28 de julio de 2013

Hoy conocí a un chico al que recién le habían pintado un tatuaje. Propuso una tipología del dolor: que acabaría por comprenderse con los años. Explicaba que su dolor sólo era físico, mientras que el de su mejor amigo no podía superarse con fumar un poco de hierba o tomarse unos adviles porque lo acababa de dejar su novia. Clarito escuché cuando dijo: el dolor simbólico es el que te hace crecer y alcanzar otros niveles de consciencia porque casi siempre se desprende de una pérdida.

Yo estaba sentada en el patio con un gato, él hablaba en la salita con un par de personas. Encendí un cigarro y entonces salió. Tenía los ojos medio abiertos. Me mostró el león que acababan de tatuarle en el pecho, del lado del corazón, eso dijo,  y en color rojo. 

-Estuve comiendo duraznos muy dulces y fumando weed todo el tiempo. Me salió un montón de sangre. 
-¿Y por qué te pintaste un león?
- Porque es el animal más poderoso, es una representación de dios. Lo vi en Narnia.
¿Cuántos años tienes? 
-Veintiuno. 
-¿Tú? 
-Un montón. Ya le dije que treinta y ocho y empezó a reírse. 
-Es difícil hablar con las mujeres, confesó. Algunas veces sólo quiero platicar con ellas, entender un poco qué piensan, pero es difícil. Muchas esperan que les tire la onda o dan por hecho que busco sexo rápido. Estoy en duelo, sabes. Tuve una novia durante dos años, no es fácil. El sexo rápido hace que me sienta más vacio.

Estuvo en la reunión de "grandes" cerca de una hora. Me limité a escucharlo, muy sorprendida por la propiedad de sus oraciones. Mencionó que sólo había llegado para darle un mensaje a un compa, que no conocía a nadie y que iba rumbo al Cuatro Amigos. Sonó un claxon en la calle.

-Ya vinieron por mí. Adiós chiquilla... Nada de sexo rápido, sólo hará tu hueco más profundo. 

Mi carcajada fue explosiva como podrá usted imaginarse.