28 de marzo de 2012

En la última sesión de Neuroartes discutimos sobre derechos humanos y género. Mucho de lo que en teoría analizamos durante seis meses se esfumó. Hubo una resistecia manifiesta a reconocer la diversidad sexual. Aparecieron las palabras enfermedad y patología, desviación. No pude guardar silencio, expresar mi desacuerdo, cuestionar algunas opiniones y los gestos de disgusto.

Al salir del curso comenté que me resultaba difícil ser tolerante ante algunas opiniones y que intentaba ser respetuosa hasta donde era posible porque pensaba que el desconocimiento era grande. Ivonne, una de las compañeras me dijo: ese el el problema Miriam, que nosotras tratamos de ser respetuosas y ellos no. ¿No piensas que es tiempo de cambiar eso? ¿Que tenemos que estar resueltas a defender lo somos, nuestro derecho a pensar y vivir diferente? Luego me dijo: Yo creo que esto ha llegado hasta aquí porque nosotros lo hemos permitido.

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Todos tenemos derecho a ser escuchados y a nombrar un hecho injusto frente a quien transgrede nuestra autonomía y alguno de nuestros derechos. En las cultura política de nuestra sociedad es un hecho inusual expresar un agravio, así se trate de un hecho público o privado lo común es guardar silencio y confiar en la justicia divina.

Existe una diferencia entre venganza y justicia, la primera tiene que ver con el odio y el deseo de destrucción; la segunda con la creencia en la dignidad humana y en la construcción de la paz. La venganza opera en nuestra sociedad porque no hay justicia.

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Vi y escuché con atención el video en youtube del registro de AMLO ante el IFE. Pienso que además de un acto político que le da formalidad a un proceso, constituyó un acto simbólico e histórico que queda registrado en la memoria de este país. López Obrador nombró la injusticia del proceso electoral ante los representantes de la institución que avalaron el fraude de 2006 y el nombramiento de un presidente que permitió se violara abiertamente la soberanía, promovió la violencia como estrategia política de estado y empobreció al país.

Pienso en todas las noches que este ser humano deseó enunciar la injusticia frente a los injustos, en la catarsis que tuvo lugar ese día al demandar justicia frente a ellos. Se requiere una transformación de la consciencia para hacer algo así, construirse con dignidad total apesar de las circunstancias, fortaleza.

También pienso en la apatía como práctica que sí lastima y alimenta el conservadurismo que nos rodea.