27 de marzo de 2012

Lo no dicho estaba escrito en aquel libro de Michel. Atomizadas mis creencias tuvieron orden en una conversación callejera, justo donde divergen con violencia los autos en semicírculos. Después de la comida atiné a descifrar el tránsito rectilíneo  y rocoso de la ideología dominante, más que eso: la vaporosa configuración de mis pensamientos. Acepté que no llegaríamos a comprendernos desde estos lenguajes tan disímbolos y compuestos por elementos en evidencia discordantes.

Del Toro, luego de escucharme, planteó sus propias dudas y conclusiones desde su formación en el lenguaje visual. Antes de cruzar la calle hacia la oficina me dijo: es tiempo de desprenderte.

Le había contado cómo el día anterior lo ocupé en formular una pregunta que sintetizara mi problematización sobre la relación entre escritura, ficción y modernidad, entre colonización de los lenguajes y construcción de sentidos del mundo. Lo no dicho replicaba entre las cosas en apariencia invisibles:

Busqué en lo ordinario, en lo que siempre está ahí. Abrí La invención de lo cotidiano e intenté dejar de pensar en su autor como historiográfo, hice un esfuerzo por descargarle esa cualidad como absoluta: Voy a buscar al filósofo, al epistemólogo, al comunicólogo, al hermeneuta, al ser humano que analiza y escribe.  Lo leí muchas veces y ahora parecía que me esperaba. Al romper mis lentes sus palabras cobraron nuevas dimensiones. Sin las preguntas y la necesidad precisa cuántas miradas habrán pasado por ahí como yo sin atender:

"La práctica escrituritaria ha asumido un valor mítico en estos últimos cuatro siglos al reorganizar poco a poco todos los dominios donde se extendía la ambición occidental de hacer su historia, y, así, hacer la historia. [...] El 'progreso' es de tipo escrituritario."

"Con toda razón, durante tres siglos, aprender a escribir ha definido la iniciación por excelencia en una sociedad capitalista y conquistadora. Constituye una práctica iniciática fundamental."

Al capítulo "La economía de la escritura" le siguen los apartados: Inscripción de la ley sobre el cuerpo, De un cuerpo al otro, Aparatos de encarnación, La maquinaria de la representación y Las 'maquinas celibes'. De Certeau también analiza el lugar de la ficción en el proceso de produccion de lo creíble.

Comprendida como mito en la modernidad, la escritura consigna una serie de rituales que la alimentan. Esta concepción plantea nuevos problemas sobre lo que nos constituye como civilización e individuos en la actualidad. ¿Es posible que tenga lugar una lucha simbólica por legitimar los otros lenguajes? Si es así, ¿se trata de un síntoma de la decadencia de la modernidad y del capitalismo? La concentración del dominio de la escritura en unos cuantos y la desligitimación de esos cuantos, de manera consciente e inconsciente, por el resto de la población (99%), ¿plantea el declive del universo simbólico que ha sostenido a esta época cultural? ¿Cuáles son los costos sociopolíticos de este proceso? ¿Cómo será lo otro?

Del Toro dice que no me desespere, que debo estar preparada para iniciar nuevos diálogos, que me precipito hacia lo que sigue. Yo le agradezco un montón su acompañamiento y su disposición.