11 de agosto de 2012

Anoche me ahorcó una mujer. Mis amigos y yo bailabamos muy felices una canción que nunca hubiera bailado a no ser por esas Indio en mis venas. Las mujeres esas pasaron entre nosotros "por qué bailan, váyanse a bailar a otro lado" y se fueron sobre uno de los compas. Yo extendí mis manos y le decía "tranquila, nadie te está molestando". Una que iba con ella me apretó el cuello, "tú qué pinche vieja". Otro amigo, que es el hombre más hermoso del mundo, puso su cuerpo en medio y le tomó las manos. Un guardia de seguridad me cargó y me alejó del pleito.

Las mujeres esas rasguñaron a mis amigos y los guardias las abrazaron por atrás hasta llevarlas al estacionamiento. "Váyanse",  nos decían. La bar tender gritaba "saquen a esas morras, son ellas quienes los están agrediendo". "Bola de putos", nos gritaban las otras. Uno de mis amigos mientras lo rasguñaban le dijo a una "estás triste, haces esto porque estás triste" y a la mujer esa se le llenaron los ojos de ira. Salimos por la puerta de enfrente, sorprendidos. A uno le rompieron la camisa.

A mí me duele el cuello, siento los dedos de esa mujer apretándome la garganta.