inexistente, me parece una inmensidad. ¿Por dónde empiezo?