24 de marzo de 2012

¿Por qué leer a Spinoza? ¿A Sor Juana? ¿La Poética de Aristóteles? ¿La República de Platón?
¿Por qué leer La Odisea? ¿A Goffman? ¿A Todorov?
¿La tinta negra y roja? ¿Las supervivencias de un mundo mágico?

Esta aparente lealtad a la escritura no es a la escritura, es el deseo de asombro (de a-sombro) (de a-sombrarme, de descubrir-me) (con ayuda de los otros/en los otros-yo). Un instinto de sobrevivencia comunicado a través de las ideas. Y la escritura (este culto de la modernidad).