25 de agosto de 2012


 El gobierno de Estados Unidos ha descarado paulatinamente su injerencia en la política interior de nuestro país, sobre todo a partir de la firma del Tratado de Libre Comercio en 1994. Carlos Salinas de Gortari, Ernesto Zedillo, Vicente Fox y Felipe Calderón han sido serviles a los intereses de ese gobierno y de las firmas comerciales que representa. Las repercusiones de su complicidad devienen en el estado de violencia que enfrentamos todos los mexicanos en forma consciente o  inconsciente. Los daños colaterales precisan la denuncia penal por este perjuicio en contra de la colectividad y el derecho al bienestar que debiera garantizar un sistema democrático. Las denuncias públicas a través de los medios alternativos existen, suman miles y miles, las investigaciones y los análisis han sido expuestos a nivel nacional e internacional, sin embargo las instituciones responden a intereses ajenos al bien común.

El escenario no pinta bien para nosotros y sí bien para ellos, los de arriba. El cinismo con el que actúan estos poderes, de por sí ilegítimos y violatorios de nuestra ciudadanía, se exacerba sobre la interrupción de la vida cotidiana. La información publicada sólo en esta semana muestra contundentemente los objetivos de una política exterior estadunidense que desgaja nuestra soberanía y atenta sobre nuestro derecho a la paz.
Simón Vargas Aguilar en su artículo “Balance de México por el gobierno de Estados Unidos”, publicado en La Jornada el día de hoy (25 de agosto de 2012), deja claras las intenciones del Senado de EU de promover una reforma judicial en nuestro país so pretexto de garantizar nuestra seguridad, a través de la Iniciativa Mérida, que sigue un modelo actualizado de la Operación Cóndor de los años setenta. Según Vargas, en ese documento explicitan que la población apoya las políticas de seguridad del gobierno de Calderón y que sólo una parte tiene dudas debido a la desconfianza en la fuerzas del orden público, incluido el Ejército, a raíz de la corrupción. De ahí se desprende una línea que me parece muy preocupante porque refiere a la necesidad de "la formación de formadores", que suena a aquel otro proyecto llevado a cabo a través de la Escuela de las Américas donde policías y militares fueron entrenados en contrainsurgencia, espionaje y tortura. El informe del Senado de nuestros vecinos es el anuncio de la línea política que en materia de seguridad deberá seguir su siguiente peón, indicación ante la cual se tienden el sistema electoral mexicano, el resto de las instancias de gobierno y los medios de comunicación al servicio del poder. (http://www.jornada.unam.mx/2012/08/25/opinion/014a1pol)

Las noticias del bloqueo de vialidades con automóviles incendiados por “el narco” en distintas ciudades de México durante las últimas horas es una triste y dolorosa noticia para todos, constituye un acto de terrorismo de Estado que no puede negarse ni callarse porque ha sido el mismo gobierno quien lo ha propiciado. Los videos publicados por Reporte Índigo y el canal de Grillonautas a través de Youtube, también esta semana, sobre los desplazados en México por la “guerra contra el narco", se suman a las informaciones sobre los juicios de militares de alto rango de los últimos meses. La incitación al miedo es una estrategia efectiva de la ingeniería política y una justificación para echar a andar nuevas formas de control social y colonialismo.  
A nosotros, además del coraje y el dolor por sus afrentas sobre nuestra existencia y nuestro derecho a la libertad, a la felicidad, a los sueños, nos quedan la dignidad, la imaginación y el amor más grande. Nos queda el respeto por la vida, que es mucho.